Bohemio, poeta, baterista, y como si todo eso fuera poco, fundador del rock nacional. Javier Martínez fue declarado por la Legislatura porteña «Personalidad Destacada de la Cultura», título que no sé si a él le gusta.

En los ´60, Buenos Aires se revolucionó. La juventud copó sus calles, sus barrios, al ritmo del twist y el rock and roll. En las boites (hoy boliches) los disc jockey (hoy DJ) combinaban a Bill Halley con el Club del Clan. Y empezaban a escucharse The Beatles.

La TV iniciaba su invasión a los hogares en blanco y negro, pero la diversión estaba afuera: las pibas -y no tanto- en minifalda, los pibes -y no tanto- con pelo largo.

Mientras los milicos reprimían y se peleaban por ver quién alquilaba por un rato la Casa Rosada, la juventud iba esculpiendo otra manera de vivir.

En medio de ese desaguisado, un pequeño grupo de muchachos y chicas pretendían crear un lenguaje nuevo. Allí convivían Litto Nebbia, Pajarito Zaguri, Tanguito, Moris, Luis Alberto Spinetta y hasta el mismísimo Sandro, entre otros. Y por supuesto, Javier Martínez.

Desde la nada, ese pequeño grupo de talentos creó todo un género musical, un perfil propio dentro de lo que era una tendencia mundial.

El toque local, el sabor a porteñidad en el rock nacional, se le debe en buena parte a Javier Martínez.

Una voz áspera, gritos guturales, expresiones callejeras, descripciones de barrios y de colectivos… Ahí estaba Buenos Aires, pintado en los crudos frescos de Manal.

Hoy lo llaman power trío; pero esa banda, más que power, tenía una polenta bárbara.

Apenas dos discos simples y dos long plays de estudio le bastaron para quedar en el podio de los pioneros: el primero, «Manal», salió en 1970 y el segundo, «El león», al año siguiente.

Varios clásicos dejó grabados para siempre en el sonido de Buenos Aires: «No pibe», «Jugo de tomate frío», «Avenida Rivadavia», «Avellaneda Blues».

La carrera de Manal fue breve pero profunda. Siento que continuó en Memphis La Blusera, Sumo, Divididos; y dejó su semilla en el llamado «rock barrial».

En el acto realizado en la Legislatura, Javier dijo: “esta ciudad fue refugio e inspiración. Yo soy porteño, nací en Coghlan”. Actualmente vive en Berazategui, donde fue declarado «Ciudadano Ilustre».

Martínez es un antidivo; nunca le interesó ser rock star.

El periodista Gustavo Lutteral hizo una semblanza de la carrera del baterista.

Estuvieron presentes Willy Quiroga (Vox Dei), Edelmiro Molinari, Emilio Del Guercio (ambos de Almendra), Gaby Pampillón (La Torre), Daniel Beiserman (Memphis), Maxi Delli Carpini (Manal), entre otros.

Claudio Serrentino

Foto: Taringa