El jefe de personal del Cuartel de Bomberos «San José de Flores», Miguel Digilio, se convirtió en el primer bombero voluntario del mundo en cruzar los Andes, por la misma ruta que lo hiciera el General San Martín.

El 1º de Febrero a las 8 de la mañana, al pie de la cordillera, Miguel Digilio y una comitiva pequeña pero corajuda, iniciaba el cruce de los Andes, como lo hiciera el General San Martín y su ejército, en 1817.

A lomo de mula, y en algunos tramos de a pie, los hombres que recorrieron el mismo trayecto que aquellos patriotas, atravesaron el Paso de los Patos (en San Juan), como lo hiciera el Libertador con el General Soler, Jefe de Estado Mayor de aquella expedición, el Brigadier O’Higgins, comandante de Chile.

El cruce de los Andes fue organizado por la Asociación Cultural Sanmartiniana «Cuna de la Bandera», de Rosario. Los expedicionarios se reunieron en el Regimiento de Artillería 8 de Montaña, con asiento en Uspallata.

Desde allí partieron las tres comitivas por los pasos cordilleranos de Los Patos, Uspallata y el Portillo, tal como lo hiciera el Ejército de los Andes.

En la localidad de Hornillas tomaron posesión de los animales -caballos y mulas- que los acompañarían en la travesía. Desde allí, recorrieron 230 kilómetros.

Cuando llegaron a el hito internacional, donde hay dos bustos que recuerdan a San Martín y O’Higgins, se realizó un acto.

La caravana siguió su camino y pasó por El Espinacito, donde la altura llega a los 5.000 metros.

En el paraje de Manantiales se acabó la logística por tierra y todo se trasladó a lomo de mula: carpas, bolsas de dormir y elementos para  cocinar, ya que a lo largo del viaje se come comida de olla.

Es un cruce particularmente complejo, por las condiciones del paisaje y del clima. La temperatura puede llegar a 35 grados durante la mañana, y baja hasta -8 grados a la noche. Los expedicionarios padecieron la nieve, la lluvia y el garrotillo, una especie de granizo más fino. El viento -muchísimo- complica la visibilidad y hasta la propia marcha.

Si a estas condiciones, se les suma el desconocimiento y las carencias que tenían -hace más de doscientos años- San Martín y sus hombres… se toma plena conciencia del inmenso coraje de aquellos patriotas.

Miguel Digilio es el jefe de personal del Cuartel de Bomberos Voluntarios «San José de Flores», ubicado en Perito Moreno 1755, en la villa 1-11-14 del Bajo Flores.

Tras la travesía, que duró una semana, Miguel se convirtió en el primer Bombero Voluntario de la Argentina y del mundo en realizar esta expedición. Con orgullo, el jefe de bomberos insertó la bandera del cuartel San José de Flores en la historia cultural sanmartiniana.

Claudio Serrentino

Fotos: Miguel Digilio