Millones de argentinos de bien corremos peligro

Millones de argentinos de bien corremos peligro. Somos los que queremos construir un país solidario, justo. Y lo queremos hacer trabajando, sacrificándonos. En paz. Somos muchísimos. Pero estamos acosados por lo peor de nuestra sociedad: por aquellos que creen que no existe ley. Que pueden hacer lo que se les ocurra (total, no pasa nada). Son pocos, pero hacen mucho daño.

 

La Nación Argentina debería velar por nosotros. Sus instituciones, sus autoridades, deberían estar muy preocupados por proteger a quienes sostenemos el Estado con nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Porque gracias a nuestro trabajo, podemos pagar los impuestos.

Sin embargo, nadie defiende a los millones que sólo pretendemos trabajar en paz. Nadie se ocupa de cuidarnos, defendernos, ayudarnos.

Lo hacemos con mucho empuje, pero en total desprotección. Quedó demostrado en Córdoba, en Glew y en Villa Fiorito.

Tampoco se ocuparon de educar a los otros, a los que se dedicaron a delinquir casi alegremente, saqueando, rompiendo, amenazando a sus semejantes, con total impunidad y desprecio por la sociedad en la que viven.

Crecimos en un país donde son importantes las palabras solidaridad y respeto. Los delincuentes, literalmente, se cagan en ellas: ¿por qué saquear, por qué destruir, por qué robar casas? ¿Por qué no van a trabajar para conseguir lo que necesitan?

Esas preguntas nos hacemos nosotros, que fuimos educados bajo esas premisas: ellos, directamente, las ignoran. Viven bajo otra lógica, la lógica del choreo. La única ley que tienen, es vivir de los otros. Como sea.

La cantidad de gente que ví saqueando la capital cordobesa, es sorprendente: sabía que había ladrones, pero… ¿tantos? ¿Hay Tanta gente que está libre, y que no tiene ningún empacho en salir a robar a cara descubierta?

Cada pequeño comerciante que veo por la TV contando los angustiantes momentos que vivió, es un puñal que se clava en mi corazón de ciudadano que cree en la solidaridad y el respeto. ¿POR QUÉ, HIJOS DE PUTA, POR QUÉ DESTRUIR A ESAS FAMILIAS QUE LO ÚNICO QUE QUIEREN ES LABURAR?

Y lo peor es que no encuentro respuesta…

Ahora bien, en una situación de caos que se vivió en Córdoba desde las primeras horas de la tarde, con hordas de delincuentes que saqueaban a cuanto comercio/persona/casa se cruzaba por el camino… ¿ADÓNDE ESTABAN LOS ENCARGADOS DE COARTAR ESTA LAMENTABLE SITUACIÓN?

La policía cordobesa, acuartelada. El gobernador, de shopping por Colombia. El Jefe de Gabinete nacional que no recibía llamadas, no le andaba el twitter, o le fallaba el whatsapp, con la Presidente en cuarentena… ¿Nadie fue capaz de hacerse cargo y frenar ese caos?

La impericia de los funcionarios de los distintos Estados, la pagamos todos. Porque esos comerciantes cordobeses, somos todos. Porque todos somos ese señor que tenía una pequeña librería/mercería en su garage, y le robaron y le rompieron todo, e incluso le entraron a la casa que está en el fondo y también se la saquearon y rompieron…

Pregunto, y esta pregunta me duele, porque creo en la democracia y sus instituciones: ¿para qué sostenemos a tres Estados –nacional, provincial, municipal- si en una situación de crisis como la que vivió Córdoba, nos dejan a merced de los delincuentes?

Y si la audacia de los malvivientes fue increíble, la caradurez de los funcionarios luego del desastre, no fue mejor: los policías cordobeses CELEBRANDO EL AUMENTO CONSEGUIDO A MERCED DE LOS CHOREOS, De la Sota ANUNCIANDO EL ACUERDO EN UN ACTO POLÍTICO COMO SI EN SU PROVINCIA NO HUBIESE PASADO NADA, Capitanich CAGÁNDOSE EN LOS MILES DE CORDOBESES AFECTADOS, Scioli DESAPARECIDO PESE A LOS RECLAMOS POR LA FALTA DE LUZ EN EL CONURBANO, De Vido QUE DESDE HACE 10 AÑOS SE HACE EL BOLUDO ANTE CADA CORTE DE LUZ, Cristina EN SILENCIO Y TOMANDO JURAMENTO A LA NUEVA MINISTRA DE SEGURIDAD (DE SEGURIDAD!), los nuevos diputados COMO SI NADA, JURANDO SUS CARGOS, INMERSOS EN LA GRAN NUBE DE PEDOS DEL CONGRESO, la oposición QUE NO SABE NUNCA CÓMO TOMAR LA INICIATIVA…

Mientras cada uno de ellos atiende su juego, y hacen de cuenta que están haciendo algo, al día siguiente de los saqueos y los robos, la impunidad estaba a full: los ladrones difundían sus botines por facebook, y organizaban “ferias” en los barrios, para vender lo robado.

Los chorros andan en Ferrari (obvio, si la roban), los millones de argentinos de bien, con muletas (por las palizas que nos dan los chorros, y por la ineptitud de los Estados).

En una de las primeras “conferencias de prensa” del Jefe de Gabinete Capitanich, le preguntaron qué pensaba respecto de bajar la edad de imputabilidad a los menores: respondió que no creía en eso, que la problemática de los menores (y también de los mayores que delinquen, se supone) se soluciona con inclusión, educación, salud y deportes.

Coincido con el Jefe de Ministros. La repregunta sería la siguiente:

Y mientras tanto, ¿qué hacemos…?

Nos roban, nos matan, nos saquean, destruyen lo poco que tenemos. Hasta que el último de los delincuentes esté recuperado y reencauzado… ¿Quién nos protege de ellos?

Como no encontré respuesta, la respuesta es el título de esta nota: millones de argentinos de bien corremos peligro.

Ni inquietante, ni atemorizante. Es la triste, lamentable, dolorosa verdad.

Pregúntenle a los cordobeses.

 

Por Claudio Serrentino

Foto: La Razón