Pese a los fallos anteriores, que le daban la razón a los vecinos, el juez Aurelio Ammirato decidió cerrar la causa judicial por la «zona calma» de Villa Real. La empresa Miavasa retomó la obra.

El recurso de amparo presentado por los vecinos de Villa Real que se oponen a la «zona calma» había sido exitoso.

Tanto en primera como en segunda instancia, los magistrados le habían dado la razón a los argumentos que reclamaban la suspensión de una obra en el barrio, que fue totalmente inconsulta, y que además carece de los estudios de impacto ambiental.

Pero desde ayer, en el barrio de Villa Real se respira estupor. La inexplicable decisión del juez Aurelio Ammirato, de cerrar esa causa, manchó con bochorno una lucha que ya lleva más de un año.

Ammirato encabeza el juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 10 de la Ciudad Buenos Aires. Increíblemente, había sido él mismo quien había avalado el recurso de amparo, en primera instancia, el año pasado.

Luego fue la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires quien revalidó los argumentos vecinales, hace apenas un mes.

La empresa Miavasa, a cargo de la obra, se enteró antes que nadie. Y empezó a retomar la actividad en el obrador de la Plaza Terán, adonde llevaron materiales de construcción y baños químicos.

Ayer iniciaron la colocación de tierra en algunos canteros. «Canteros que no tienen desagüe«, se quejan quienes viven cerca.

Ante ese panorama, los vecinos refunfuñan mientras no salen de su asombro. Las reuniones se suceden, y están siguiendo los pasos legales, aseguran.

El cambio en el barrio será rotundo: habrá muchísimos menos lugares para estacionar, y los pocos que queden, serán pagos, ya que se instalarán parquímetros.

Villa Real resalta en las estadísticas delictuales: encabeza el ranking de robos por motochorros, quienes seguramente, no respetarán las indicaciones de circular a 30 km por hora, como pretende el gobierno con la instalación de la «zona calma».

Para colmo, el problema de la inseguridad se agudiza, ya que los vecinos se enteraron que con los cambios en la Policía de la Ciudad, la Comisaría 44ª cuenta con la mitad de los efectivos.

Tampoco se sabe cómo harán los bomberos, las ambulancias y los camiones proveedores de industrias y comercios del barrio, para doblar en las esquinas. Una prueba hecha por el gobierno, y que filmaron los vecinos, demuestra que no tienen margen para el giro.

El Club Deportivo Camioneros tendrá graves problemas a la hora del ascenso y descenso de los chicos que todos los días, van y vienen a la institución deportiva en micros, que no tienen lugar para hacerlo.

Para peor, el gobierno porteño difundió que la «zona calma» de Villa Real es una prueba piloto, que se replicará en otros barrios.

Claudio Serrentino

Foto: María Inés Rivoir