Mientras desde el gobierno porteño se lo anuncia como uno de los logros de su gestión, en Floresta las sensaciones son encontradas. Acuerdo fallido, y la inauguración será este fin de semana.

Costó muchos años lograr esta prolija realidad de la Plaza del Corralón. Durante décadas, fue una manzana que condenó a su entorno a la mugre y la invasión constante de insectos. Era un corralón municipal, donde entraban y salían los camiones de basura.

En la investigación realizada por Mabel Sampaolo, integrante de la Asamblea Barrial de Floresta, está muy bien resumido: «El Corralón Municipal de Villas alberga las chatas que sirven para recolectar la basura y los carros que usan los barrenderos. A partir de los años 40, con el aumento de la población, el Corralón es motivo de la organización de los vecinos que reclaman su traslado y la transformación del predio en un espacio verde«.

Es decir: el reclamo vecinal arrancó hace más de… 70 años!

En el Corralón también duele la dictadura, con tres trabajadores desaparecidos: Mauricio Silva, Néstor Sanmartino y Julio Goitía.

Más acá en el tiempo, a fines de los ’90, vinieron los «escobazos» para sacar a la empresa de basura que seguía usufructuando el predio. Fue entonces que, gracias a la lucha vecinal, una parte del predio se destinó a convertirse en plaza, «La Plaza de la Victoria».

Tras los hechos de finales de 2001, ocurrió la «masacre de Floresta», donde perdieron la vida Adrián Matassa, Maximiliano Tasca y Cristian Gómez.

Se homenajeó a los jóvenes con una escultura en la Plaza de la Victoria, titulada “Los chicos de Floresta – Sucesos 2001”, obra de las vecinas María Claudia Martínez y Verónica García.

En 2005, vecinos y el gobierno porteño coincidieron en la expropiación del terreno, e ingresaron por primera vez al predio.

En 2006 se firmó un acuerdo entre las entidades vecinales y el Gobierno de la Ciudad, que disponía que el Corralón de Floresta se convertiría en «un espacio público, comunitario, de memoria, recreativo, educativo y cultural en el marco de una plaza».

En 2008 se concreta otro logro vecinal impulsado en su momento desde el presupuesto participativo: la inauguración del nuevo edificio de la escuela «Alberto Larroque».

Desde entonces, hasta fines de 2016, el Gobierno de la Ciudad -gestión Mauricio Macri- abandonó el predio a su suerte, se desentendió de su mantenimiento. Los vecinos debieron hacerse cargo… como pudieron.

Durante ese tiempo, se desarrollaron diversos proyectos en el predio: Huerta Comunitaria, la Biblioteca José Luis Mangeri, Teatro Comunitario El Épico de Floresta, el grupo de Arqueología, Danzas Nativas y otros emprendimientos culturales y sociales.

La llegada de Rodríguez Larreta al poder, trajo nuevos bríos: y a ese mismo predio que había sido abandonado por el Estado, ahora se le prometía una «puesta en valor», con declaraciones del Presidente Comunal Daniel D’ippolito.

Pero algunos no querían abandonarlo. Luego de un «acampe» en la avenida Gaona, producto de un desentendimiento entre quienes ocupaban El Corralón, se lograron las condiciones para efectuar el desalojo.

La Asamblea de Floresta y la Cooperativa de Arqueólogos de la UBA impulsaron la firma de un «Acta Acuerdo» entre el Gobierno de la Ciudad y los grupos que ocupaban el Corralón. El convenio fue refrendado por autoridades de la Secretaría de Descentralización del gobierno porteño, la Comisión de Descentralización de la Ciudad, Legisladores y Comuneros.

Pero… el gobierno borró con el codo lo que firmó con la mano. Avanzadas las obras, próximas a inaugurarse, la Junta Comunal 10 primero informó al Consejo Consultivo que la Plaza del Corralón sería manejada por tres áreas: Cultura, Educación y Deportes.

Y más tarde, las autoridades le sumaron confusión al asunto, ya que según Alicia Aguilar, la arquitecta a cargo de la remodelación, se instalaría allí una subsede de la Comuna 10.

Es decir: parecería que el Corralón se está «loteando» entre diversas dependencias estatales. Y los vecinos, los que lucharon, la miran desde afuera. Sin actas ni acuerdos que valgan. Y pese al proyecto que puede verse arriba, anunciado con bombos y platillos en la web oficial buenosaires.gob.ar, donde no se prevé la instalación de ninguna dependencia estatal en el predio.

Dice la Asamblea de Floresta: «La preocupación de los vecinos resulta de la negativa de las autoridades para dar información sobre las áreas de gobierno que serán las responsables del predio y por el desconcierto que les provocó la instalación del Programa Adultos 2000 para que funcione como sede en la casona.

Aunque el barrio celebra la concreción de la plaza por la que tanto luchó, no va a renunciar a defender el destino de la casona como espacio de memoria para sostener la herencia histórica barrial que integra hoy el patrimonio de la ciudad».

El acto inaugural será el Sábado 13 de Abril a las 12.

Una de las primeras actividades culturales gratuitas de los grupos culturales del Corralón, no será en el Corralón: El Epico de Floresta se presentará el Domingo 14 de Abril a las 19 en el Teatro de la Ribera (Av. Pedro de Mendoza 1821, La Boca).

Claudio Serrentino