La Bocina salió a recorrer la zona, durante la mañana del 25 de Septiembre, día del paro general convocado por la CGT. Sin colectivos y escuelas; menos autos, y el comercio casi normal.

Este medio realizó, caminando, una recorrida de 20 cuadras por los barrios de Villa Luro y Monte Castro, para comprobar el impacto del paro general del 25 de Septiembre.

Por la calle Irigoyen, a la altura de Villa Luro, los pocos comercios que hay por allí estaban abiertos. Sobre la avenida Juan B. Justo, las agencias de reventa de autos, casi todas atendían al público.

El panorama cambia al llegar a la parada «Cortina» del Metrobus, absolutamente vacía.

Las estaciones de servicio de PDVSA (Juan B. Justo e Irigoyen) y Axión (Juan B. Justo y Lope de Vega) estaban con fajas, para indicar que no atendían al público.

La remozada confitería «Griego», frente a la Axión, atendía al público. Al retomar la caminata por Lope de Vega, el panorama ya era el habitual, el de todos los días. La gran mayoría de los comercios atendían al público, incluso el supermercado «Día» de Lope de Vega entre San Blas y Camarones.

El bar «La Oficina» estaba abierto, pero casi sin parroquianos, al igual que otro bar de Lope de Vega y Camarones. Donde sí había muchos clientes era en el bar de Lope de Vega y Miranda.

En la carnicería de Lope de Vega y San Blas, como ocurre casi siempre, muchas personas esperaban ser atendidas. Panaderías, remiserías, farmacias, verdulerías y demás comercios estaban abiertos.

El diariero de Lope de Vega y Miranda estaba cerrado, porque los diarios no se imprimieron.

Al llegar a Jonte y Lope de Vega, se puede constatar que los bancos están cerrados, al igual que la tradicional pizzería «El Fortín». El Coto de allí estaba atendiendo al público, al igual que muchos comercios aledaños.

En la plazoleta «Alberto Vaccarezza», muchos niños se divertían en los juegos acompañados de sus padres. Mientras el florista ofrecía sus flores, como todos los días.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina