MUSEO GENERAL BELGRANO. Recuerdos del Prócer en el barrio Velez Sarsfield

20 de Junio, Día de la Bandera, un buen motivo para contar la experiencia de visitar el Museo “General Belgrano”, en el barrio de Velez Sarsfield.

El Profesor Vitiritti y un busto del General Belgrano

El Profesor Vitiritti y un busto del General Belgrano

Desde que los feriados se “corren”, o se volvieron una buena excusa para hacerse una “escapada”, las fechas patrias pasan casi desapercibidas.

Y yo no quiero que el 20 de Junio pase desapercibido. Por eso, me fui hasta Saráchaga y Bermúdez, al Museo “General Belgrano”, a recorrerlo, a visitar al Profesor Ricardo Vitiritti, a escuchar algo de lo mucho que sabe sobre el Prócer, a deslumbrarme con todo el material que supo juntar durante los más de 40 años de vida que tiene el Museo.

El Museo “General Belgrano” nace a raíz de una iniciativa privada del Profesor Vitiritti y así se ha mantenido a lo largo del tiempo.

El Profesor decidió fundar el Museo, luego de ganar dos concursos de preguntas y respuestas en televisión, que eran conducidos por Silvio Soldán y Antonio Carrizo.

El premio al que accedió el Profesor, gracias a su saber, fue un viaje a Europa. Allí, visitó los museos y se preguntó qué se podía hacer en la Argentina, para crear un instituto que albergase objetos para su exhibición al público.

Así se le ocurrió la creación del Museo “General Belgrano”. Influyó en su decisión el hecho de que el Dr. Mario Belgrano -descendiente del General- le regalara un retrato del Prócer, hecho por el artista francés Augusto Danse.

A partir de ese momento revelador, Vitiritti se hizo coleccionista. Y empezó a recolectar documentación para su futuro Museo. Mientras tanto, exponía su conocimiento sobre Belgrano en escuelas, y en diversos programas de TV.

El Museo, ubicado en el barrio Velez Sarsfield -Saráchaga 4906, esquina Bermúdez– exhibe casi 2.000 objetos relacionados con Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, tal el nombre completo del creador de nuestra Bandera.

Entre ellos, se destaca una silla colonial de cuero repujado negro. Vitiritti todavía se sorprende y me sorprende cuando dice: “¡ahí estuvo sentado Belgrano!”, un sello usado por el Prócer cuando fue Secretario del Real Consulado de Buenos Ayres, entre 1794 y 1810, un ejemplar de la primera Constitución Argentina, sancionada por el Congreso de Tucumán (el mismo que declaró la Independencia), profusa iconografía, cañones de la época de Belgrano, municiones, un fusil auténtico del Ejército del Emperador Napoleón Bonaparte, un mueble que perteneció al Emperador de Alemania Guillermo II, y otros objetos originales.

El archivo documental cuenta con más de 300 ejemplares manuscritos e impresos, y una Biblioteca con más de 500 libros. Los objetos históricos resaltan por todo el Museo del barrio Velez Sarsfield. El material, obtenido gracias a esta iniciativa privada, es digno de ser mantenido, protegido y alentado por el barrio, y -por supuesto- por el Estado.

Consta de cuatro salas, que ordenan temáticamente la historia de Manuel Belgrano: “Revolución de Mayo”, “Tucumán y Salta”, “Independencia” y “Homenajes”. Pero hay otros sitios que ilustran la vida del Prócer y su entorno: el “Zaguán Español”, la “Escalera de las Banderas” y el “Despacho del Director”.

En la ochava de la esquina del Museo, está la réplica del frente de la casa habitada por el General Belgrano, que se encontraba en la avenida que lleva su apellido, casi esquina Defensa: Belgrano 430/450.

LA VIDA DE BELGRANO

Vitiritti disfruta del interés del visitante, al responder las preguntas que le hago. Lo primer que viene a mi mente es aclarar aquel viejo tema, de si tuvo o no hijos… Y el Profesor me sorprende con la respuesta:

Belgrano tuvo dos hijos, uno de ellos, con una cuñada de Rosas, por eso se llamó Pedro Pablo Rosas y Belgrano.

– ¿O sea que Belgrano y Rosas se cruzaron…?

– Sí, pero entonces, Belgrano era un General del Ejército Argentino, y Rosas, un simple estanciero.

Belgrano había solicitado a Encarnación Ezcurra y Juan Manuel de Rosas -los tíos de Pedro Pablo, que lo adoptaron y lo criaron- que cuando fuera mayor de edad, se le informara que él era su verdadero padre, lo que fue cumplido. El hijo de Belgrano fue militar, juez de paz, ganadero, y tuvo 16 hijos.

Belgrano también tuvo una hija, fruto de su relación con María Dolores Helguero, que se llamó Manuela Mónica del Corazón de Jesús, a quien le legó las tierras que él tenía en Tucumán. Manuela se casó en 1852 con un pariente político, Manuel Vega Belgrano, y tuvo tres hijos.

– Vitiritti, el tema de la bandera creada por Belgrano, ¿era celeste como la actual, o azul, como sostienen algunos?

– La bandera, según Belgrano, llevaba los mismos colores de la escarapela nacional, azul celeste (usted sabe que el celeste deriva del azul…) y blanco, pero tenía dos franjas.

Quizás, la lección más fuerte que Belgrano nos legó, fue su entrega total en pos de la causa patriótica. Ahí está, en una pared, un dibujo que intenta evocar el momento previo a la muerte del Prócer, cuando le da como pago por sus servicios, al médico que lo atendía, lo único de valor que tenía: el reloj que le regalara el Rey de Inglaterra (y que fue robado de un museo).

Y eso lo dice todo: Belgrano cumplió con sus obligaciones hasta el último minuto de su vida. Él, que vió nacer y crecer a la Patria, se había quedado sin nada. Predicó con el ejemplo.

Sería bueno que nuestra dirigencia inite el ejemplo de aquel hombre que soñó y forjó la Patria Grande. Estoy seguro que estaríamos mucho mejor, nos ahorraríamos disgustos, y nos sentiríamos orgullosos: de la Argentina, y -por qué no- de nosotros mismos.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina