En la edición Nº 49 de La Bocina, de Junio de 1993, se publicaba la noticia del descubrimiento del emblema del barrio Velez Sarsfield.

En aquellos años, el gobierno porteño empezaba a organizar concursos entre los vecinos, para que éstos propongan y elijan al emblema representativo de cada barrio, que tenía que resumir su identidad.

Aquella nota decía que la excelente creación de cuatro autores, no tenía su correlato en la reproducción colocada en la esquina de Rivadavia y Lacarra.

“Si lo quiere ir a ver, vaya, pero le advertimos que la ejecución de la obra estuvo a cargo de empleados municipales, que de arte y diseño saben lo mismo que de la glándula paratiroidea del ornitorrinco”, afirmaba su autor.

Con los años, las diferentes administraciones del gobierno porteño -incluso la actual- dejó al emblema de Velez Sarsfield abandonado a su suerte, y se convirtió en una chapa oxidada que todavía sigue allí, firme, en la esquina desde donde partió el primer colectivo.

Todo parece complotado contra el emblema, Y aquella nota de La Bocina también colabora involuntariamente con el olvido: no dice quiénes son los autores del emblema… (¡plop!).

Claudio Serrentino

Recorte: archivo La Bocina / Foto emblema: La Bocina