Después del ataque hacker, La Bocina trabaja para recuperar el sitio web

Un ataque hacker destruyó el sitio web de La Bocina durante el último fin de semana. Pese a los virus y a un mal diseñador, www.labocina.com.ar vuelve a estar on line. Ojo con los chantas.

 

 

QUÉ triste es ver cómo desaparece, literalmente, el trabajo que uno realizó con sacrificio durante dos años (al menos). Notas, noticias, fotos, reseñas de personajes, historia barrial, y tantas otras cuestiones que este medio suele publicar. Y que ahora… ¡puf! No está más.

Pero así es la tecnología, internet, la cibernética… Y también, la desidia y el desinterés de algunos que se dicen “diseñadores web” y que probablemente sepan mucho, pero carecen de voluntad para ayudar al que no sabe, en la emergencia.

Sólo sé que me pasé a “WordPress” porque este señor, al que conocí porque me había mandado un mail promocionando sus servicios, me prometía el oro, el moro, y la tan mentada “actualización” a la versión 2.0 de internet.

Teóricamente, el trabajo se iba a simplificar: cargando las notas directamente desde internet, el sitio “inteligente” se iba a encargar de ordenar las notas por secciones, acomodar las fotos, separarlas por etiquetas, etc.

Y efectivamente así fue, hasta la semana pasada, cuando Google, devenido en “comisario” de la red global, detectó a través de sus robots que a entre los comentarios de los visitantes había ingresado un “virus”. Por lo cual, sin que nadie lo autorizara (¿se acuerdan cuando Google hablaba de la libertad de información?) bloqueó el sitio. Y andá a cantarle a Bill Gates.

Por supuesto, corrí a pedirle ayuda a mi diseñador, el mismo que me había asegurado que pasándome a wordpress, el sitio iba a mejorar, iban a aumentar las visitas, y no me iba a consumir tanto tiempo de “máquina”.

Pero el hombre (vecino de la zona) no respondió con la urgencia que el caso merecía. Después de varios mensajes, se dignó a contestar que tenía mucho trabajo, y que necesitaba ciertos datos para solucionar la situación.

Los datos se los aporté de inmediato, los días pasaron, el sitio directamente “desapareció” de internet (no sé si porque Google lo dió de baja o por el buen “trabajo” del diseñador. Mientras tanto, mientras la angustia y la incertidumbre me consumían, las explicaciones no aparecieron pese a que él sabe perfectamente -porque es un buen “profesional”- que un portal de noticias no puede estar demasiado tiempo “off line”…

Me dejó en banda, se borró, dijo que había que rediseñar el sitio y que iba a llevar mucho tiempo, nunca me mandó el supuesto “informe de Google” sobre mi sitio, no fue capaz de asesorarme sobre cómo salir de el problema… Parecía serio. Terminó como chanta. Y lo peor: su actitud fue peor que la del “hacker” que inició el ataque. Porque siento que me dañó más su falta de asesoramiento, que el pelotudo que se dedica a joder a los otros vía internet, mandando códigos malignos dentro de mensajes aparentemente inofensivos.

En fin, con las pocas herramientas con las que cuento, logré volver a estar en línea redireccionando el sitio. Con lo mínimo indispensable, lo poco que pude rehacer durante las largas horas del destierro cibernético. Igual, falta que Google, en su rol de vigilante mundial (¿quién le habrá dado la chapa de sheriff y la gorra?), dé el visto bueno, y habilite completamente el sitio.

El asunto es que me comí un “estresazo” enorme gracias a esta hija cibernética.

Y volví a trabajar como antes, con el dreamweaver. Trataré de cargar todo el archivo posible, con el viejo método.

Eso sí: si necesitan un diseñador web, no sé a quién recomendarles. Pero sí a quien NO RECOMENDAR.

Los que quieran evitarse un dolor de cabeza, manden MP por facebook, o un mail a labocina@gmail.com.

Yo sí los voy a ayudar a que no los jodan, y les borren todo el material de un plumazo.

Por Claudio Serrentino
Foto: http://jmalvarezblog.blogspot.com.ar/