El súbito retiro del diputado nacional Fernando Olmedo, provocó la falta de quórum y la consiguiente suspensión de la sesión especial, en la cual se trataría el problema que padecen millones de argentinos: los tarifazos en los servicios públicos.

Lamentablemente, el Congreso Nacional no se destaca por dar el ejemplo al resto de la sociedad. Todo lo contrario. Lo más bajo de la politiquería (no de la política) termina exhibiendo sus miserias y justificando lo injustificable.

Todavía no se acallaron los ecos del escándalo del «canje» de los pasajes, cuestión que engordó y engorda los bolsillos de diputados y senadores, y que se resolvió rápidamente. No a favor del erario público, claro, sino en beneficio de… ¡ellos mismos!

Y justo cuando la Cámara Baja había abandonado por un rato su rol de voyeur del Poder Ejecutivo para intentar, aunque sea, una mínima resistencia ante el incesante aumento de tarifas de servicios públicos y combustibles -que impulsa a la inflación- el diputado Olmedo se «ofende» y se va.

Por la tele, los canales de noticias repiten una y otra vez la escena: durante la sesión, se un señor se aproxima a Olmedo, le dice algo, y se va. Detrás de él, parte el diputado de la campera amarilla.

Esa huida provocó el levantamiento de la sesión. De inmediato, el legislador del unibloque «Salta Somos Todos» inició una gira virtual por los medios masivos de comunicación. Una actividad que disfruta -se le nota en la cara- luciendo su campera amarilla y gorra al tono.

Primero se escudó en que «me quitaron la palabra porque le hablaba al Presidente de la Nación, que es quien debe cambiar el rumbo». Después, declaró que se levantó de la sesión porque «me dijeron corrupto». Otro argumento: «la sesión debía iniciarse a las 11, pero hay diputados que pidieron la sesión especial y llegaron a las 12».

Lo cierto es que Olmedo es «aliado habitual del oficialismo», según Clarín. «Me levanté porque es una falta de respeto a la sociedad no cumplir las cosas como corresponde. No tengo negociaciones con nadie ni me entrego a nadie. Yo trabajo para el pueblo», declaró a C5N.

La oposición repasa el conteo de daños; mientras tanto, un tema fundamental como lo es el tarifazo, que castiga los bolsillos de millones de argentinos, fue ignorado por el bloque oficialista y sus aliados, que no concurrieron a sesionar, y defender la postura del gobierno al que representan.

Lo de Olmedo fue un mal chiste, que no le causó gracia a nadie.

Los más vulnerables siguen sin encontrar respuestas a sus problemas. Y ellos siguen haciendo sus patéticas rutinas de circo legislativo.

Claudio Serrentino

Foto: La Voz