VILLA REAL. Del virrey a los obreros, la historia de un barrio pujante

El barrio de Villa Real celebra su día el 18 de Marzo. Su historia muestra un pasado entre virreynal y proletario, y un presente de progreso, en la que no falta la amable rivalidad con el vecino Versailles.

El edificio de la estación Villa Real..

En los fundamentos de la ley 1785, que definió el 18 de Marzo como “Día de Villa Real”, la entonces legisladora Sandra Dosch escribió:

“La formación del barrio se encuentra en los debates parlamentarios del Honorable Congreso de la Nación. En la 19ª Sesión Ordinaria de la Cámara de Senadores del 18 de julio de 1907 y en la 26ª del día 10 de agosto del mismo año. En dichas sesiones, se discute el permiso solicitado por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico a fin de establecer un empalme con el Ferrocarril Oeste.-

Se esgrimía como argumento que dicho ramal permitiría a la población que residía en los alrededores del Bulevar de Circunvalación (Av. Gral. Paz) facilitar su movimiento. Para ello, se proyectaba fundar una nueva estación. Atento el beneficio que traería para los vecinos, se aprueba la Ley Nº 5272 (10/10/1907, publicada en el B.O. 4177), que autoriza a la Compañía del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico a la construcción de un empalme desde la cercanía de la Estación Caseros ‘hasta un punto conveniente del FF.CC. Oeste entre las Estaciones Liniers y Vélez Sarsfield’ (actual Floresta).-

A posteriori, y conforme lo dispuesto por decreto de fecha 07/04/1908 (B.O. 4319), el Dr. Figueroa Alcorta aprueba el plano general y la memoria descriptiva relativos a la construcción de una estación en el kilómetro 3.160 del ramal de Caseros a Liniers.-

Por último, por resolución del Dr. Ramos Mejía de fecha 18 de marzo de 1909, se designa oficialmente a la referida estación con el nombre de ‘VILLA REAL’.

El sitio Uwww.barriada.com.ar, acota sobre la “prehistoria” de Villa Real:

“En el año 1804, el Virrey de Sobremonte estableció en este barrio su residencia veraniega. Como era la zona de la ‘Quinta de los Virreyes’, recibió su nombre de Villa Real. Es desde esta quinta de donde precisamente emprendió la fuga hacia Córdoba,cuando se produjo la Primera Invasión Inglesa.

Era una fracción de tierra totalmente despoblada, desde donde se divisaban – cuando se pasaba con el ramal del Pacífico por la Av. Gral. Paz- los cuarteles de Ciudadela. También se podían encontrar en los terraplenes del tren, quintas de verduras y frutas.

Con la creación, alrededor de 1909, de la estación Villa Real del entonces Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (hoy “F. C. Gral. San Martín”) se comenzó a poblar la zona, creándose así el barrio.

La primera estación de tren se construyó en lo que es hoy la intersección de las calles Tinogasta e Irigoyen. Cuando más tarde fue levantada la estación que hoy se utiliza, se abandonó la antigua construcción, permaneciendo así muchos años, hasta que fue demolida en 1995”.

Probablemente, Sobremonte eligió la zona porque estaba despoblada: había paz, y además, no tenía que soportar los reclamos de los nativos.

Desde entonces hacia acá, esa fue uno de los rasgos más hermosos de Villa Real: la paz que transmiten sus callecitas soleadas, sus árboles frondosos, sus casitas sencillas, con jardín al frente, bien cuidadas… Y sobre todo, su gente. Esa gente que quiere mantener la armonía de ese pequeño lugar porteño, que de tanto estar al borde de la Capital, se parece bastante a otros hermosos barrios que están del otro lado de la General Paz.

“LOS DEL BARRO”

Siempre le pido a Alicia Graciela Martínez -de la Junta de Estudios Históricos de Villa Real- que vuelva a contarme por qué los vecinos de Versailles llamaban a sus pares de Villa Real “los del barro”.

Vecinos del pasaje Fernando Fader al 6000.protestando por los cortes de luz, en 1961.

Vecinos del pasaje Fernando Fader al 6000.protestando por los cortes de luz, en 1961.

El relato me fascina, me transporta a otra época, en la que todo estaba por hacerse, pero sobraba don de gentes, humanidad y ganas de vivir mejor.

“Los del barro” iban a comprar a la calle Arregui, único centro comercial cercano de aquel entonces.

Versailles, barrio con aires señoriales, compartía sus pocas vidrieras con esa gente que vió una gran posibilidad de tener su casita propia, y empezó a poblar Villa Real con pocos recursos pero una gran ilusión.

Versailles y Villa Real casi son hermanos. Pero como buenos hermanos, a veces se ayudan, a veces se miran con recelo. Los une la cercanía y la pequeñez: entre los dos, no tienen nada que hacer al lado de otros barrios gigantes y superpoblados, como Flores, Belgrano o el vecino Villa Devoto.

El recelo viene de aquella época y todavía no desapareció: Versailles sigue soñando con su impronta anglo-francesa. Villa Real está orgulloso de su pasado proletario y su presente de progreso. Juntos, ofrecen a propios y extraños la magia de un lugar cálido, lindo, ideal para vivir y/o pasear.

Por todo esto, porque alguna vez fui vecino, y porque sé del gran corazón de su gente, es que me complazco en gritar, con orgullo y alegría: ¡FELIZ DÍA, VILLA REAL!

Claudio Serrentino

Fotos: Junta de Estudios Históricos de Villa Real