En Villa Real, vecinos impidieron el trabajo de dos cuadrillas

El Lunes 17 de Julio a la mañana, vecinos impidieron la labor de dos cuadrillas en el barrio de Villa Real. Problemas de comunicación dentro del gobierno porteño. Y también, negación de la realidad.

El pasado Lunes 17 de Julio, una de las vecinas que no quiere la ciclovía, estaba recorriendo el barrio para juntar firmas que apoyaran su reclamo.

Mientras estaba en esa tarea, ve que una cuadrilla de obreros que se trasladaba en un camión, se detiene -en Cortina y José P. Varela– y empiezan a bajar los trastos para iniciar los trabajos. “Vamos a empezar a romper” .dijo el responsable- para la construcción del “área calma”.

La vecina les pidió que no empezaran hasta que ella pudiera comunicarse con las autoridades. Y así fue que en pocos minutos, a través de un grupo de whatsapp por el cual los vecinos están en contacto, llegaron hasta los funcionarios de Transporte.

Una arquitecta del área se hizo presente, como así también personal de la Comuna 10, de la empresa Miavasa (el camión no tenía cartel ningún cartel identificador que la identificara como contratista del Gobierno de la Ciudad) y hasta la policía.

Finalmente, la cuadrilla debió retirarse sin cumplir su cometido.

No fue el único conflicto con una cuadrilla municipal. A pocas cuadras de allí, el mismo día y a la misma hora, en la Plaza “Las Toscaneras”, un camión -“destartalado”, según los vecinos- empezó a bajar los chapones amarillos.

Los vecinos les preguntaron si iban a poner el enrejado: en esa Plaza, hay denuncias que aseguran que los fines de semana a la noche y hasta la madrugada, se organizan peleas y los asistentes hacen apuestas.

Además de los hechos de vandalismo a los que -lamentablemente- ya están acostumbrados.

“Vamos a poner nuevos maceteros”, informaron escuetamente. Y empezaron a colocar los chapones amarillos justo donde los Martes, se instala la feria comunitaria. Cuando un vecino intentó sacarles fotos, volvieron a cargar los chapones en el camión, y se fueron.

Todos estos desaguisados son causa de la falta de comunicación entre el gobierno y los vecinos, e incluso entre funcionarios del mismo gobierno. Mientras se publicita la “participación”, cuando los vecinos pretenden expresarse son acallados o ignorados.

Luego, ocurren estas cosas: se impulsan cambios que modificarán totalmente la vida cotidiana del barrio, y para avalarlo se hace un “simulacro” de participación, sin la presencia -obvio- de los vecinos involucrados.

O se manda a una cuadrilla a trabajar, sin tener en cuenta dónde instalar el obrador, sin importarles que al otro día, allí atiende una feria. Una de las poquísimas maneras que tienen los vecinos de ahorrar unos pesos.

Niegan la realidad, para dibujarla a su gusto. Hasta que la realidad se muestra tal cual es.

Es entonces que las cuadrillas deben retirarse.

Claudio Serrentino

Foto: Carlos Awdejczuk