El Gobierno de la Ciudad cambió de circulación a la calle Bermúdez, entre Rivadavia y Corro. ¿Motivo?: quizás, generar misterio.

Vas con el auto, o vas caminando y vas a cruzar, mirás para donde mirás siempre y… zas! Un auto viene en sentido contrario. Si es temprano y vas medio dormido, no entendés nada. Y si no… tampoco.

Un agente de tránsito impide que avancen los autos que antes hacían la «vueltita» después de cruzar la vía por Cardozo, tomaban esa cuadra por Bermúdez y después, cruzaban o doblaban por Rivadavia.

Ahora, con el nuevo sentido de circulación, esos autos que venían por Cardozo deben seguir media cuadra más, y si quieren desembocar en Rivadavia para cruzarla, deben doblar por Corro.

Mientras que los autos que van por Rivadavia hacia Liniers, ahora pueden doblar por Bermúdez. No se entiende para qué, porque Bermúdez termina pasando Yerbal (la cortan las vías).

Y si los automovilistas querían doblar a la derecha para cruzar la vía… ¡ya pueden hacerlo por Corro!

En fin, son esos hondos misterios del tránsito porteño que el Estado local se esfuerza por generar. Para beneficio de nadie, y diversión de no sé quién.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina