Tuvo que ser a miles de kilómetros de distancia, en España. Quizás aquí jamás hubiese ocurrido. El ministro de Economía hacía su «chamuyo» habitual para «seducir» a los inversores, cuando una pregunta rompió toda la perorata. El episodio fue gravísimo, tratándose de la máxima autoridad económica del país. Para la prensa nacional sólo fue un momento «incómodo». ¿No hay fiscales que lo investiguen?

El gobierno nacional pretende combatir el trabajo en negro, mientras trasciende que el Ministro de Trabajo tenía personal a su cargo en oscuras condiciones (que incluso pretendió blanquear a través del personal de un sindicato intervenido por su cartera).

El gobierno nacional intenta conseguir que lleguen inversiones a la Argentina, mientras el Ministro de Economía tiene cuentas en paraísos fiscales.

Mientras que al  Presidente le molesta más que lo puteen en las canchas, y les resta importancia… El resto bien puede preguntarse si es posible que existan semejantes contradicciones en un gobierno.

Nicolás Dujovne participó del Foro España Internacional. Comercio, Inversión y Diplomacia, realizado en Madrid.

El funcionario del gobierno de Macri dió su acostumbrado discurso en el que sostuvo que «se está produciendo un incremento de la inversión relevante (…), están llegando cuantiosas inversiones a la Argentina».

Todo iba por el carril correcto: el Ministro decía lo que tenía que decir. Pero alguien metió el dedo en la llaga.

Jorge Fonseca, profesor de la Universidad Complutense, que estaba presente en la conferencia, lo acusó de mentir con las cifras; que la deuda externa se disparó;  y que «si usted mantiene su patrimonio en empresas off shore, cómo espera que vengan las inversiones«.

No sé si aquí, algún periodista se hubiese animado a preguntárselo.

«Con respecto a mi patrimonio, está perfectamente declarado y presentado ante la Oficina Anticorrupción», dijo Dujovne disimulando la molestia ocasionada por la pregunta.

Este episodio fue una anécdota. Otra. Porque para los medios argentinos, lo más destacable del discurso fue el sincericidio de Dujovne ante el foro: «el gobierno tiene muy pocas herramientas para derrotar a la inflación»; también aseguró que «alcanzaremos un equilibrio económico en 2021» si el presidente Mauricio Macri es reelecto en 2019.

Reconocer que el gobierno no puede controlar a la inflación es una muestra de incapacidad manifiesta, en boca de quien debiera extremar los esfuerzos para controlar no sólo la inflación, sino toda la economía. La impotencia oficial fue expuesta, para colmo, en un foro internacional.

Ambos conceptos van despejando algunas dudas, y generando otras nuevas. Dujovne no sólo no confía en el país. No confía en sí mismo, ni en las medidas que toma. Y si deja la plata afuera… ¡Es porque no cree que esto vaya a cambiar! Sin embargo, sale por el mundo a instar a otros, a que sí confíen.

Para las grandes corporaciones de medios, no fue gran cosa que Dujovne -máximo responsable de las situación financiera argentina- mantenga su dinero convenientemente escondido en paraísos fiscales. Y que alguien se lo refriegue en la cara, en un foro internacional.

Clarín tituló: «Dujovne, cuestionado en Madrid». Para Infobae fue un «momento incómodo». La Nación lo calificó de «mal momento».

Claro, el Ministro se justifica asegurando que su patrimonio fue declarado ante la Oficina Anticorrupción; entre nosotros… eso no es garantía de nada.

¿Quién está a cargo de la OA? ¿Un opositor, para controlar a los funcionarios oficialistas…? No: Laura Alonso, ex legisladora PRO.

Si a lo largo de sus carreras como empresarios privados, usaron y abusaron de esos artilugios legales… Si tuvieran un poquitito nomás de vergüenza, hoy -que el Pueblo los puso en el gobierno- deberían renunciar a todo eso. Y predicar con el ejemplo.

No se llega a la función pública para servirse del Estado. Sino para servir al Estado.

Triaca y Dujovne no son la excepciones a la regla: Luis Caputo (primo de Nicky) y Valentín Díaz Gilligan se suman a la lista. ¿Ellos y cuántos más…?

La intencionalidad de abrir una firma off-shore es manifiesta: esconder la plata, guardarla lejos de los controles. Ennegrecerla, pero legalmente.

Lo inmoral puede ser legal. Pero no deja de ser malo.

¿La perversa actitud de Dujovne, de esconder lo propio, mientras maneja lo de todos, no merecería alguna acción judicial, ahora que quedó expuesto a la vista de todo el mundo? ¿Una reacción judicial de esa envergadura no generaría más «confianza» en los inversores?

Porque la cuestión política queda clara: Macri está de acuerdo con que Triaca tenga una empleada en negro,  y que Dujovne deposite la plata afuera (entre otros asuntos turbios de su gabinete). De lo contrario, hace rato que los hubiera echado.

En una reciente entrevista con el periodista David Letterman (que puede verse por Netflix), el ex Presidente Barack Obama dice: «Antes que con leyes y normativas, un país se guía con ciertas actitudes, cultura y concientización».

¿Hacia dónde nos está guiando este gobierno…?

Claudio Serrentino

Foto: El Cronista