ROBERTO ARLT. Referente del Periodismo Barrial

Roberto Arlt se dedicó a recorrer la ciudad y describirla. Pero no en sus aspectos geográficos: antes, y sobre todo, posaba la mirada sobre los porteños, sus costumbres y tics.

No es sencillo encontrar una referencia, un periodista barrial que represente al rubro en el Día del Periodista. Por empezar, hay que descartar a los que están vivos. También, a los que se fueron pero no son lo suficientemente reconocidos por el público.

Recuerdo a Ariel Rosales o a Pedro De Simone, por ejemplo. Pero la mayoría de la gente, no sabe quiénes fueron.

Y entonces apareció Roberto Arlt, con sus relatos de aquella Buenos Aires que ya era una gran ciudad en la década del ’20, con mucho brillo y glamour.

Pero al periodista Arlt –vecino de Flores y Monte Castro– no le interesaba retratar otra vez a los figurones de siempre, a artistas, cantantes, dirigentes. No.

Habla con canillitas, con laburantes, con señoras que se sientan con su silla en la vereda, con los que hojean libros en las librerías. Y después cuenta la experiencia, pero usa el lenguaje de la calle, las palabras cotidianas que los diarios desechan.

Las “Aguafuertes porteñas” que escribe Arlt y publica el Diario “El Mundo” desde el 15 de Agosto de 1928, aparecen una vez por semana. Son los días que se venden más ejemplares.

En esos hermosos y brutales frescos de Roberto Arlt quiero detenerme para reivindicarlo como “Referente del Periodismo Barrial” -propósito de esta nota-.

La carrera de Arlt fue mucho más que las “Aguafuertes”, con novelas y obras de teatro. Pero la idea no es repasar en su biografía, sino recordarlo.

En su adolescencia, Roberto era un intenso colaborador de las instituciones barriales de Flores. En una reunión organizada por el periódico barrial “La Idea”, que dirigía Félix Visillac, Arlt conoció a uno de sus mentores: Conrado Nalé Roxlo.

O sea: ¡mirá a qué nenes puede juntar el periodismo barrial!

Gracias, Roberto, por tu talento y por tu estilo, tan sencillamente cercano. Y Feliz Día para todos los colegas.

Claudio Serrentino