Tango y Solidaridad en Versalles

Más de 40 artistas subieron al escenario de “Luz del Porvenir”, en un espectáculo que recaudó pañales y artículos de limpieza para los inundados de La Emilia.

homero

El agua ya bajó, pero las casas quedaron sucias, casi inhabitables. Sin las cámaras de TV, y con el Estado en pausa, los habitantes de La Emilia siguen necesitando lo imprescindible para volver a vivir en sus casas.

A Marta Pizzo, vecina de Versalles -además de poeta, letrista de tango, luchadora barrial- se le ocurrió que con tantos artistas conocidos, se podría organizar un festival que recaude aquellos materiales que tanta falta les hace a la gente de La Emilia.

Primero pensó lo que piensa siempre, cada vez que encarna una movida artística, social, solidaria: “van a pensar que estoy loca”. Pero no le dio importancia, es lo que piensan los que miran mientras los otros hacen.

 Inmediatamente puso manos a la obra: cientos de llamados, listas, convocatorias, afiches, más llamados, whatsapp, redes sociales y cualquier otra forma de comunicación ocupó los días de Marta, las semanas anteriores al evento.

“Luz del Porvenir”, añeja sociedad de fomento que supo aglutinar en las primeras décadas del siglo pasado al Versalles proletario, aportó el lugar y su historia.

Marta encabezó a un puñado de vecinos que aportaron todo lo que tuvieron a su alcance, y más, con el único objetivo de ayudar a otros vecinos, a los cuales no los unen lazos afectivos, es más: ni siquiera conocen. Pero que los necesitan.

Y así surgió “Tango por los inundados”, un espectáculo con música, baile y color local, que convocó a más de 40 artistas -entre cantantes, músicos, bailarines- e incluso al nieto de Homero Manzi, y al Maestro Antonio Pujía (que vivió en Versalles durante su niñez).

El 12 de Febrero desde la tardecita, hubo tango y hubo baile al pie del escenario. Claudio Durán y Marta se turnaban para presentar a los artistas.

Fue un espectáculo infrecuente, porque durante una sola noche se pudo testear la calidad de todos estos artistas, que demostraron talento, gracia y manejo del escenario, además de excelentes interpretaciones de viejos y nuevos tangos.

Esta movida tanguera, que no trasciende a los grandes medios y tampoco es valorada en el ambiente del tango (concentrado en entretener a los turistas), va mucho más allá: está generando un nuevo repertorio.

Si el tango orillero de principios del siglo XX nació en los arrabales, el del siglo XXI se está pariendo en los barrios.

Como Marta, muchísimos letristas y compositores están escribiendo la nueva música ciudadana: nuevas sensaciones, nuevas maneras de ver las cosas, nuevas reflexiones y nuevas historias, se cantan y se cuentan al ritmo del dos por cuatro.

O sea: esta movida fue una gran muestra colectiva del trabajo que vienen haciendo los artistas. Todos muy buenos.

Si a eso se le suma la solidaridad, el mensaje fue doble.

La mercadería que aportaron los vecinos -pañales, lavandina, limpiadores, detergente, guantes, artículos de tocador, ropa, zapatillas, alimentos no perecederos- llegó a La Emilia gracias al aporte de la Fundación “La Alameda” quien se ofreció para llevarlaEzequiel Conde viajó hacia el pueblo a llevar lo recaudado en el evento.

Gracias a Marta, a Luz del Porvenir, a La Alameda y a todos los que participaron de “Tango por los Inundados”: del primer al último artista, del primer al último colaborador, se percibió un INMENSO ACTO DE AMOR. Por lo que hacen, y por el prójimo.

Claudio Serrentino

Foto: Vahevahuní

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