FISCAL NISMAN. Muerte, misterio, medios, miedos…

Los medios masivos y las nuevas maneras de dominar a las masas. ¿Cristina Sherlock, Lilita Scully? La “verdad” más conveniente. El fantasma del menemismo. La desilusión de una democracia dolorosa, injusta, sin respuestas.

Fiscal Alberto Nisman.

Fiscal Alberto Nisman.

Hay muchas formas de dominar a una sociedad. La historia humana lo cuenta: durante siglos, los hombres de a pie fuimos víctimas de los poderosos a través del sometimiento (hambre, pobreza, ignorancia).

El siglo XXI marca una tendencia que fue desarrollándose sobre el final de la centuria anterior: la dominación puede ser “inducida” gracias a los servicios de los medios de comunicación social, en su rol acotado de “informadores y entretenedores”, ya no “formadores”, reproducidos a través de todos los formatos tecnológicos.

El gobierno K dio batalla a las corporaciones mediáticas, no por su afán de liberar al soberano –el público espectador-, sino porque necesitaba un “pack” de halagadores en gráfica, radios y canales de TV.

Cualquier tema –desde la cuestión más trivial, hasta la más importante- servirá de excusa para librar la batalla de siempre. Desde uno y otro bando, se arrojan con palabras/piedras, intentando lograr que los incautos crean en ellos.

Horas y horas de programación están destinadas a este combate inútil, estéril, que a la mayoría de la sociedad sólo le aporta molestias. Es una especie de kick boxing dialéctico, no hay límites ni zonas prohibidas para pegarse. Lo sublime y lo profano se usa y se desecha con una facilidad que asombra.

Uno de los rounds más importantes de esta pelea se está dando en estos precisos instantes, a raíz de la muerte (suicidio, suicidio “inducido” o asesinato) del Fiscal Alberto Nisman.

El gobierno nacional, que cree que siempre liga el ancho de espadas, se la pasa levantando las cejas y se desvive en cada mano por cantar el “retruco”. Se siente en condiciones de justificar hasta lo injustificable.

Cristina, a través de Facebook, se dedicó a analizar el caso como si fuera Sherlock Holmes

Cristina, en una de sus cartas a través de Facebook, se dedicó a analizar el caso como si fuera Sherlock Holmes: se plantó ante la escena del crimen, se quita la pipa, y estudia la cuestión en detalle.

Las vacaciones del sospechoso, cuándo volvió de afuera, quién le proporcionó el arma, por qué le dieron esa arma… En su análisis detectivesco, no necesitó de Watson para determinar que todo había sido orquestado –una vez más- por el grupo clarinete.

Su secretario, Aníbal Fernández, fue un poco más allá: casi calificó a Nisman de gil. La denuncia que nunca llegó a presentar la víctima/sospechoso contra la Presidente y el Canciller es “endeble y sin concepto”. Cuando un periodista le preguntó si el fiscal actuó con ingenuidad, Aníbal, rápido de reflejos, respondió: “Usted lo dijo mejor que yo”.

Listo. Caso resuelto. La víctima es el victimario.

Desde la oposición, también se realizó un análisis express: la detective Scully Elisa Carrió no necesitó de Mulder para resolver este expediente X. Definió ese Lunes 19 de Enero, apenas unas horas después de la muerte del fiscal: “No tomen eso de que se suicidó porque estaba deprimido y todo eso, no crean en esa teoría. Pudo haber sido un suicidio inducido o un asesinato”.

Los investigadores Mauricio Macri y Sergio Massa apelaron a lo genérico: “Si esta muerte termina en más impunidad, es un desastre para el futuro institucional de nuestro país”, dijo el primero. “La sociedad espera que esta muerte no quede impune. Que la justicia actúe con libertad e independencia. Es tiempo de respaldar el trabajo de la Justicia”, declaró el segundo.

Todos –gobierno y oposición- llegan a la conclusión que les conviene llegar, sin necesidad de esperar los resultados de las pericias, y mucho menos, el dictamen final de la Justicia (¿ellos tampoco creen, o son muy ansiosos?): para los K, es un operación contra el gobierno, cualquiera sea la causa de la muerte.

Para la opo, al tipo casi que lo obligaron a ponerse la pistola en la sien. Si la “opinión pública” cree en lo que ellos afirman, habrán sumado voluntades. ¿Para qué esperar la resolución del Juez? Después de todo, no son pocos los que creen que Yabrán vive, oculto, en algún lugar del mundo…

Las horas y los días fueron pasando, y los detectives políticos adecuaron su “fallo” -otra vez- a sus conveniencias, ignorando y pisoteando al Poder Judicial, tratando -como siempre- de llevar aguas para sus respectivos molinos. Quitándole seriedad a todo.

Así, Cristina Sherlock llegó a coincidir con Lilita Scully: “El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio”, dijo desde su cuenta de Facebook, descolocando a su propia tropa, que recién se terminaba de acomodar al argumento anterior.

Los tuiteros K ya no saben a qué aferrarse ni a quién congraciar: desconcertados, escuchan las grabaciones de D’elía y Khalil.

¿EL PADRINO 4?

Como sea, este caso tiene un olor a menemismo que asusta. ¿Cuántos muertos en “accidentes” hubo en las causas por corrupción que involucraban a funcionarios de aquel gobierno? Sólo en la causa por la muerte de Carlitos Jr., varios. También estuvo la secretaria que “se cayó” del balcón de su departamento.

La corruptela también salpicó al kirchnerismo en los últimos años: las valijas de Antonini, la bolsa de Felisa, el misterio de Lázaro y los hotelitos de la familia, son cuestiones indignas de un gobierno autoproclamado “nac & pop”.

Para terminar de parecerse al horrendo fantasma de los ’90, no sólo lo tiene a Menem en el Senado: el Fiscal Nisman murió el día antes de difundir la denuncia contra la Presidente y al Canciller por encubrimiento de los que realizaron el atentado a la AMIA…

¿LA REPÚBLICA PERDIDA 3?

Mientras tanto, el gobierno nacional no sabe si controla a los servicios inteligencia. En sus cartas, la Presidente habló como si ese “agujero negro” del Estado nacional no dependiera de ella.

Tampoco se sabe a ciencia cierta por qué le pagamos el sueldo a unos tipos que se la pasan espiando, grabando y escuchando a otros.

Por las dudas, se denuncia públicamente el “intento desestabilizador”

¿Y el atentado a la embajada de Israel? ¿Y la bomba a la AMIA? Esos tipos averiguan mucho, pero justo lo que más le interesa a la sociedad… Eso no. La Justicia, menos. Hace más de 20 años que la causa acumula expedientes –incluso el “pacto” con Irán, gentileza del gobierno de todos y todas- que llevan a ninguna parte.

Los poderes de la democracia están en deuda con los ciudadanos argentinos. En más de 30 años, ellos –los “representantes”– mejoraron su estilo de vida, mientras la sociedad acumula dolor, injusticia, e interrogantes. Y los “services” siguen actuando impunemente. Igual que durante la dictadura.

“Gracias” a la inoperancia de la dirigencia política (de uno y otro bando), la muerte del fiscal Nisman se sumará, lamentablemente, a esa dolorosa lista de impunidad.

Claudio Serrentino

Foto. Diario “La voz”