Otra vez, la tragedia en Once: 80 heridos sin riesgo de muerte

Un tren de la línea Sarmiento chocó contra el andén 2 de la estación Once. La Justicia dispuso la detención del conductor mientras se realizan los peritajes e investigaciones para determinar las causas del siniestro.

 

El accidente se produjo alrededor de las 7.25 cuando un tren de la línea Sarmiento, identificado con la chapa número 5, que completaba el trayecto Moreno-Once, impactó contra los paragolpes del andén 2 de la estación de Once, informó la Unión de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS).

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, informó durante una rueda de prensa desde Casa de Gobierno que como consecuencia del choque fueron asistidas 80 personas y sólo ocho permanecían a media tarde “en observación”, pero “ninguna de ellas de gravedad”.

A raíz del accidente, el conductor del tren siniestrado, identificado como Julio Benítez, fue “detenido e incomunicado”, por oden del juez federal Ariel Lijo, del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 4, quien interviene en la causa.

Según fuentes judiciales, Benítez robó e intentó romper el disco rígido que contiene la grabación de la cámara de seguridad instalada en la cabina del conductor, aunque cuando la Policía revisó sus pertenencias, lo recuperó y peritos trabajan para establecer sobre su contenido.

 

Fue en el mismo andén que la tragedia de 2012; el tren casi llegó a los molinetes.

Fue en el mismo andén que la tragedia de 2012; el tren casi llegó a los molinetes.

 

El magistrado ordenó el secuestro de las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en la estación Once de la línea Sarmiento, de las que están en las tres estaciones anteriores -Caballito, Flores y Floresta- y de las ubicadas en el trayecto que las conecta.

Las filmaciones serán analizadas por peritos en busca de pistas que permitan determinar cuáles fueron las causas del accidente.

El motorman “fue atendido en el hospital Zubizarreta, estaba bien, con contractura de tabique nasal y politraumatismos y era derivado a la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) que le corresponde”, informó la ministra de Salud porteña, Graciela Reybaud.

La funcionaria informó que en el hospital Ramos Mejía “fueron atendidos 44 pacientes trasladados por el Same y en total fueron 80, ya que muchos llegaron a distintos hospitales por su cuenta”.

“Estamos muy conformes con el trabajo entre el Gobierno Nacional, de la Ciudad, el Same, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, la Policía Federal y Bomberos, por la rapidez del operativo; trabajamos muy coordinados”, dijo el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, desde el Hospital Ramos Mejía.

El funcionario aseguró que “a los pocos segundos de ocurrido el hecho” se comunicó con Randazzo y todo se puso en movimiento aportando los elementos para que la justicia investigue”, y enfatizó que “la actuación de todo fue impecable”.

En la formación viajaba poca gente, según los testigos, muchos de los cuales pudieron salir por sus propios medios del tren y otros fueron ayudados por los mismos pasajeros y asistidos por personal médico.

Ambulancias del SAME, personal de Bomberos, de la Policía Metropolitana y Federal participaron del operativo tras el accidente.

En este sentido, el titular del Same, Alberto Crescenti, informó que trabajaron 80 ambulancias y 2 helicópteros, que no fue necesario utilizar.

Un pasajero, que se indentificó como Julio, que viajaba en el tren afirmó “la gente dice que el motorman se venía durmiento porque en las dos estaciones anteriores frenaba mal, y en Once directamente ni frenó”.

“Yo tuve la suerte de viajar en el tercer vagón, solo sufrí golpes, pero fue un desastre”, dijo el hombre frente a la estación Once, quien realtó que en el momento del accidente “la gente fue a reclamar al conductor y a tirar piedras”.

Según Cristofer otro de los pasajeros de la formación siniestrada, aseguró a Télam que iba en el cuarto vagón y que al llegar a Once notó que “el tren daba contra los molinetes y las puertas quedaron trabadas, yo salí por la ventana, pero pronto se abrieron las puertas”, dijo el joven que había subido en Castelar para ir a trabajar.

Aseguró que “el tumulto y la desesperación fueron muy grandes, había gente golpeada y ensangrentada”, y aclaró que “nosotros asistimos a los que estaban tirados en el piso y a los chicos que estaban llorando”.

 

Fuente y foto: Télam.