La noticia casi no tomó trascendencia en los medios de las grandes corporaciones: el gobierno porteño piensa cerrar 14 escuelas nocturnas de la Ciudad. La única excepción fue un reportaje de Nelson Castro a la ministra Acuña en la radio, que se viralizó.

Acabar con las escuelas nocturnas es otra fase del «vamos por todo» que tanto le criticaron a los que estaban antes, y que ahora reedita Larreta para concretar su proyecto de «Ciudad Lego».

«Ciudad Lego» es una metrópoli de plástico habitada por muñequitos, a los que se puede mover, sacar y poner según el antojo de los que juegan, es decir, el jefe de Gobierno y sus amigos. En «Ciudad Lego» no hay personas de carne y hueso que comen, estudian, trabajan, tienen aspiraciones de vivir mejor, etc.

Así, entre otros importantes «avances», el jefe de Gobierno logró -gracias a su «mayoría automática», otra remake de la gestión anterior- modificar el código de planeamiento urbano; instalar parquímetros en toda la Ciudad; proponer la concentración de cinco hospitales en uno. Y ahora… el cierre de escuelas nocturnas.

Hay que reconocer que fueron hábiles para elegir el «tiempo» político para anunciar la medida: decir que 14 escuelas secundarias nocturnas van a desaparecer, justo cuando profesores y alumnos están enfrascados en las actividades de cierre del año… fue una movida maquiavélica brillante. Tristemente brillante.

El blindaje mediático tuvo una excepción: Nelson Castro, en su programa matinal de Radio Continental, había entrevistado primero a la directora de una escuela de Villa Lugano, quien por supuesto, criticó duramente la medida.

A continuación, apareció en el aire la ministra Soledad Acuña. El diálogo se viralizó, y dejó definiciones de la titular de Educación que son falsedades. Mentiras para «dibujar» la medida, sólo para darles argumentos a algunos incautos.

El speech de la ministra tiene su lógica (extraído textual de la entrevista con Nelson Castro):

«Estuvimos trabajando en mejorar la posibilidad de finalizar, lo que pasa con muchos adultos es que tienen complicaciones para poder cursar, por complicaciones con el trabajo o familiares.y lo mismo pasa cuando los planes son muy extensos, o no tienen contenidos que no tienen sentido con la vida cotidiana».

«Es un trabajo que venimos haciendo hace varios años, tratando de mejorar la oferta para adultos que tienen que terminar la primaria y la secundaria. Queremos flexibilizar los planes de estudio, hacerlos modulares y no graduales, que se puedan reconocer saberes previos, que tengan posibilidad de tener orientación profesional, la posibilidad de hacerlo presencial completo, semipresencial, completamente virtual, con orientación profesional».

¿Quién puede estar en desacuerdo con que se actualice la educación? El problema es que ese trabajo no se hizo con la comunidad educativa. Desde el Comercial 11 de Villa Devoto aseguran que los docentes elevaron dos propuestas en ese sentido… sin ninguna respuesta por parte de las autoridades.

Entonces, ¿quién hizo el recambio del plan de estudios? La ministra responde:

«Hace años venimos trabajando con los supervisores, con los rectores de las escuelas: fuimos cambiando planes de estudio, hicimos adaptaciones. No es cierto que lo hicimos encerrados en una oficina, de un día para el otro».

Cuando el gobierno porteño lanzó el proyecto de «La escuela del futuro», a los docentes les llamó la atención que el plan no incluyera a las escuelas nocturnas. Ahora entienden por qué.

Pero el meollo de la cuestión está en el cierre de las escuelas: según Acuña, «no tienen estudiantes».

Otra vez, desde el Comercial 11 -una de las 14 que se piensa cerrar- la desmienten: para el año próximo, se anotaron 70 nuevos alumnos para el primer año.

Durante el reportaje de Nelson Castro, la ministra afirmó: «Hemos hecho un estudio geográfico detallado de la oferta que tenemos: a menos de 10 cuadras que el plan de estudios cierra, hay otra oferta, le puedo mostrar un mapa«.

Ojalá pueda brindar un mapa la ministra, porque en el listado que se ofrece en la página oficial del Gobierno de la Ciudad, todos los establecimientos están mezclados (de muestra, vean los primeros tres: Balvanera, Mataderos, San Nicolás), es decir: no están agrupados por barrio ni por Comuna.

El desprolijo «mapa» -indigno de cualquier dependencia oficial- puede verse en http://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/listado_cens_2018.pdf

Y luego… «De hecho, estamos abriendo seis centros más de terminalidad para adultos, que se van a terminar el año que viene». ¿Cómo harán para abrir centros que todavía no están terminados?

Pero hay un fragmento del diálogo entre el periodista y la funcionaria que no tiene desperdicio, y que vale la pena repetir una vez más:

«Es un disparate lo que están haciendo ministra, que no tenga ahora estudiantes no quiere decir que no tengan mañana; conceptualmente, están cerrando escuelas, dé la explicación que quiera, pero están cerrando escuelas«, cuestionó Castro.

Acuña intentó negar el cierre de las escuelas y el periodista contraatacó: «¿Usted dio clases alguna vez en aula?».

«No, yo no soy docente, pero recorro las escuelas todos los días», respondió Acuña.

«Se nota que no da clases, solamente alguien que no es docente puede decir esto que usted dice«, disparó Castro.

Para cerrar: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el distrito del país que más gasta por habitante: casi $ 10.000 por mes, por cada uno de los porteños.

¿Semejante inversión, sólo para sacar escuelas y poner plantitas?

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina