MARCHA DE LOS PAÑUELOS BLANCOS. Cuando la memoria une

Pocas fueron las veces que el pueblo se movilizó masivamente, sin distinción de banderías. Con militantes partidarios y de organizaciones sociales, sí. Pero también, con mucha gente que va “por la suya”, de cualquier barrio, credo y clase social.

Pocas fueron las veces en que casi todos coincidimos. Pero coincidimos, otra vez, en la Plaza, este 10 de Mayo.

Repaso los archivos de mi memoria y aparecen dos: Una, la del domingo de Pascuas, con Alfonsín y Cafiero en el balcón de la Rosada (“la casa está en orden”). Aquella fue una demostración elocuente de la voluntad democrática del pueblo argentino.

Y la otra, la marcha contra el indulto a fines de los ’80; recuerdo que también era domingo, y que fui con mis hijos. El indulto de Menem fue un capricho presidencial fuertemente repudiado por la sociedad.

Esta vez, nos hizo coincidir la corte suprema (ya no lo pienso escribir más con mayúsculas): el ¿máximo? tribunal quiso marcar una posición política y buscó ponerse a tono con el discurso “conciliatorio” de la iglesia católica, revolvió los expedientes y encontró el 2×1.

Una cuestión tan urgente los hizo definir en tiempo récord –se sabe que en la Argentina, la falta de justicia es un problema ínfimo– y el 2×1 ganó por 3 a 2.

La justificación es tan obvia, que avergûenza: gente con tanto estudio que pretenda tomarnos por boludos de una manera tan primitiva… “Cuestión técnica”, dijeron primero, y después le endilgaron la responsabilidad al “vacío legal”, ese agujero negro que justifica casi todo. Hasta beneficiar a los genocidas.

La indignación popular estalló primero en las redes, y ayer en la calle. El Congreso debió arreglar de apuro la cuestión, mientras miles y miles se juntaban en la Plaza.

Fue lindo coincidir. Fue lindo formar parte de ese océano blanco de pañuelos. Fue imprescindible marcarles el límite a los que se creen capaces de todo. Fue emocionante volver a escribir la historia. Fue necesario repetir, una vez más, las tres palabras que unen a los argentinos desde hace 40 años: Memoria, Verdad y Justicia.

Claudio Serrentino

Foto: lavoz.com.ar

 

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