Repusieron el nombre de las monjas francesas, a la plazoleta de Cajaravilla y Medina

06-monjas2A 15 años del acto en el que se realizó el cambio de nombre, la plazoleta de Cajaravilla y Medina vuelve a llamarse “Hermana Alice Domon y Hermana Leónie Duquet”, las monjas francesas desaparecidas durante la última dictadura militar.

El 28 de Julio de 2000, en la plazoleta de Cajaravilla y Medina se realizaba un acto de reparación histórica: la Legislatura había dictaminado que ese espacio lleve el nombre de las monjas francesas Alice Domon y Leónie Duquet, en honor a su lucha y para conservar la memoria colectiva de aquel horror.

En aquel evento oficial participaron el Embajador de Francia, Paul Dijou; la Subsecretaria de Educación y la Coordinadora General de Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad, Alicia Knopoff y Pampa Mercado; los legisladores porteños Dora Barrancos (autora del proyecto), María Elena Naddeo, Eduardo Jozami y Juliana Marino; los Padres Luis Farinello y Rafael Marino; hermanas de la congregación religiosa a la que pertenecieron Alice y Leónie, y diversos representantes de entidades barriales, sociales y políticas. Es decir, un acto de la sociedad civil.

El Embajador de Francia y  la Legisladora autora del proyecto descubren la placa que recuerda a las Monjas Francesas, el 28 de Julio de 2000.

El Embajador de Francia y la Legisladora autora del proyecto descubren la placa que recuerda a las Monjas Francesas, el 28 de Julio de 2000.

Tiempo después, no se sabe por qué, desaparecieron de la plazoleta todas las placas y menciones a las monjas francesas. Al mismo tiempo, reapareció el cartel con el nombre anterior de ese espacio: “11 de Septiembre”. La Bocina lo denunció en su momento, pero ninguna autoridad respondió entonces.

A 15 años exactos de aquel primer acto, “La Cámpora Villa Luro” realizó otro acto de reparación histórica. El 28 de Julio de 2015 se repuso el cartel que indica que esa plazoleta se llama “Hermana Alice Domon y Hermana Leónie Duquet” y la plaqueta original, aquella que descubrieron el Embajador de Francia y Dora Barrancos.

Los organizadores del acto pidieron a las autoridades que “se reacondicione la plazoleta que actualmente presenta un estado de abandono preocupante”.

Participaron  la Asamblea de vecinos de Villa Luro, la Comisión de Derechos Humanos de los barrios de Flores, Floresta  y Caballito, la de Villa Luro, Liniers y Mataderos, la Mesa de Trabajo y Consenso del Olimpo, los Juntistas Cynthia Salama (y su agrupacion Los Hijos de Juana) y Leonardo Farías, y organizaciones politicas como el Partido de la Victoria  y el Movimiento Evita.

QUIÉNES FUERON

En medio de esa tierra de nadie que era la Argentina en los ’70, las monjas Alice y Leónie instaban a los pobres a no bajar los brazos. Nada menos. Alice Domon tuvo que escaparse de Corrientes, adonde había llegado enviada por la Orden de Misioneras Extranjeras, porque fue amenazada de muerte por los tabacaleros de Perugorría. Alice pretendía mejores condiciones para los campesinos que trabajaban allí. Terminó en Buenos Aires, en una de las villas miseria de Lugano. Allí siguió trabajando con los pobres; pero no conforme con eso, se sumó a las primeras Madres de Plaza de Mayo, encabezadas por Azucena Villaflor.

Entre ellas había un muchachito rubio al que todas cuidaban. Decía que se llamaba Gustavo Niño. Ese “ángel de la muerte” que en realidad era Alfredo Astiz, las buchoneó y las hizo llevar a la ESMA. Alice desapareció el 8 de Diciembre de 1977. A su prima, Leónie Duquet, se la llevaron engañada: le dijeron que Alice estaba internada en un hospital, y que la necesitaba. Duquet desapareció dos días después.

Las Hermanas Leónie Duquet y Alice Domon.

Las Hermanas Leónie Duquet y Alice Domon.

Cuando el asunto toma estado público, los delincuentes de la ESMA “arman” una parodia en la que pretenden hacer creer que fueron secuestradas por los Montoneros. En una foto, aparecen las monjitas golpeadas, con una bandera subversiva detrás. Hace cuatro años, el canalla Astiz declaró que las monjas francesas fueron arrojadas al mar en alguno de los “vuelos de la muerte”.

Alice y Leónie querían enseñar a los pobres a no bajar los brazos. Sin violencia. Algo inentendible en un país donde la violencia se ejercía desde el Estado.

Claudio Serrentino

Fotos: La Bocina, Hurlingham al Día y La Cámpora Villa Luro


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