Apagar la luz, o pagar una fortuna: la fórmula de Cambiemos que promete -una vez más- “mejorar el servicio”…

Nadie pensaba seriamente que el costo de los servicios públicos fuera como hasta el 10 de Diciembre: un vecino de Córdoba -por ejemplo- pagaba 5 veces más que uno de Buenos Aires, por consumir la misma cantidad de kilovatios.

Una locura, un despropósito, una cuestión que escapaba a toda lógica: mientras la inflación subía, subía y subía, el costo de los servicios públicos para porteños y bonaerenses quedaba congelado a los valores de hace años.

Pero las distribuidoras de energía eléctrica no cobraban menos: gracias a los voluminosos subsidios que el Estado nacional les pagaba (y que nos lo echa en cara cada bimestre en la factura; viene impreso en rojo) las empresas no dejaban de ganar.

Eso sí, cuando a fines de 2013 la crisis energética dejó sin luz por varios días a miles de argentinos, las empresas adujeron que “por el desfasaje tarifario no pudimos hacer las inversiones”.

La memoria no se olvida de las cosas malas: a fines de los ‘90 las empresas tenían todo a su favor, y tampoco lo habían hecho: también entonces, un sector de Buenos Aires se quedó a oscuras durante varios días.

Es decir: ya probamos las medicinas que pregonaban un futuro mejor, con los resultados a la vista: ni el estado ratón de la economía de mercado, ni el estado elefante del populismo, lograron lo básico: que los servicios públicos brinden un servicio adecuado.

Con Cambiemos en el gobierno, ¿qué cambia? Por empezar, el Ministro de Energía: es Juan José Aranguren, ex CEO de la Shell (encabezó el gigante petrolero entre 2003-2015). Se sabe que ese señor no viene a hacer beneficencia. Por eso anunció un aumento de tarifas de casi 600% todo de golpe, sin anestesia y echando alcohol en la herida.

Eso sí, hay una posibilidad de que la suba no sea tanta: si consumís menos (es decir, si de día no prendés nada y de noche usás una sola bombita, y no ves la tele, ni abrís la heladera -ni hablar del aire acondicionado- en lugar del 600% sólo te aumentarán el… 300%!!!

Pero como todo tiene su compensación, Aranguren asegura sin ponerse colorado que “en dos años se notará un cambio sustancial en el servicio” (¿esta frase la escuchamos varias veces en los últimos 20 años, o me parece a mí?).

Lo de Aranguren es obvio y casi caradurezco: cualquier prestador al que le paguen seis veces más, va a brindar un servicio mejor. El gobierno se equivocó en las prioridades: primero debió exigirle a las empresas que normalice la prestación; luego ajustar las tarifas gradualmente, emparejándolas en todo el país; Y finalmente, cobrar lo justo. Eso haría un gobierno con sensibilidad social.

Parece que a la gestión del Presidente Macri no le preocupa el impacto de este dramático incremento de tarifas, que bien pudo hacerse por etapas; y que por su dureza, puede ocasionar reacciones.

Una duda, Sr. Ministro, ¿cómo sabemos que este dinero que vamos a pagar de más, las empresas lo invertirán para mejorar el servicio? Aranguren, más rápido que la luz, responde: “vamos a controlar a las empresas concesionarias de la generación, transporte y distribución de la energía para que inviertan el dinero que recibirán por las nuevas tarifas”.

¡Ja ja! -me río por no llorar- ¿me parece a mí o esta película ya la vimos?

Claudio Serrentino

Foto: Diario La Nación