El gobierno porteño no ayuda a la baja de la inflación, y permite que la voracidad de las concesionarias siga intacta: el peaje en las autopistas porteñas aumentó, desde el 3 de Enero, 34,9%. En los accesos Norte y Oeste, 33%.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se destaca por tener la avenida más larga, y la más ancha. Próximamente podrá ser declarada como la más insólita, a la hora de justificar aumentos de precios. En este caso, del peaje en las autopistas porteñas.

Va un ejemplo:

Si usted vende un producto -pongámosle lapiceras-pero no vende las lapiceras… ¿Aumentaría su precio?

Las leyes económicas más básicas aseguran que cuando baja la demanda, aumenta la oferta. Es decir: el precio baja.

En la Ciudad de Buenos Aires, debido al aumento incesante del costo de los peajes, cada vez menos autos usan las autopistas.

Es decir, bajó la demanda. ¿Aumenta la oferta…?

No.

Y las propias autoridades lo reconocen: «el aumento se debe a que circulan menos autos», y también, «por la devaluación del dólar». El mismo argumento usan los concesionarios de los accesos Norte y Oeste, al momento de justificar los reajustes.

En resumen: ajo y agua. ¿Se desacelerará la inflación, con este mecanismo casi automático de anunciar aumentos, a cada rato, en todos los servicios públicos?

¿Sirven para algo las audiencias públicas en las que los usuarios elevan sus razones para que no haya aumentos? Los mismos medios masivos las reconocen como «meros actos administrativos»…

Esos son otros aportes para declarar a Buenos Aires como «la más insólita»…

En fin:

AUTOPISTAS PORTEÑAS:  hora no pico, de $ 45 a $60. Hora pico, de $ 63 a $85 (aumento de casi 35%)

ACCESO OESTE: hora pico, sube de $ 50 a $ 65 (aumento de 33%).

ACCESO NORTE: de $ 45 a $ 60 (Debenedetti Márquez), de $ 50 a $ 65 -Tigre- y de $ 55 a $ 75 -Pilar-Campana- (aumento de 33%).

Claudio Serrentino

Foto: Télam