QUINO. El creador de Mafalda cumple jóvenes 83 años

El 28 de Septiembre de 1964 aparecía por primera vez Mafalda en la revista “Primera Plana”. Desde su casa, la vereda o la plaza, con su familia o con sus amigos, la niña terrible empezó a aportar humor inteligente, un recurso esencial que le faltaba a la historieta argentina. El 17 de Julio, su creador -Quino- cumple jóvenes 83 años.

En pleno siglo XXI, Mafalda acompaña a una humanidad que se pregunta por qué.

En pleno siglo XXI, Mafalda acompaña a una humanidad que se sigue preguntando por qué.

En la década del ‘60, varios personajes de la historieta argentina ya estaban instalados en el imaginario colectivo, cada uno con su impronta: el cacique Patoruzú y su bonhomía, Isidoro con su cancherismo porteño, la inocencia de Don Fulgencio, las super minas de Rico Tipo, el apocalipsis argentino en El Eternauta, la picardía de Afanancio, y los aventureros creados por Héctor Oesterheld para las revistas de Editorial Frontera, son algunos de los más recordados.

Por aquel mundillo de la gráfica, se movía el joven Joaquín Salvador Lavado Tejón, un mendocino que abrazó la profesión de dibujante empujado por su tío, que trabajaba como ilustrador para diarios provincianos. Lo llamaban Quino para distinguirlo de su tío, también llamado Joaquín.

A los 16 años, muere su padre y el adolescente Joaquín se queda solo: su madre había muerto a los 12. Deja la Escuela de Bellas Artes y quiere dedicarse a dibujar tiras cómicas, pero no le va bien. Después de hacer el servicio militar, en 1954 decide instalarse en Buenos Aires, en condiciones muy malas. A fuerza de insistir, consiguió su primer trabajo en la revista “Esto es”. Después, trabajó para las mejores revistas de la época: “Leoplan”, “Vea y lea”, “Damas y damitas”, “Rico Tipo”, “Tía Vicenta”, “Dr. Merengue”…

HASTA QUE APARECIÓ MAFALDA

El personaje de Mafalda había nacido para hacer una campaña de publicidad de electrodomésticos (Siam di Tella), que finalmente no se concretó. Miguel Brascó publicó en el suplemento “Gregorio” de la revista “Leoplan”, tres tiras de aquel proyecto. Pero Mafalda empezó a publicarse regularmente en la revista “Primera Plana”, el 28 de Septiembre de 1964.

Según Quino, Mafalda lleva ese nombre por un personaje de la película “Dar la cara”, de David Viñas. Al dibujante le pareció “alegre”, y lo adoptó para su nueva criatura.

Las tiras de Mafalda se desarrollan en lugares cotidianos: la casa, la vereda, la escuela, la plaza, el almacén.

Los primeros personajes en aparecer fueron Mafalda y su papá (como puede verse en la tira de la izquierda). Más tarde se fueron sumando todos los demás.

Mafalda es una nena adelantada a su tiempo, que maneja mucha información y sabe interpretarla (y eso que en aquel tiempo no había internet, ni celulares). Los remates de las tiras no siempre son graciosos, muchas veces hacen pensar. En su cabecita de niña prodigio, la protagonista se pregunta por qué no puede haber paz y felicidad entre los hombres.

En una época signada por los golpes de estado (de hecho, el personaje nació durante un gobierno “casi” democrático, porque si bien gobernaba el radicalismo, el partido peronista estaba proscripto) Mafalda hablaba de democracia y de libertad.

Cuestionadora de sus padres, antisopa total, amante de los Beatles y de los panqueques, Mafalda aportó humor inteligente al universo de la historieta local. Sin saberlo, dió el pie para un nuevo rubro periodístico-humorístico: las revistas “Satiricón”, “Chaupinela” y “Humor”.

El fenómeno Mafalda pronto se expandió por toda Latinoamérica, y algunos países de Europa (en la España franquista circulaban sus libritos con la advertencia “para adultos”).

En Argentina, se publicó en “Primera Plana” hasta 1965, luego pasó al (entonces) importante diario “El Mundo” hasta 1967 (hasta el cierre del periódico). En 1968 empieza a publicarse en la revista “Siete días”, hasta el 25 de Junio de 1973, día en que se publica la última tira, por decisión de Quino: dijo entonces que se le habían agotado las ideas.

Con su gran historia que duró apenas 9 años, Mafalda sigue rodando por el mundo: sus tiras fueron traducidas en 30 idiomas, y sus personajes siguen acompañando a una humanidad que, en pleno siglo XXI, se sigue preguntando por qué.

Claudio Serrentino