GUSTAVO CERATI. Plegaria para un genio dormido

ESTA NOTA SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EL DÍA DEL CUMPLEAÑOS 55 DE GUSTAVO, EL 11 DE AGOSTO PASADO. SE VUELVE A PUBLICAR A MODO DE HOMENAJE.

El 11 de Agosto de 1959, en Barracas, nació Gustavo Adrián Cerati. Como líder de Soda Stéreo y como solista, es un artista fundamental de la música argentina. Un ACV detuvo su carrera, hace poco más de cuatro años. Su familia y su público rezamos por él.

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Hubiera sido bárbaro escribir esta nota antes que Gustavo Cerati se pusiera en “off”, celebrar sus ocurrencias, alabar su obra y, por supuesto, parafrasear alguna de sus canciones en el título. Un juego nada original (aunque hay honrosas excepciones) que solemos jugar los periodistas, a la hora de hablar de estos genios.

Pero no. La nota se ocupa del cumpleaños de un hombre que ya no puede celebrar su cumpleaños, porque hace mas de cuatro años que está tirado en una cama.

¿Inconsciente?

La medicina dice que sí, que Gustavo Cerati, el líder de Soda Stéreo, está en coma. De hecho, un respirador mecánico lo mantiene en ese estado vegetativo.

La gran luchadora “contra todo y contra todos”, es Lilian Clark, la mamá de Gustavo, que participa en diversas actividades, mientras espera que su hijo despierte de una larguísima siesta.

Fue al nombramiento de Gustavo como “Ciudadano Ilustre” de Buenos Aires. Además, por supuesto, de visitarlo cotidianamente a la clínica.

A veves, habla con la prensa. Dice que ve a su hijo “como dormido”. Según ella, “Gustavo está. No vemos que va para atrás. ¿Sabes que se aprende de esto? Que la fama es puro cuento. Cuando te toca, no importa si sos conocido o no. Hay que tomarlo como viene, bajar la cabecita y pedirle al Tata Dios”.

Lilian hace referencia indirecta a los miles de casos de ACV (Accidente Cerebro Vascular): la estadística dice que cada cuatro minutos, una persona en la Argentina es víctima de esta enfermedad.

Cuánta fuerza muestra esta mujer. Y también cuánta incertidumbre, cuánta esperanza, cuánta plegaria, cuánta dedicación, cuánto dolor, cuánta mirada al cielo…

Si nadie puede llegar adonde está Gustavo, tampoco nadie puede imaginarse estar en los zapatos de Lilian.

Pese al pésimo momento que le toca vivir a los familiares de Gustavo, los medios no se privan de informar falsamente: en Septiembre del año pasado, debieron salir a desmentir la falsa noticia de su muerte.

En la misma página web que se publica la desmentida, otro señor, no menos inescrupuloso, deja un comentario en el que ofrece soluciones a “problemas de trabajo, angustia, depresión, negocios”, deja su celular y pide “una oportunidad para ayudar a Gustavo a despertar”. Desvergüenza extrema.

Su ex compañero de Soda, Charly Alberti, se niega a participar de los eventos artísticos en honor a Gustavo, porque “considero que este es un momento para llamarse a silencio, para esperar y tener mucha fe. Por eso no me ven en ninguna de esas payasadas de homenajes. No es el tiempo de tener un oportunismo mediático en relación con lo que le está pasando. Estoy esperanzado de que todo termine pronto y bien, pero se hace larga la espera”.

GRANDES HITOS
DE UN GRAN MÚSICO

Cuando Soda Stéreo sacó su primer disco, el rock nacional estaba en plena ebullición: copó las radios FM y la TV (sobre todo, por la difusión en el programa de Juan Alberto Badía). Había recitales casi todos los días, y por el escenario de “Cemento” desfilaban desde Virus hasta Los Twist, pasando por Los Redonditos de Ricota, Suéter y Sumo. Al “mezcladito” le faltaba Soda, que se sumó a ese mundillo con su primer disco, de música pegadiza y letras simples.

En “Nada personal” mostró una notable mejoría en la música y en las letras. Adoptaron el look The Cure, y con esos raros peinados nuevos y los sacones largos, grabaron el clip de “Cuando pase el temblor” en Jujuy. La grabación termina con una hermosa imagen final de Gustavo y un pibito de la Puna, bajando por un cerro.

El tercer disco fue “Signos”, una de los mejores producciones de todas las épocas del rock local.

Desde entonces, todos fueron éxitos para Soda Stéreo: “Ruido blanco”, “Doble vida”, “Canción animal”, “Dynamo”, “Sueño estéreo”…

Entre las idas y vueltas que tuvo el grupo (la última y multitudinaria fue en 2007, con siete conciertos multitudinarios en Argentina, y una gira por toda América) Gustavo fue creando su propio universo musical.

En 1992, con su amigo Daniel Melero, lanzó otra joyita, “Colores santos”.

Su primer disco solista fue “Amor amarillo”, que incluye un cover de Spinetta: “Bajan”. Como fan del Flaco, debo reconocer que la versión Cerati es mejor.

Después vinieron otras entregas, todas de excelente nivel: “Boca-nada”, “Once episodios sinfónicos”, “Siempre es hoy”, “Ahí vamos”. “Fuerza natural” fue su último trabajo.

Gustavo se dió casi todos los gustos: tocó con Sui Generis en la Bombo-nera, con Spinetta hicieron juntos un par de temas (“era el sueño de mi vida”, dijo Cerati entonces), con Los Twist en Mar del Plata, y hasta participó en el programa de TV “Todo por 2 pesos” (con Fabio Alberti y Diego Capusotto) para interpretar “Llamen a Moe”, una versión chifladesca de “De música ligera”.

Quizás, una de las cuestiones que no pudo encarar fue encontrarse públicamente con el Indio Solari, para acabar de una buena vez con esa ridícula antinomia Soda-Redondos. Fue el propio Indio el que desmintió la rivalidad, a la revista “La Garganta Poderosa”: “Siento mucho dolor y conmoción, más frecuentemente de lo que la gente cree. Muchos pensarán eso por la famosa rivalidad que en mi caso nunca existió, y supongo que en el caso de él tampoco. Pelotudeces que tienen que ver con las diferencias, como Boca-River, que existen para alimentar ese vértigo del consumo de las cosas, pero generalmente eso no pasa en la intimidad”.

En 2011, Luis Alberto Spinetta fue a verlo al sanatorio. Quedó muy shockeado.

Declaró entonces: “Al ver a este genio dormido, uno realmente no tiene derecho a estar ni de mal humor si está bien de salud. Uno debe estar dispuesto a una entrega constante”.

El 11 de Agosto, Gustavo Cerati cumple 55 años.

No hay canción que describa su ausencia.

Claudio Serrentino