Las víctimas de la AMIA, el “compromiso” del Presidente Macri

El Presidente Mauricio Macri asistió a uno de los actos para repudiar el atentado del 18 de Julio de 1994 a la AMIA, junto a muchos funcionarios de su gobierno. Pero se retiró cuando comenzaban los discursos.

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Es una de las fechas más dolorosas de nuestro calendario triste: por el terrible hecho que se conmemora -el más grande atentado terrorista en la historia argentina, que causó 85 muertos– y por la ineptitud de la Justicia para encontrar, juzgar, condenar y encerrar a quienes lo ejecutaron.

Ahí están los que todavía están, viejitos de tanto esperar: los sobrevivientes y los familiares de las víctimas, esperando Justicia a 22 años de la barbarie.

Esa palabra que es un reclamo y un concepto en sí mismo, fundamental en un sistema democrático pero que está ausente para todos ellos, que colman la calle Pasteur y sus adyacencias, con las fotos de sus seres queridos como banderas.

Después del fallido convenio con Irán, impulsado por la gestión K -que prolongó las sombras en lugar de esclarecer los hechos– la presencia del Presidente Macri en uno de los actos era esperada como un símbolo del cambio de época.

El Presidente llegó a las 9.30. Hizo casi todo lo que debe hacer la autoridad en estas circunstancias: estar presente, presentar sus respetos a los deudos, rendir homenaje a las víctimas.

A las 9.53 sonó la sirena que evoca el momento exacto de la explosión. El ruido monocorde, en medio del silencio, estremece.

Comienzan los discursos. La periodista Deborah Plager leyó el primer discurso, en el que le decía al Presidente: “usted tiene la responsabilidad, entre otras cosas, de conducir a nuestro país a un destino en el que la impunidad no le gane a la verdad. Anhelamos y necesitamos que lo pueda lograr”.

Pero Macri se olvidó de lo fundamental: escuchar el reclamo, lo más importante para toda esa gente que desde hace 22 años sigue reclamando lo mismo. Cuando empezaba su discurso  el Vicepresidente de la mutual judía, Ralph Thomas Saieg, el Presidente Macri se retiró del acto.

El retiro de la máxima autoridad del país, obviamente, provoca un revuelo de dimensiones: los custodios deben abrirle paso para que Macri pueda pasar, lo cual genera que quienes están alrededor no puedan prestar atención a las palabras del discursante.

Una falta de respeto hacia todos: el que habla, los que escuchan, los que no están…

Pero la cosa no terminó allí: un rato después, al Presidente lo siguieron los funcionarios de su gobierno (habían asistido la Vicepresidente Gabriela Michetti, el Jefe de Gabinete Marcos Peña, el Jefe de Gobierno Rodríguez Larreta y el Rabino Bergman, entre otros). Todo esto, mientras se desarrollaba el discurso.

Como buen anfitrión, el vicepresidente de AMIA restó importancia al hecho y valoró la presencia del mandatario: “Es importante que nos acompañe, mucho o poco”.

Bergman, por su parte, intentó justificar lo injustificable: dijo que el Presidente quiso asistir no sólo por lo que representa su investidura, sino como “compromiso personal”, pero que debió retirarse “por un tema de agenda”.

Cabe acotar que el compromiso personal duró apenas 36 minutos: Macri llegó a las 9.30 y se retiró a las 10.06.

Para Macri y sus funcionarios, que se lo perdieron, esto es lo que dijo Saieg (completo):

“Hoy lunes 18 de julio, igual que hace 22 años, un día imborrable en la memoria de todos los argentinos. Quienes tenemos el registro histórico de aquél momento, recordamos sin dudar qué estábamos haciendo ese lunes, tan similar a hoy, con la misma sensación de impotencia que permanece marcada en el corazón de la patria, como aquel Reloj de la estación PasteurAMIA que sólo marca las 9:53.

Nosotros, los que no debemos ni queremos olvidar esa mañana de invierno que nos congeló el alma, ya convivimos con una generación que se hizo mayor de edad, pero que no había nacido cuando la bomba hizo estallar las historias de 85 personas cuya única culpa fue estar en este lugar como estamos todos nosotros ahora. Con ellos, los jóvenes que hoy son el presente y el futuro, tenemos la inmensaresponsabilidad de contar lo que pasó. Porque nos sigue pasando.

Y TODO ESTÁ CLAVADO EN LA MEMORIA.

Debemos recuperar la voz de los sobrevivientes, testigos irremplazables del horror, que muchas veces la historia puso de manera tal vez inconsciente en el lugar de afortunados porque pudieron seguir viviendo, pero sin comprender demasiado que también fueron víctimas.

Debemos recuperar la voz de Martín que trabajaba y sigue trabajando hoy en día en la AMIA, quien quedó atrapado durante horas interminables debajo de los escombros. Allí abajo, en la oscuridad más ciega, soportando el peso de las vigas sobre su cuerpo.

Sin saber lo que pasaba o si alguien podía llegar a encontrarlo, tuvo la fuerza de mantener una conversación con Jacobo Chemauel, a quien no podía ver pero sí escuchar.

Por la noche ambos después de más de doce horas interminables fueron rescatados por los bomberos. Jaboco falleció poco después en el Hospital de Clínicas producto de las heridas. Martín, cuando la emoción se lo permite, … sigue contando su historia. Esa que según él mismo, no podrá olvidar jamás…
Porque TODO ESTÁ GUARDADO EN LA MEMORIA.

Los terroristas que nos eligieron como blanco de su brazo asesino NO preguntaron qué partido político nos cae más simpático o qué modelo económico está más cercano a nuestra postura ideológica.

Tampoco preguntaron de qué religión, nacionalidad o club de fútbol éramos. Simplemente quisieron destruir un emblema del trabajo solidario, como es la AMIA, y así herir el corazón de todos los argentinos. Lo hicieron de la misma manera que, bajo diferentes denominaciones, el extremismo sigue desangrandodía a día a numerosos países en todo el mundo.

Desde este rincón del planeta, como víctimas de dos brutales atentados fundamentalistas realizados hace más de 20 años, nos hermanamos con cada una de las miles de familias que día a día llora la pérdida irreparable de un ser querido por culpa de estos asesinos.

En diciembre pasado, la sociedad argentina eligió en forma democrática un cambio de gobierno. Los primeros gestos frente a la causa fueron realmente positivos.

Recibimos con satisfacción la decisión de que el Memorándum de entendimiento con Irán quedaba sin efecto, porque siempre creímos y dijimos que era un instrumento INÚTIL para el propósito que en teoría perseguía…

Hace pocos días la AMIA concluyó una publicación que resume lo más importante que se pudo investigar y descubrir en la causa judicial durante estos 22 largos años. Allí están las conclusiones de todo cuanto se pudo esclarecer. Y están también los agujeros negros sobre los que aún nos debe respuestas el Estado argentino para el total esclarecimiento del atentado.

Muchas veces se quiso decir en estos últimos tiempos que en la causa AMIA no hay nada; que no se sabe nada, y que estamos igual que el primer día.

Esto es falso. Es lo que nos quieren hacer creer quienes no quieren la verdad.

Según lo probó la Justicia, ciudadanos Iraníes y Hezbollah planearon y ejecutaron el atentado. La comunidad internacional, a través de Interpol respaldó esas conclusiones, y avaló los pedidos de captura con las alertas rojas.

Sabemos que nuestro Gobierno llevó a cabo las medidas necesarias para que sigan aún vigentes y para que algún día los acusados puedan ser juzgados por el crimen por el que se los acusa aquí en La ARGENTINA.

Telleldín, deberá ser juzgado nuevamente, se lo acusa de haber preparado la camioneta Trafic usada como cochebomba.

Obviamente Telleldín no pudo nunca haber actuado solo, indudablemente hubo aquí una conexión local, que todavía hoydebe ser investigada.

Le solicitamos al juez Canicoba Corral, a los Fiscales Namer, Salum y Filipini, que investiguen y que agoten los recursos para llevar a juicio a la conexión local, a los que aquí, en suelo argentino, ayudaron a los terroristas. Queremos avances concretos en la investigación.

Les pedimos al titular de la Unidad AMIA, Mario Cimadevilla, y al Ministro de Justicia, Germán Garavano, que la causa sea una prioridad de Estado.

Sabemos que llevan en sus cargos poco tiempo. Pero sabemos también que nosotros llevamos aquí veintidós años, reclamando, soportando la triste realidad de no tener ni un solo detenido.
Y sepan que lo seguiremos haciendo, y seguiremos pidiendo JUSTICIA.

También hoy se cumple exactamente un año y medio de la muerte de Alberto Nisman Z´L que en paz descanse. Es realmente una vergüenza que nada menos que un Fiscal de la Nación, a pocas horas de tener que ir a hablar frente al Congreso, aparece sin vida en una situación absolutamente extraña y después de 18 meses la Justicia argentina ha sido incapaz de ofrecer una respuesta sobre qué fue lo que sucedió.

En la última denuncia que había realizado, Nisman dijo que Rabbani, el principal sospechoso iraní, sigue en contacto con elementos locales. Es necesario e imperioso que esa denuncia sea investigada y que se pongan a la luz las conexiones allí denunciadas. Es muy grave todo lo que fue denunciado, como para que permanezca en el olvido como si nunca nada hubiera pasado.

Dijimos hace un año que la falta de esclarecimiento de un hecho tan grave como la muerte del Fiscal ponía en jaque la salud misma de la República. Hoy debemos redoblar nuestra exigencia por la urgente e inmediata resolución del caso, sin mayores dilaciones, sin mayores excusas.

Gracias a Dios los seres humanos tenemos la capacidad de sobreponernos a períodos de dolor emocional y situaciones adversas.

Lamentablemente, vivimos en una sociedad que muchas veces parece moverse a fuerza de propulsión de catástrofes.

Nos deslumbra y enorgullece la solidaridad que aflora ante aquellas tragedias que nos abofetean la conciencia. Frente al hecho consumado, reaccionamos y damos todo para intentar ayudar a quienes más están sufriendo en ese momento.

Sin dudas, esas solidarias respuestas urgentes son necesarias.

Pero ¿no seríamos una sociedad más solidaria si nos pusiéramos a trabajar, pelear o reclamar y para prevenir esos hechos? ¿No hubiésemos sido más solidarios si hubiéramos aprendido del atentado a la Embajada de Israel para evitar el de la AMIA? ¿Cuántas muertes inútiles vamos a tener que seguir soportando para entender que la verdadera Solidaridad es la que trabaja para prevenirlas?

Repito la verdadera SOLIDARIDAD es la que trabaja para prevenirlas

Hace mucho tiempo que venimos escuchando sobre las divisiones que nos han fracturado como sociedad.
Compañeros, amigos, familias que se han distanciado por pensar distinto, pero sobre todo por no poder escuchar y respetar la mirada del otro.

Les pasa a los dirigentes políticos. Nos pasa a nosotros dentro de la comunidad. Les ha pasado a los grupos de familiares. Les debe pasar a cada uno de ustedes con sus seres queridos.

Pregunto: ¿Quién nos hizo creer que las diferencias sólo sirven para separar? No nos olvidamos que nuestra Patria celebra el bicentenario de su independencia construida gracias a ese mosaico de identidades que fue aportando su rasgo distintivo de ésta hermosa ARGENTINA en la cual convivimos.

No tengamos miedo a lo distinto, ya que todos nos criamos en una tierra que es ejemplo de convivencia pacífica y respeto.

Hagámonos fuertes a partir de nuestros denominadores comunes.

Ha llegado el momento de dejar de reunirnos después de una tragedia para empezar a unirnos en la construcción de un futuro para todos.

El hartazgo ante la impunidad nos une.
El rechazo a la corrupción nos une.

La memoria nos une.

La imperiosa necesidad de alcanzar justicia nos une.

TODO ESTA CLAVADO EN LA MEMORIA

Muchas gracias por acompañarnos”.

Claudio Serrentino

Foto: Presidencia de la Nación