La última visita del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta al barrio de  Villa Real, fue una síntesis de la actitud de su administración hacia los vecinos: sólo responde sobre los temas que le interesan.
Concurrir a una reunión de las autoridades del gobierno porteño con los vecinos es una experiencia interesante para entender varias cosas, entre ellas: el por qué del apoyo de un sector de los porteños, las prioridades de esta gestión, y un supuesto diálogo entre Estado y vecinos, que nunca se termina de concretar.
Estaba lleno el salón de la escuela «Latzina», de Lope de Vega y Baigorria. Algunos eran funcionarios del gobierno porteño, allegados y/o simpatizantes.
Pero otros eran vecinos de verdad, gente preocupada por su entorno más cercano.
En el frente, encabezando la reunión, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y el presidente de la Comuna 10, Daniel D’ippolito. Ambos escuchan varias alocuciones de vecinos, y luego Horacio responde las que él considera convenientes.
Una de las primeras, fue la integrante de la cooperadora de la escuela anfitriona de la reunión, quien contó que con gran esfuerzo, lograron instalar una planta piloto. Les costó mucho lograrlo, pero necesitarían aportes del Estado para poder comprar los reactivos que requieren las prácticas.
Fue una de las primeras preguntas que Larreta no respondió.
Lo mismo ocurrió cuando dos vecinos le preguntaron por el traslado del IFTS (Instituto de Formacion Tecnica Superior) Nº 16 DE 18 de Lascano 4044, a Parque Chacabuco, ya que lo fusionarán con otra escuela.
Pese a que hay 150 inscriptos que merecerían una respuesta, el Jefe de gobierno no ofreció ninguna respuesta a esa inquietud.
Otras preguntas que no merecieron atención por parte del jefe de Gobierno: una vecina se quejó porque le hicieron una multa por estacionar en la puerta de su casa. Larreta sin comentarios.
La misma actitud tuvo cuando le reclamaron por la fusión de cinco hospitales, en uno. Ignoró la pregunta.
Es decir, no pareciera importante para Larreta en estas reuniones públicas, responder a cuestiones vitales para la comunidad, como salud y educación, pese a que los vecinos las plantean correctamente.
En cambio, se explaya sobre temas que correspondería responder al presidente comunal, sentado a su lado, quien sólo interviene si el jefe lo autoriza.
Hay más preguntas, diversas, de cualquier rubro: desde el traslado de la sede comunal «porque a la mayoría nos queda lejos», hasta el reclamo por la instalación de los baños públicos en Plaza Terán.
Estas dos tampoco merecieron respuesta.
También abundan los agradecimientos porque «las plazas están lindas». Los piropos a la administración enseguida se empañan con más reproches.
«Hay muchos coches abandonados», dice un vecino: Larreta llama al Secretario de Gestión Ciudadana Facundo Carrillo, quien responde con datos: «en 1 año se levantaron 8000 autos, lo que implica un promedio de 40 por día».
Otro vecino planteó el proyecto para cortar el parque de Agronomía con una calle y la construcción de un estadio. El jefe de Gobierno se sacó el tema de encima: «esos terrenos son de la UBA, no tenemos nada que ver».
El dueño del salón de eventos «Sesto» de Sanabria al 2100 reclamó porque «ya pasaron cinco meses y todavía no me dieron la habilitación, y no puedo trabajar, yo vivo de esto».
La respuesta no fue la solución al problema puntual, pero sí una promesa a futuro: Ricardo Pedace, titular de la Agencia Gubernamental de Control, aseguró que con la nueva ley, aprobada en Septiembre último, el proceso de habilitación será casi automático.
Algunas respuestas de Larreta son genéricas, calcadas a las de otras reuniones con vecinos, en ésta y en otras Comunas. Insiste en resaltar los supuestos logros de su gestión, sin comprometerse a cambiar nada.
Tampoco hay alusiones de su parte, a las propuestas que plantean los vecinos.
Un vecino le recuerda las diferencias en inversión estatal que hay entre la Comuna 10 y otras Comunas «ricas», como Recoleta o Palermo. No hay referencia oficial al respecto.
Una vecina pregunta quién controla a los colectivos y camionetas que contaminan el aire con sus gases. Ahí sí se detuvo Larreta: recordó que ese control depende de la Nación, pero están trabajando para pasarlo a Ciudad.
Entre las pocas intervenciones del presidente comunal, se destaca la que agradeció al jefe de Gobierno «por la puesta en valor de las plazas», aunque esa es una competencia que debería manejar la Comuna que encabeza.
En otra de sus alocuciones, le mostró a un vecino el informe de gestión de 2018. Fue un vecino privilegiado, ya que el informe de gestión de este año todavía no figura en la página oficial de la Junta Comunal 10 (ver este link).
D’ippolito aseguró que las obras de reforma en el Hospital Velez Sarsfield comenzarán los primeros días de Noviembre, luego de varios amagues y anuncios que no se concretaron.
En otro de los agradecimientos a Larreta, se mencionaba el asfalto de las calles empedradas.
El jefe de Gobierno dijo que pudo hacerse porque «el empedrado tenía protección histórica, y pudo sacarse a través de una ley en la Legislatura, lo cual era una locura en avenidas de alto tránsito como Juan B. Alberdi -que ya fue asfaltada- y Triunvirato -la próxima que se asfaltará-«.
Afirmó que «es una fantasía que el empedrado ayuda a escurrir más rápido el agua, el problema de las inundaciones mejoró gracias a las obras que hicimos».
Una vecina se quejó por las bicisendas, pidió que eduquen a los ciclistas, ya que éstos no respetan las leyes de tránsito.
Larreta no se comprometió a mayor educación vial, simplemente, corrigió el diagnóstico: «todos lo incumplen, no sólo los ciclistas».
Uno de los temas recurrentes entre los vecinos, fue la protesta por la «zona calma» de Villa Real. Esta vez, sin los vecinos de «no a la zona calma».
Una vecina pidió por lomos de burro, ya que «los nuevos canteros dan para choques, son absurdos y ya están provocando más accidentes que antes«.
Lejos de escuchar las razones de la vecina, el jefe de Gobierno insistió con que «el área 30 beneficiará y llevará más tranquilidad al barrio», repitiendo casi las mismas palabras que  incluían los folletos que se repartieron para convencer de las bondades de la reforma.
También prometió «extender el área 30 a otros barrios», si esta prueba piloto funciona.
Otras respuestas copiadas de otros encuentros, tuvieron que ver con la seguridad: «hace apenas dos años nos hicimos cargo de la policía, les aumentamos el sueldo, los equipamos, ahora estamos trabajando para sacarlos de las oficinas y que salgan a la calle a cuidar a los vecinos».
Por supuesto, se destacaron las obras realizadas y en curso en la Comuna, como la reforma del Corralón de Floresta o la construcción de la escuela «Jorge Donn».
Claudio Serrentino
Foto: La Bocina