El Sábado 26 de Mayo, el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta escuchó a los vecinos de la Comuna 11 en un club de Villa del Parque. Agradecimientos y reclamos.

Las «reuniones con vecinos» que la web oficial del Gobierno de la Ciudad difunde con el título  de «Horacio, Diego y Vos» (parece una canción de Quique Villanueva) funcionan desde hace años con el mismo sistema organizativo.

No son las únicas reuniones de funcionarios con vecinos. También están las reuniones con ministros, con «famosos» (este año participaron Cris Morena y Juan María Traverso).

E incluso, el  9 de Mayo pasado, el Instituto de Vivienda de la Ciudad pasó por el Teatro de Flores, para explicar la mecánica de los créditos hipotecarios que gestiona esa dependencia.

Asistí a la reunión del Sábado 26 de Mayo en el Club Sahores, con el fin de peticionar ante la autoridad por la violación del gobierno porteño a la ley 2587 (que regula el funcionamiento del Registro de Medios Vecinales).

Llegué temprano, a la hora de la convocatoria (8.45). Rodríguez Larreta vino media hora después y supongo que la demora estaba pactada, para que la gente pudiera desayunar: un buffet gratuito, dispuesto por el Gobierno de la Ciudad, ofrece a los participantes café con leche, té, facturas, frutas y hasta sanguchitos de miga.

Varias asistentes tomaban nota de los vecinos que querían hablar.

Siempre vestido informal, el jefe de gobierno llegó y rápidamente se dió comienzo a la reunión, acompañado por el Presidente de la Comuna 11 Carlos Guzzini y la Comunera Graciela Valdez.

Los testimonios vecinales se suceden. Rodríguez Larreta toma nota; contesta luego de una tanda de vecinos que hablan. Un moderador da la palabra, y también acota al orador, si éste se extiende mucho.

Las quejas son variadas. Y pese a que el moderador insistió en pedir que se hable de «temas generales», la gran mayoría son autoreferenciales: «en mi vereda… el árbol de la esquina de mi casa… la plazoleta de la otra cuadra…».

Es decir, la grandísima mayoría de los reclamos vecinales son cuestiones pertinentes a las Comunas. Pero el que siempre responde es el jefe de gobierno, ignorando olímpicamente a las autoridades locales que están sentadas a su lado. Toda una definición política sobre descentralización.

No son todas quejas. Está, también, el agradecimiento de vecinos que en reuniones anteriores plantearon problemas, y fueron solucionados.

Y no todo es reclamo local. Los comentarios vecinales recorrieron cuestiones tan disímiles como la crisis del estacionamiento en la ciudad, el Teatro Colón, el viaducto del FFCC San Martín, la falta de crédito hipotecario para personas con discapacidad. la reforma al Código de Planeamiento Urbano.

Uno acusa a un funcionario por «calumnias e injurias» (!), otros que se van ofendidos, y algunos que gritan mientras otro está hablando. Larreta hace las veces de preceptor y pide: «no interrumpan».

El jefe de gobierno tuvo respuesta para casi todo, repitiendo de memoria el discurso que se le hizo carne de tanto recorrer los barrios. Sus palabras parecen spots publicitarios, la ciudad que describe no se asemeja a la que se vive cotidianamente.

Aunque la mayoría parece coincidir en que las plazas y el tránsito están mejor.

Sólo un tema no tiene solución para Rodríguez Larreta: el estacionamiento. «La ciudad está colapsada, chicos. Todos los años se suman 60.000 autos al parque automotor. No hay manera de hacer lugar para tantos coches».

E insistió sobre la propuesta lanzada por el ciclista Guillermo Dietrich, cuando era Secretario de Transporte porteño, y luego promocionada por el legislador Andy Freire: dejar el auto, y volver a usar el transporte público.

«Mejoramos y prolongamos los subtes, creamos el metrobus, queremos que la gente de la ciudad vuelva a usar el tren e instalamos las bicisendas», detalla Horacio a ese respecto.

Luego de varias rondas, la reunión se da por terminada.

Afuera hay chicas que regalan bolsas para las compras.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina