En Octubre de 2008, la ex fábrica Odol generó un incendio que causó daños a los vecinos. Casi 10 años después, el predio sigue con las ruinas que causó entonces. El tema fue tratado por el Consejo Consultivo Comunal 10.

Los productos Odol quedaron en la memoria colectiva de los argentinos, gracias al concurso que consagró al entonces niño Claudio María Domínguez, y al «con seguridadddd!» de Cacho Fontana.

Pero también era una fuente de trabajo importante para los vecinos de Floresta. Su fábrica estaba ubicada en la esquina de Bahía Blanca y Alejandro Magariños Cervantes.

Lo fue hasta que la globalización posibilitó el achicamiento de costos y la multiplicación de las ganancias para los empresarios, y la pérdida de puestos laborales para la comunidad.

Años después, la empresa Soifer, que se dedica a la importación, adquirió el predio. Según contaron los vecinos, cotidianamente ingresaban y salían contenedores.

En Octubre de 2008, un incendio arrasó con el gigantesco depósito, lo que ocasionó numerosos inconvenientes a quienes viven cerca de éste. En aquel entonces, «Salvar a Floresta» se movilizó para exigir que el Estado se hiciera cargo de brindar condiciones seguras de vida para los vecinos.

Pasó casi una década, y el abandono sigue tal cual quedó después del siniestro, que ocupa más de media manzana.

El peligro está a la vista, y los vecinos lo denunciaron ante cuanta autoridad pudieron.

«Los vecinos de esta zona de Floresta realizamos insistentemente y por todos los medios las denuncias correspondientes, ya que nos vemos afectados por la peligrosidad de sus paredes, el pésimo estado, la falta de limpieza e higiene y todo lo que este abandono crea alrededor de nuestras viviendas, además de la desvalorización económica«, denuncian en la nota elevada al Consejo Consultivo Comunal 10.

Pero las denuncias nunca llegaron a destino. Los vecinos aseguran que «los expedientes iniciados por los vecinos desaparecieron». Habían acudido a la Comuna 10 y a Defensa del Consumidor.

La problemática sanitaria es otro de los problemas graves: los vecinos están expuestos al dengue, ratas y el peligro de desprendimiento de material que cae sobre la vereda «es moneda corriente», aseguran.

Los vecinos solicitan que intervenga el Estado para «dar una solución integral al tema».

En estos días, los propietarios recibieron una intimación para que pongan todo en condiciones. «Esperamos que dé el resultado que corresponda», reclaman.

El Consejo Consultivo Comunal 10 incluyó esta problemática en su Asamblea del 10 de Enero pasado.

Claudio Serrentino

Foto: Analía Pino