Bochorno: funcionarios del gobierno porteño se fueron, para no escuchar a los vecinos

Una reunión en la que los vecinos podrían manifestar sus reparos a la instalación de una ciclovía, terminó imprevistamente cuando los funcionarios de la Secretaría de Transporte del Gobierno de la Ciudad decidieron retirarse.

Los vecinos de la calle Víctor Hugo entre Juan B. Justo y Beiró, juntaron firmas para pedir que no se haga una ciclovía en esa calle. Se presentaron en la Comuna, y pidieron entrevistarse con las autoridades que habían decidido colocar la ciclovía en esa arteria.

La Junta Comunal hizo las gestiones, y el día señalado para la reunión era el 30 de Junio a las 16, en el Centro de Jubliados de la Plaza “Villa Real”, en Irigoyen 2340.

Las razones para que no se coloque allí la ciclovía, estaban especificadas en el petitorio, que cuenta con el apoyo de más de 300 vecinos.

El petitorio está dirigido al Presidente de la Junta Comunal Daniel D’ippolito, y dice así:

“Por la presente solicito a usted, en tanto representante legal y administrativo de la Comuna 10, que arbitre los medios necesarios para que las obras previstas en la Resolución 47SECTRANS/17 para la calle Víctor Hugo, No se realicen.

Los vecinos de esa calle luchamos muchos años para conseguir el permiso para estacionar en ambas manos y en el 2012 el GCBA mediante la Resolución 825/SSTRANS712, en nuestra calle se emplazan diferentes establecimientos comerciales habilitados para carga y descarga, clubes de barrio (ejemplo: Deportivo Camioneros que estaciona micros escolares), escuelas especiales como el CENTES 3, que necesita permanentemente tener estacionamiento liberado.

La fisonomía de nuestro barrio es de casas bajas, la mayoría sin entrada de garaje, por lo que los vecinos dejamos nuestros vehículos estacionados en la puerta. A todo esto le sumamos la inseguridad creciente, que hace que más de una vez quien tiene garaje opte por dejarlo en la calle, para evitar el momento de zozobra al meter el auto.

Según el Censo 2010, nuestros barios son los de población mas añosa, cosa que obviamente dificulta la utilización de la bicicleta como medio de transporte para nuestros vecinos.

Y fundamentalmente, NO FUIMOS CONSULTADOS.

Adjunto a esta presentación más de 300 firmas con sus respectivos domicilios y DNI. Todos de la Calle Víctor Hugo desde el 2900 al 300.

Solicitamos a usted que haga honor al cargo para el que lo votamos, y sea nuestro representante ante el gobierno de la Ciudad llevando este reclamo y evitando que se formalice la obra.

Atentamente”

El 30 de Junio a la hora señalada, se congregaron muchos vecinos en el centro de jubilados.

Estuvieron presentes el Presidente D’ippolito y otros tres Comuneros: Cynthia Salama, Tito Vázquez y Cacho Mascali.

La Secretaría de Transporte del gobierno porteño envió a Darío Ferrer, encargado de la UPE (Unidad de Proyectos Especiales) sección Ciclovías, acompañado de otras personas.

Con la coordinación de D’ippolito, el Sr. Ferrer se presentó muy escuetamente y dijo que venía para escuchar a los vecinos.

Las quejas pronto empezaron a aparecer, y quien supo sintetizarlas fue Silvia Fernández, del Consejo Consultivo.

“Después de mucho tiempo de notas, reclamos y reuniones, los vecinos conseguimos que colocaran los carteles de permitido estacionar de las dos manos de Víctor Hugo. ¿Y ahora vienen con la ciclovía, a sacar lo que tanto trabajo nos costó conseguir?”.

Silvia recordó los datos que se incluyen en el petitorio: que por la zona vive mucha gente grande, a los que les cuesta caminar y cruzar la calle, y que lo único que logrará la ciclovía es “provocar más accidentes de tránsito”.

La alocución de Silvia fue coronada por aplausos de los vecinos.

Un intento de respuesta de una de las empleadas de la Secretaría de Transporte, fue muy pobre: “tendrán que aprender a convivir con las ciclovías, como ocurrió en otros barrios”.

En ese momento, los vecinos empezaron a mostrar los carteles con la consigna “NO a la Ciclovía”, con el mismo formato que el de “prohibido estacionar”.

Al reclamo de la calle Víctor Hugo, se le sumó el del problema que generará otra futura ciclovía en Elpidio González a la altura del Hospital Velez Sarsfield. “Proponen ciclovía en una zona donde entran y salen ambulancias”, dijo una representante del nosocomio, lo cual habla de la falta de comunicación entre áreas del mismo Gobierno de la Ciudad.

Un representante de Deportivo Camioneros dijo que todos los días estacionan en la puerta del club varios micros escolares con chicos. “Bueno, para eso podemos hacer una dársena”, fue la respuesta de la Secretaría de Transporte. “¿Y con una dársena sola que hacemos? Son varios micros”, insistió el hombre del club.

Mientras había vecinos que hablaban y no escuchaban, el Presidente D’ippolito hizo alusión a una disputa interna de la Junta Comunal con Cynthia Salama que no se entendió, y que tampoco venía al caso. La reunión era para escuchar los reclamos de los vecinos.

A esta altura de la reunión, el desorden era casi total. El espacio había quedado chico ante tal cantidad de vecinos, no fue acondicionado para hacer una reunión en la que las partes deberían acercar posiciones.

Como no se modificó la fisonomía del lugar, las mesas estaban ubicadas como cuando los jubilados hacen sus encuentros. Para colmo, los representantes de la Secretaría de Transporte se ubicaron en una mesa del medio, con lo cual estaban virtualmente “rodeados” por vecinos que le reprochaban sus medidas.

Aseguraban que había equipo de sonido, pero el micrófono nunca apareció. En medio del desorden general, los funcionarios de la Secretaría de Transporte aprovecharon para agregar la frutilla del postre: “en otra ocasión la seguimos”, dijeron, y se fueron.

Su “huida” le faltó el respeto a los vecinos, que debieron dejar sus actividades para intentar hacerse escuchar. Y también, a las autoridades locales presentes.

Mientras estaban saliendo, se cruzaron con un vecino que llegaba tarde y les preguntó si sabían dónde era la reunión. “No sabemos, somos de Educación”, les respondieron, en el colmo de la caradurez.

Es de esperar que la Secretaría de Transporte vuelva pronto para escuchar a los vecinos, con la altura que deben tener como servidores públicos, en un lugar adecuado y con la organización necesaria como para que todos puedan expresarse. Sin gritos, pero con firmeza. Como personas adultas que somos.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina