Reclaman boleto estudiantil gratuito

El Viernes 9 de Septiembre, estudiantes secundarios de varias escuelas públicas de la Ciudad realizaron cortes de calle simultáneos en tres esquinas porteñas. Reclaman boleto educativo gratuito, comedores en los colegios y reformas edilicias integrales, entre otros pedidos.

El ambiente primaveral del Viernes 9 de Septiembre, no hizo olvidar a los adolescentes las carencias que viven a diario. Por eso, decidieron interrumpir el tránsito.

El de Lope de Vega y Baigorria fue uno de los tres cortes simultáneos que organizaron los estudiantes secundarios de la Ciudad: los otros fueron en Bulnes y Rivadavia y Alberdi y White.

Nacho es vocero del turno mañana del Centro de Estudiantes de la Escuela Nº 35 “Ing. Latzina”, de Lope de Vega y Baigorria. Una de sus primeras frases asusta, sobre todo, viniendo de un pibe de 17 años: “la educación pública se está viniendo abajo”, asegura. Enseguida enumera los motivos:

“Desde que arrancó el año, vemos cómo el ajuste nos afecta para estudiar. Esta es una escuela de doble jornada: si aumenta la comida del mediodía, si aumenta el boleto, es lógico que haya un montón de pibes que tengan que dejar de estudiar“.

“Hay muchos que vienen de la provincia -Caseros, Fuerte Apache, Ciudadela- y como no tienen boleto estudiantil, gastan $ 6 para venir, y $ 6 de vuelta. Sumale la comida del mediodía, cargar la SUBE, comprar los apuntes… Se les hace muy difícil”, dice el alumno.

Nacho le agrega a este preocupante panorama “el derrumbe edilicio, hoy en día no hay un solo colegio público que no tenga problemas edilicios. En el Latzina tenemos goteras pero tenemos la suerte que la Cooperadora se hace cargo de un montón de cosas. El mismo Vicerrector reconoció que de todos los arreglos que se hacen, sólo el 20% lo paga el Estado, el resto lo pone la Cooperadora. Es decir que en los colegios donde no hay una cooperadora fuerte, el derrumbe edilicio es evidente”.

A los alumnos les preocupa queaumentan los subsidios para los colegios privados, y baja el presupuesto para los colegios públicos. “Hay colegios privados que no sólo no tienen problemas edilicios, sino que hasta tienen garantizado el almuerzo y cuentan con calefacción en las aulas, mientras que nosotros no tenemos almuerzo ni calefacción, pero sí goteras”, dice Nacho.

Otros manifestantes aportan datos: a una chica del Cerámicas se le cayó una ventana en la cabeza (!!). En otra escuela de Barracas, llegaron 10 viandas podridas (!!).

Los chicos no entienden de jurisdicciones, y se solidarizan con los que estudian del otro lado de la General Paz: “ahí es la edad media…”, dicen, resignados.

Los secundarios se comunicaron con las autoridades del Ministerio de Educación, quienes no dan respuestas concretas: dicen que quieren solucionar los problemas pero no cuentan con presupuesto. “Con este corte de calle queremos demostrar que los estudiantes no comemos vidrio”.

Nacho asegura que desde que decidieron el plan de lucha, fueron boicoteados sistemáticamente por las autoridades de la escuela: “dicen falacias de los representantes estudiantiles; de mí dicen que yo les lavo la cabeza, cuando las fallas son evidentes, están a la vista”.

En el “Latzina”, además, hay un problema interno: el centro de estudiantes no es reconocido por la escuela. “Dicen que no estamos legalizados, no nos dejan hacer asambleas”.

En el turno noche, el Regente hizo un simulacro de asamblea, en la que consiguió que los alumnos “eligieran” no votar las medidas que proponía el Centro. Dicen que ese señor amenazó a los líderes con echarlos del colegio por su actividad gremial, a contramano de la legislación vigente.

Por eso, al reclamo sumaron el repudio a la “persecución política” de los estudiantes que quieren manifestarse. “Hasta que no aflojen, vamos a seguir reclamando en la aulas y en las calles”, asegura Nacho.

El problema, para las autoridades, es que el “Latzina” siga siendo un referente para el resto de los colegios secundarios: fue allí donde comenzó el reclamo de 2012, al que luego se le sumaron 70 colegios que estuvieron tomados durante varios días. El temor es que aquello vuelva a repetirse.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina

 

 

 

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