El Corralón de Floresta está listo, y hasta había una fecha para su inauguración. Sin embargo, el acto fue postergado, y los actores culturales tienen dudas que se cumpla lo establecido en el convenio entre ellos y el gobierno porteño.

«¿Y che, cuándo se inaugura?», preguntan ansiosos los vecinos que viven alrededor del Corralón de Floresta, la flamante Plaza Cultural que luego de años de conflicto entre el gobierno porteño y los vecinos, logró remodelarse y reconstruirse.

Todo parecía marchar sobre rieles: el acta acuerdo firmado entre las autoridades y los actores culturales garantizaba un futuro de armonía.

Pero el 14 de Noviembre del año pasado, empezaron a encenderse las luces de alerta: en una visita para recorrer las obras, el Consejo Consultivo Comunal y la Asamblea de Floresta cotejaron que el Gobierno de la Ciudad decidió, unilateralmente, tomar otro rumbo.

En aquella ocasión, se desayunaron con que el predio estará a cargo de tres áreas del gobierno porteño: educación, cultura y deportes (sin más detalles), lo cual estaba violando el convenio, que decía textualmente que:

«Durante el transcurso de las obras, los firmantes procurarán arribar a un marco normativo para el funcionamiento de la Plaza Cultural del Corralón».

Entre los firmantes del Acta Acuerdo estaban el Secretario de Descentralización del gobierno porteño Sergio Constantino, los legisladores Esteban Penayo, María Rosa Muiños y legisladores integrantes de las Comisiones de Planeamiento y Descentralización de la Legislatura, Comuneros Leonardo Farías y Cynthia Salama, integrantes del Consejo Consultivo Comunal 10, actores de los grupos culturales y vecinos de la zona.

Aquel papel refrendado por tantas autoridades, parece haber ido a parar al tacho de la basura.

Desde la Asamblea de Floresta, afirman que «se ha postergado la fecha prevista para la inauguración (no nos informan con precisión) y se presentan algunas dudas y preocupación sobre aspectos que fueron oportunamente acordados mediante un acta firmada entre áreas del GCBA, legisladores, comuneros y vecinos y a los que no se está dando cumplimiento».

La agrupación vecinal detalla diversos aspectos de las obras, que no coinciden con lo que se había pactado:

  • Reubicación del monumento “Los chicos de Floresta – Sucesos 2001”: se ha informado que no se desplazará la obra tal cual se había acordado, sin embargo es necesario garantizar su visibilidad y las placas que estaban previstas para informar acerca de las autoras, la memoria descriptiva y los datos que recuerdan a Maxi, Cristian y Adrián.

    •  – Espacio de Memoria para la Casona Histórica, sede de la Asamblea de Floresta: la riqueza histórica que encierra el Corralón y que fuera recuperada por la comunidad debe tener espacio en la antigua casona para recordar a los trabajadores desaparecidos y al rol social que cumplió el Corralón de Villas como parte de la política de saneamiento ambiental de la Ciudad.

    •  – Sede del Teatro Comunitario el Épico de Floresta: en el marco de la plaza se destinaron áreas cubiertas y semicubiertas para la continuidad de las actividades culturales que se realizaban en el espacio y que incluyen la puesta en valor de la sala de teatro comunitario que oportunamente acondicionó el grupo teatral. El grupo de teatro aún no tiene garantizado el espacio.

Aquel convenio incluía la gestión asociada entre el Gobierno de la Ciudad y los vecinos, aspecto en el que «no se avanzó», dicen desde la Asamblea.

Pero lo peor, es que la Junta Comunal 10 desconoce «cuáles serán las áreas encargadas de la gestión del predio, sin propiciar el intercambio entre gobierno y vecinos, que garantiza la Constitución de la ciudad. Tampoco nos responden a una nota sobre el tema presentada desde el Consejo Consultivo por mesa de entrada hace más de 2 meses y entregada en mano al Jefe de Gabinete, Felipe Miguel, en ocasión de una visita que realizara  a la obra».

Lamentablemente, no es la primera vez que desde la gestión Macri-Larreta se declama participación, para terminar haciendo lo que se les ocurre, faltándole el respeto a los vecinos que lograron recuperar para la comunidad un predio, tras una lucha de más de medio siglo.

Porque el Corralón de Floresta es de la comunidad. No del gobernante de turno.

Claudio Serrentino

Foto: Asamblea de Floresta