PARA QUE NO TE PASE. Miles de “invisibles” se hicieron ver frente al Congreso

Miles de personas participaron de la marcha “Para Que No Te Pase”, convocada por familiares de víctimas. Frente al Congreso, reclamaron dejar de ser “invisibles” y que la víctima sea respetada por la Justicia y las fuerzas policiales. Hubo movilizaciones en todo el país.

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Cuántos de ellos nos resultan caras conocidas. Los hemos visto en las peores circunstancias: relatando la muerte de un ser querido ante una cámara de TV. Y lo peor de todo: ¡eran muertes evitables!

Familiares de muertos en Cromañón y Once, de víctimas de delitos sexuales, de asesinados por la inseguridad, de aquellos que perdieron la vida en un hecho de tránsito, decidieron juntarse y levantar la voz.

Reclaman que se acabe con este Estado inútil, que no puede resolver nada, y que ni siquiera es capaz de implementar los controles mínimos para que la muerte se siga paseando, impune, por los noticieros.

Saben que este fenómeno se repite casi matemáticamente: Cada día y en cada rincón de nuestro país el número de víctimas aumenta, los familiares de víctimas nos reproducimos y esta realidad no se modifica y los gobernantes no encaran esto de la forma en que se necesita”, dijeron en el comunicado que leyeron dos periodistas.

Las mamás de Candela, Paolo y Kevin; la hermana de José Luis; los sobrevivientes Carolina y Matías, y tantos otros que duelen de sólo recordarlos, estaban ahí, de espaldas al Congreso, reclamando lo más básico y lo más lógico en un régimen democrático: que se haga Justicia.

Pero no esta justicia burócrata, estéril, que sólo sirve a sus integrantes (y a sus amigos/socios). Sino la otra, la original, la que nos prometieron desde la sanción misma de la Constitución Nacional: la JUSTICIA con mayúsculas, la que juzga imparcialmente. La que protege a las víctimas, y castiga a los victimarios.

Pese al dolor que los embarga, no pretenden ni “mano dura” ni pena de muerte. Simplemente, reclaman “que nos consideren ciudadanos de pleno derecho. Que el Estado se haga responsable de terminar la inseguridad. Que las condenas se cumplan hasta el último día sin que haya uno más, y que se atiendan las necesidades de las víctimas para que no sean abandonadas a su suerte”.

También, hablaron de la reacción del sistema cuando la desgracia los tocó de lleno: “nos enfrentamos a un Estado ausente, un estado que mira hacia otro lado. Somos invisibles para los funcionarios que nos deben asistencia.

Pretenden que las víctimas no sigan siendo castigadas durante el proceso judicial: “es imperioso que se legisle para que las víctimas reciban asistencia integral, inmediata y sostenida. Es necesario que las victimas tengan participación en todo el proceso penal. Es imprescindible que las penas sean de cumplimiento efectivo. Ni un día más, pero tampoco un día menos”.

Y en un gesto ejemplar, no pidieron que los victimarios se pudran en la cárcel. Por el contrario, “la inseguridad tiene una multiplicidad de causas y el servicio penitenciario es una de ellas. Queremos que los detenidos estén en buenas condiciones y que en la cárcel se resocialicen para que respeten el valor de la vida.

La marcha se repitió en Santa Fe, Córdoba, Tucumán y otras ciudades argentinas.

Claudio Serrentino

Foto: Télam