Los medios barriales son los únicos que se ocupan de los problemas de los vecinos. Se dedican casi exclusivamente a difundirlos. El gobierno porteño busca cercenar el derecho de los habitantes de la ciudad a informarse sobre esa cuestión, al imponer a la prensa local ilegales «descuentos» sobre sus pautas publicitarias.

Un hospital que falta, un bache, una escuela que no tiene edificio propio, un corte de luz, juegos de una plaza que nunca se terminan de instalar… La prensa barrial siempre está, a la hora de difundir estas problemáticas.

Es un rol fundamental: la prensa local es la única que informa a los vecinos sobre esto, y más: actividades culturales, sociales y deportivas, y hasta las aspiraciones literarias de algunos vecinos, son canalizadas a través de periódicos, revistas, programas de radio, portales de noticias o los canales de You Tube.

Es decir: gracias a los medios barriales, los ciudadanos de Buenos Aires tienen garantizado el derecho a la información. Ya que los contenidos que se difunden, no pueden conseguirse por otras vías.

Y si los vecinos dependen de la información oficial, ya se sabe: Buenos Aires es Disneylandia.

Pero la cuestión no se agota ahí: el periodismo local ayuda a que se cumpla con el artículo 32 de la Constitución de la Ciudad, que dice textualmente:

«La Ciudad distingue y promueve todas las actividades creadoras.

Garantiza la democracia cultural; asegura la libre expresión artística y prohíbe toda censura; facilita el acceso a los bienes culturales; fomenta el desarrollo de las industrias culturales del país; propicia el intercambio; ejerce la defensa activa del idioma nacional; crea y preserva espacios; propicia la superación de las barreras comunicacionales; impulsa la formación artística y artesanal; promueve la capacitación profesional de los agentes culturales; procura la calidad y jerarquía de las producciones artísticas e incentiva la actividad de los artistas nacionales; protege y difunde las manifestaciones de la cultura popular; contempla la participación de los creadores y trabajadores y sus entidades, en el diseño y la evaluación de las políticas; protege y difunde su identidad pluralista y multiétnica y sus tradiciones.

Esta Constitución garantiza la preservación, recuperación y difusión del patrimonio cultural, cualquiera sea su régimen jurídico y titularidad, la memoria y la historia de la ciudad y sus barrios».

Esta prensa pyme hace un gran aporte para garantizar la democracia cultural.

Vayan tildando: ayuda a difundir la voz de los que no tienen voz; ejerce en plenitud la libertad de expresión; es una industria cultural que propicia la superación de las barreras comunicacionales; difunde la actividad de los artistas nacionales y las manifestaciones de la cultura popular; difunde su identidad pluralista y multiétnica y sus tradiciones; difunde el patrimonio cultural, la memoria y la historia de la ciudad y sus barrios.

Si a esto se le suma que estos medios están al alcance de la mano de CUALQUIER VECINO, porque son GRATUITOS… Es un gran trabajo, que se realiza dignamente y con esfuerzo, pero que aporta a cualquier habitante de Buenos Aires un panorama único sobre su barrio.

En Diciembre pasado, la Legislatura dió un espaldarazo a la labor del periodismo local: sancionó que el 6 de Diciembre es el Día de los Medios Vecinales.

La ley lleva el número 5919, fue firmada por el Vicejefe Diego Santilli, y promulgada a través del Decreto Nº 481/017, publicado en el Boletín Oficial del 2 de Enero de este año. En esa ocasión, la norma fue rubricada por el Jefe de Gobierno Rodríguez Larreta.

Pero ese «mimo» legislativo refrendado por el Ejecutivo, pronto fue olvidado por el Jefe de Gobierno: Máximo Merchensky, Subsecretario de Comunicación Social, emitió la resolución 813/2018, que dispone rebajar la pauta publicitaria que les corresponde a los medios barriales en un 17%.

En cualquier ciudad argentina, más grande o más chica, la mayoría de la torta publicitaria se la llevan los medios locales. En Buenos Aires, sólo se destinan 5 de cada 100 pesos a la prensa porteña. 5 pesos que deben dividirse entre 269 integrantes del Registro de Medios Vecinales.

No cualquier medio puede acceder al Registro: debe acreditar producción periodística propia, informar sobre temas de la ciudad y los barrios, y limitar la venta de publicidad. Con lo cual, los medios barriales son auditados permanentemente, para comprobar que cumplen con la normativa.

Pese a los controles y a la limitación de sumar anunciantes, el gobierno va por más: reducir la pauta y lograr que los medios barriales ingresen a un sistema de «compulsa de precios» que efectivamente existe, pero no para quienes acceden a la publicidad oficial a través de las condiciones que impone la ley 2587.

La reducción fue de un 17%, y podría ser aún mayor, se rumorea.

Con lo cual, se deduce que a Horacio Rodríguez Larreta no le interesa que los vecinos de Buenos Aires estén informados sobre los problemas de sus barrios.

De lo contrario, no estaría atentando contra los únicos medios a los que pueden acceder los vecinos, para enterarse sobre lo que pasa cerca de sus casas.

Con esta resolución, el gobierno porteño logró algo impensado hasta hace unos meses: la unidad del sector. Se están realizando gestiones judiciales, legislativas,  y -por supuesto- mediáticas.

Muchas instituciones locales acompañan este reclamo, y se siguen recibiendo adhesiones.

Estamos defendiendo el derecho a la información de los vecinos, la libertad de expresión, y nuestro trabajo.

Claudio Serrentino