Los anuncios sobre los nuevos beneficios para inquilinos, hechos la semana pasada por Horacio Rodríguez Larreta, son una propina que colabora en poco y nada con la penosa situación que les toca vivir a los supuestos «beneficiados». Al asumir su mandato, había prometido «una ciudad más justa»; pero Buenos Aires resalta por su desigualdad.

Acosado por la dramática situación, el plan era anunciar «buenas noticias». El gobierno nacional apeló a dos de sus figuras distritales más importantes, para intentar paliar un poco la debacle económica inventada por el mismísimo «mejor equipo de los 50 años», que pese a su declamada calidad, está guiando a la Argentina al descenso.

Así, el miércoles 11 de Julio Maria Eugenia Vidal convocó a la prensa para anunciar que vuelven los «super miércoles» de descuento en el Banco Provincia. Quienes tengan tarjeta Bapro y vivan en la provincia de Buenos Aires, gozarán de un descuento del 50% en sus compras en supermercados adheridos.

Horacio Rodríguez Larreta, por su parte, anunció, por un lado, el relanzamiento del plan Primera Casa BA. Y por otro, beneficios para inquilinos.

SUEÑO DE LA CASA PROPIA (UN SUEÑO)

El jefe de Gobierno dijo, en esa reunión de gabinete ampliado: «todo esto que estamos anunciando es una prueba de que desde el Gobierno de la Ciudad queremos trabajar, apoyar y ayudar a los porteños en su sueño«.

El sueño de la casa propia, esa gran quimera para millones de personas. A eso se refería Larreta.

«“Vamos a armar una línea de crédito para todos aquellos jóvenes que quieran comprar su departamento en la Ciudad. Gente de hasta 30 años que va a tener un subsidio de $50.000 para poder entrar al departamento propio y que además va a tener una tasa más baja que el resto de las tasas”, prometió.

Claro, «todos aquellos jóvenes» no son, precisamente, todos. Porque los interesados deberán hacer un ahorro previo del 15% en cuotas. Es decir, si estás pagando alquiler, se va a hacer muy difícil ahorrar. Aunque sea en cuotas.

Lo mismo les ocurre a las mujeres que se esperancen con el lanzamiento de Primera Casa BA Mujer: deberán cumplir con el mismo requisito del ahorro previo.

O sea: de «todos aquellos», ¿cuántos pueden quedar efectivos en la lista de futuros propietarios? ¿Cuántos chicos menores de 30 años tienen capacidad de ahorro? ¿Cuántas mujeres cabeza de familia pueden pagar una cuota, además del alquiler…?

En esa reunión, se anunció que el plan Procrear suma dos proyectos en el sur de la ciudad: «Estación Buenos Aires» y «Estación Sáenz», que entre los dos aportan 3.100 viviendas nuevas.

Cabe acotar que el único que construye viviendas para quienes realmente lo necesitan, es el Estado.

Las constructoras privadas sólo invierten en construcciones «premium», para clientes que a su vez lo compran como inversión. No para ir a vivir a la nueva casa.

Es lo que ocurrirá con Catalinas II, otro mega proyecto inmobiliario, con altas torres con vistas al río. Dicen que con lo recaudado por esos terrenos -ubicados entre el Sheraton y el Luna Park- se hará la nueva autopista del Bajo.

Un plan similar al de Puerto Madero, que hoy es un «barrio fantasma», ya que 2 de cada 3 viviendas, están deshabitadas.

Un total despropósito, teniendo en cuenta que 1 de cada 3 porteños carece de vivienda propia. En lugar de intervenir, el Estado deja que «el mercado» se regule solo. Y «el mercado» lo único que hace, son negocios. Si nadie lo controla ni le impone condiciones…

CIUDAD RICA, INQUILINOS POBRES

El jefe de Gobierno anunció también mejoras para los inquilinos.

La información oficial dice textualmente: «se implementará una serie de medidas que harán más fácil y baratos los alquileres: certificaciones de firmas gratuitas en comunas; mediaciones y asesoramiento legal gratuito para propietarios e inquilinos, así como garantías más accesibles para el inquilino y más seguras para el propietario».

Lo pueden ver en este link, al final de la nota.

Pero en realidad, el precio de los alquileres no bajará por estas medidas. Si un inquilino paga $ 10.000 por su departamentito de dos ambientes, seguirá pagando lo mismo.

En un futuro impredecible (no anunciaron cuándo se pondrá en marcha el servicio en las sedes comunales) podrá ahorrarse la plata de la certificación de firmas (entre $ 1.000 y $ 1.500 cada dos años). Y NADA MÁS.

Porque la plata del depósito tendrá que ABONARLA SÍ O SÍ, YA SEA TODA JUNTA, O EN CUOTAS. Y peor aún: es muy probable que el servicio tenga UN COSTO ADICIONAL, al tener que acceder a una entidad financiera para contratar el servicio.

Supuestas «soluciones» que en la práctica, no funcionan: cuando un futuro inquilino se acerca a la inmobiliaria, le piden garantía propietaria de Capital, y los dos meses -adelantado y de depósito- en riguroso cash.

Hace unos años, con Macri como jefe de Gobierno, el gobierno porteño había anunciado con profusa propaganda, las garantías del Banco Ciudad para inquilinos. Aquello no funcionó.

Los propietarios tampoco aceptan las garantías de bancos privados, salvo algunas excepciones.

Desde Inquilinos Agrupados criticaron las medidas. Y pidieron que el Congreso nacional descongele el proyecto para regular el mercado de alquileres, que ya cuenta con media sanción del Senado.

«Es la única solución para evitar los abusos que los propietarios cometen al alquiler sus viviendas a terceros», sostuvieron.

Todo el resto, parece ser pura cháchara.

Te lo digo yo, como inquilino que soy.

Y como tal, reclamo que no generen falsas expectativas.

Y que no nos usen para crear noticias ilusorias, a costa nuestra.

Claudio Serrentino

Foto: Prensa GCABA