Carlos Kevorkian es la máxima autoridad de la Policía de la Ciudad, y Gabriel Berard lo secunda. Así lo anunciaron, en un acto, el Ministro de Seguridad Martín Ocampo y el Jefe de Gobierno Rodríguez Larreta.

Después del golpe judicial que recibió la Policía de la Ciudad -al poco tiempo de su creación- con su flamante jefe José Potocar preso y luego liberado (aunque sigue procesado), el gobierno porteño intenta recomponer la cadena de mandos de la fuerza.

La fuerza policial que concentra lo que antes era la Metropolitana y parte de la Federal estuvo varios meses descabezada.

No fue el primer traspié del partido de Mauricio Macri respecto a las autoridades que elige para manejar a la policía local. En 2009, con la Metropolitana recién creada, el bendecido por el entonces Jefe de Gobierno fue Jorge «Fino» Palacios, implicado en el escándalo de escuchas ilegales a opositores políticos; uno de sus ejecutantes fue el espía Ciro James.

Entonces, Palacios debió renunciar.

A los pocos meses de la asunción de José Potocar como Jefe de Policía de la Ciudad, fue procesado y encarcelado. Lo acusaron de ser jefe de una asociación ilícita que cobraba coimas por protección, a comerciantes y trapitos de Nuñez y Saavedra.

Carlos Kevorkian ya lleva 46 años trabajando en las fuerzas de seguridad. Pasó por la Federal, la Metropolitana y la Policía de la Ciudad.

Entre sus antecedentes, figura el haber encabezado el operativo de seguridad del partido Defensores de Belgrano – Chacarita, jugado el 25 de Junio de 2005, en el que murió Fernando Blanco.

El partido se había disputado en cancha de Huracán para definir un descenso.

El sitio de TyC Sports consigna que «Gente vinculada al club rojinegro dijo que el menor fue golpeado por agentes policiales de la Comisaría número 24 a la salida de la cancha de Huracán, donde se diputó el encuentro».

Todos los oficiales acusados en ese hecho, fueron sobreseídos por la justicia penal; y Kevorkian siguió su carrera policial.

El vicejefe de la fuerza, Gabriel Berard, tiene el dudoso honor de haber organizado la represión alrededor de la Plaza del Congreso, en ocasión del debate de la reforma previsional, a fines del 2017.

Por supuesto, en el acto realizado por el gobierno porteño para presentar a las nuevas autoridades, no se hizo ninguna mención a estos turbios antecedentes.

Martín Ocampo eligió referirse a la reestructuración de la fuerza: dijo que el objetivo es “eficientizar el trabajo de la policía” ya que “hemos descubierto que redistribuyendo mejor los centros de operaciones (las comisarías) logramos mayores niveles de eficiencia en la labor policial”.

Rodríguez Larreta hizo énfasis en la cantidad de policías que cuidarán a los porteños: «uno de los objetivos principales de nuestra gestión es mejorar la seguridad en cada barrio. Es por eso que vamos a mejorar la distribución territorial de las comisarías, lo que permitirá que haya 2320 efectivos».

Claudio Serrentino

Foto: Prensa GCABA