Ante la Legislatura, Macri evitó los puntos débiles de su gestión

En su séptima presentación ante la Asamblea Legislativa para inaugurar el XVII período de sesiones ordinarias, el Jefe de Gobierno Mauricio Macri convocó a la “paz social”. Curiosamente, habló de “educación pública, gratuita y de calidad para todos”, mientras miles de padres tienen la incertidumbre (a cinco días del comienzo de clases) sobre si sus hijos tendrán una vacante. Y en caso positivo, si van a acceder a un aula común o a una “móvil”. Como es costumbre, no hubo mención alguna a la democracia participativa, ni a la descentralización de la Ciudad en Comunas.

Macri saluda a su barra PRO en el recinto legislativo. Similar a lo ocurrido en el Congreso con la Presidente Cristina.

Macri saluda a su barra PRO en el recinto legislativo. Similar a lo ocurrido en el Congreso con la Presidente Cristina.

El discurso del Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, buscó ser conciliador y “nacional”, apuntando a sus aspiraciones presidenciales. Hizo hincapié en sus logros, y esquivó cuidadosamente sus pifias.

La primera referencia estuvo destinada a remarcar un defecto del gobierno nacional: la ” la aceleración de la inflación”, y una intención de colaborar: “De mi parte, la Presidenta puede contar con alguien que, más allá de nuestras numerosas y públicas diferencias, colaborará para que este 2014 transcurra en paz social y unidad para todos los argentinos”.

En segundo término, habló de su relación con el Gobernador Scioli: “hablé con él y coincidimos en buscar un marco de diálogo para el área metropolitana”. Pero no amplió el concepto: ¿qué temas incluirán en el diálogo? Hay muchos (transporte, educación, salud, seguridad), y en muchos de ellos, tiene injerencia, también, el gobierno nacional.

Luego llegó el turno de los logros. Según Macri, su gestión propuso “miles de proyectos” y  “muchos han cambiado la vida de la gente”.

El primero que mencionó todavía no está concretado, ni mucho menos. “Ciudad Verde”, el plan urbano ambiental que desde hace años se propone reducir la cantidad de basura que produce Buenos Aires, es todavía un gran deseo, más que una saludable realidad.

Así y todo, el Jefe de Gobierno se animó a prometer que en 2014 “toda la Ciudad estará contenerizada, y habrá recolección todos los días de la semana” (actualmente, no se recoge los días Sábado).

Resaltó la apertura de “la primera planta de tratamiento mecánico biológico del país, donde se tratan 1000 toneladas diarias”. Pero no dijo una sola palabra respecto de la separación de residuos en origen (hogares, comercios y empresas), uno de los puntales de este sistema.

Luego, fue el turno del transporte, y en particular, de los Metrobuses, “el” acierto de la gestión macrista en la Ciudad. Prometió la implementación de cuatro más, en Cabildo, Paseo Colón, Avenida San Martín y la autopista 25 de Mayo.

El en rubro subterráneos, Macri prometió “nuevos coches para todas las líneas con aire acondicionado, y más frecuencias”, y la apertura de tres estaciones para la nueva línea H.

También, anunció la construcción de seis pasos bajo nivel para eliminar barreras en puntos neurálgicos de la Ciudad, y la ampliación del sistema de bicisendas.

El tema más álgido de su gestión, en estos últimos meses, es el de la Educación pública. El Jefe de Gobierno advirtió: “que nadie tenga la menor duda de que vamos a seguir mejorando la educación pública, gratuita y de calidad para todos. Esto es una prioridad absoluta”, quizás, porque muchos sectores de la sociedad tiene dudas sobre sus verdaderas intenciones.

Nada dijo de las aulas móviles, que tanto malestar han generado en las distintas comunidades educativas.

No consideró como fracaso a la inscripción on line, y su mención sobre ese tema fue, al menos, desafortunada: “Este sistema moderno, que se va a ir perfeccionando año tras año, nos mostró dónde estamos parados y hacia dónde tenemos que ir”, como si en lugar de pibes fueran cobayos de laboratorio, con los cuales se puede experimentar hasta encontrar la fórmula correcta.

Para esquivar las críticas, apeló a la estadística: “somos el único distrito del país donde la matrícula de educación de gestión estatal creció más que la de gestión privada”.

Sobre el rubro Salud, resaltó la labor del SAME: “Logramos hacer del SAME un sistema de excelencia” (según mi visión personal, fue más mérito del Dr. Crescenti que de la gestión PRO; lo bueno, es que lo dejaron hacer).

Habló de mejoras en los hospitales: “segunda etapa de las obras del hospital de Lugano Cecilia Grierson, y vamos a seguir incorporando el sistema de turnos telefónicos a nuevos hospitales: vamos a sumar a los hospitales Sardá, Ramos Mejía, Durand, Penna, Santojanni, Gutiérrez, Tornú y Rivadavia”.

Del Hospital Alvarez, que sufrió un incendio hace dos años, no dijo nada.

Resaltó el polo tecnológico del sur de la Ciudad, y la nueva sede del Banco Ciudad en Parque Patricios (?).

No hubo referencia alguna al déficit de viviendas que padecen cientos de miles de personas en la Ciudad. Cabe acotar que, mientras Macri hablaba ante los legisladores, se vivía una nueva toma de tierras en los alrededores del Parque Indoamericano.

Aunque sí resaltó que “este año tenemos previsto entregar a través del Banco Ciudad 1.100 nuevos créditos Primera Casa BA”, una cifra ínfima comparada con la gente que padece el problema de la falta de viviendas.

Resaltó el logro de Buenos Aires sede de Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, y también, “la democratización de internet en los espacios públicos” (que en la Comuna 10 sólo está disponible en dos lugares: la sede comunal, y la Plaza Don Bosco).

En el remate de su discurso, queda resaltada su contradicción. Macri dijo: “Yo quiero una Argentina democrática, donde todos tengamos ganas de participar porque sentimos que nuestro aporte vale. Donde tengamos la certeza de que, si nos involucramos y si nos esforzamos, las cosas pueden mejorar”.

Sin embargo, pese a la declamación de sus buenas intenciones, durante su gestión se ignoran (y hasta se boicotean) dos cuestiones fundamentales, emparentadas entre sí, que ayudarían a mejorar en mucho la calidad de vida en los barrios: la democracia participativa (puntal del sistema de gobierno de la Ciudad según lo señala la Constitución) y la descentralización de la Ciudad en Comunas (otro mandato constitucional).

Una lamentable costumbre que se hizo carne en la gestión macrista.

Por Claudio Serrentino

Fotos: GCABA

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