Mientras el gobierno porteño sigue en silencio, la comunidad educativa de la escuela Rogelio Yrurtia realizó otra «mudanza simbólica» para llamar la atención de las autoridades.

Desde fines del año pasado, todo el material pedagógico y administrativo de la escuela superior de enseñanza artistica de artes visuales Rogelio Yrurtia está embalado, listo para ser trasladado al nuevo edificio de J. B. Alberdi al 4100.

Se sabe que cuando una familia debe trasladarse de una casa a otra, la cuestión es más que problemática: cuando está todo en cajas, es difícil encontrar los utensilios de cocina ó la ropa, por ejemplo. ¡Imaginen lo que debe ser la mudanza de una escuela!

En el caso del edificio escolar, lo óptimo debió haber sido realizar el traslado durante los primeros días de febrero, para que pudiera desembalarse todo con tiempo, iniciar prontamente el período de recuperatorios, y programar el ciclo lectivo 2019.

Nada de eso pudo ocurrir. Los docentes siguen trabajando como pueden, en el viejo edificio de J. B. Alberdi 4754, y la incertidumbre se apoderó de los alumnos que ya cursan, y de los nuevos inscriptos, que no supieron hasta último momento a qué edificio debían concurrir para comenzar las clases.

El 14 de Marzo pasado, la comunidad educativa de la escuela Rogelio Yrurtia realizó otra «mudanza simbólica» para llamar la atención de las autoridades.

Trasladaron cajas a través de las seis cuadras de la avenida J. B. Alberdi. Durante la caravana, los automovilistas adherían al reclamo tocando sus bocinas. Lo mismo ocurrió cuando llegaron a la nueva sede.

Según los docentes, el edificio nuevo está terminado, «solamente falta pasarle un trapo al piso» para iniciar las clases allí. Y ya se sabe que el edificio actual está en pésimas condiciones.

La otra pata del conflicto fue el anuncio de que la escuela Yrurtia compartiría edificio con la escuela de cerámica Nº 1, de Almagro, lo cual no estuvo contemplado a la hora de construir el edificio. La comunidad educativa del Yrurtia aclaró que «no lo hacemos de egoístas, la escuela de cerámica también merece un edificio mejor».

La justicia debió tomar cartas en el asunto, y ordenó suspender el traslado de la escuela de cerámica.

La situación es por demás insólita: hay una escuela nueva, lista para recibir a los alumnos, que no puede usarse. Hay toda una escuela embalada que no sabe qué hacer. El Ministerio de Educación porteño no dice nada, con lo cual suma más confusión. Y la comunidad educativa, que luchó durante años por el nuevo edificio, no entiende el por qué de tanta desidia.

Claudio Serrentino

Foto: La Bocina