El Sábado 13 de Abril se inauguró la Plaza del Corralón. El flamante y hermoso espacio verde, fue conseguido gracias a la lucha de los vecinos durante más de 70 años. Ese mismo día, se reclamó por el Espacio de la Memoria, intrusado por una dependencia estatal.

Fue lindo encontrarme con mucha gente que durante años trabajó para que el predio empiece a convertirse en esta saludable realidad (falta todavía para concretar la reconversión del espacio, en lo que proyectaron los vecinos).

Allí me crucé con Susana Arapi (la que impulsó los «escobazos» en la década del ’90), Silvia Irigaray y Elvira Torres (mamás de los Pibes de Floresta), Alejandro Pérez (vecino participativo que luchó para que allí se construya  una nueva escuela secundaria, pero el gobierno porteño decidió trasladar allí el colegio Larroque), María Claudia Martínez (una de las autoras del monumento que recuerda a los Pibes de Floresta), Anahí Aizpurú, Mabel Sampaolo y la gente de la Asamblea Barrial de Floresta, entidad que estuvo muy activa en los últimos 17 años, incluso cuando el gobierno de Macri dejó al Corralón «a la buena de Dios». Y que trabajaron duro para que los vecinos puedan disfrutar, ahora, del reconvertido espacio público.

También quiero resaltar la presencia de los colegas Isabel Confalonieri (La Posta Capital), Jorge Lifchitz (Floresta y su mundo), Luis Alberto Serres (Mi Barrio), con quienes fuimos difundiendo las noticias que surgían del Corralón de Floresta durante todos estos años (en el caso de La Bocina, más de dos décadas) siempre del lado de los vecinos.

En la inauguración estaban el Presidente Daniel D’ippolito, y los Juntistas Tito Vázquez y Ubaldo Mascali. También el jefe de gabinete Rubén Gullizia.

El acto de inauguración se llevó a cabo al lado del monumento a los Pibes de Floresta.

D’ippolito presentó a las oradoras Elvira Torres y Silvia Irigaray. Elvira recordó a los «trabajadores que eran recolectores de residuos, entre ellos un cura barrendero» y que fueron desaparecidos en el Corralón, en tiempos de la dictadura.

Por supuesto, mencionó a los Pibes de Floresta, y reclamó que «en el Corralón haya un espacio para poder seguir trabajando por la Memoria, sería importantísimo para las Madres».

«Agradecemos a la Comuna, a todos los vecinos, a la Asamblea de Floresta que arrancó en aquel Diciembre tan doloroso; gracias a ese compromiso del barrio, cuando matan a los chicos, estaba esa ebullición de querer hacer más. Ya no se trataba de la plata, el cacerolazo, sino de vidas. Al barrio de Floresta también había llegado la represión», resaltó Silvia.

Luego, el Presidente de la Comuna le entregó una ofrenda floral que fue colocada al pie del monumento a los Pibes de Floresta.

Emulando a Héctor Larrea, los empleados de la Comuna retiraron el sonido «rapidísimo», así que la segunda parte del acto fue «a capella». Al mismo tiempo, empezaban otras actividades artísticas en otro sector con el sonido a todo trapo, con lo cual se tapó el volumen del acto original.

Luego, se dieron cuenta… pero ya era tarde. La macana estaba hecha.

En esa parte que no pudo usarse el sonido (de la Comuna; o sea, de todos), el grupo de Teatro Comunitario el Epico de Floresta entonó una canción, cuya letra reclamaba el lugar del Espacio de la Memoria.

Y uno de los trabajadores del Corralón, de los años en que fueron desaparecidos sus compañeros Mauricio Silva, Néstor Sanmartino y Julio Goitía recordó aquellos penosos momentos.

Relacionó la muerte de los Pibes de Floresta con los desaparecidos del Corralón, «ya que fueron asesinados por un miembro de la represión ilegal» . Y reclamó que se restituya la Casona para el Espacio de la Memoria, «porque fue de allí que se llevaron a los compañeros desaparecidos».

LA PLAZA DEL CORRALÓN

Quedó muy bonita la Plaza del Corralón, con el semicírculo arriba y los portones de hierro a la entrada, el antiguo cartel municipal, y la vieja calle empedrada por donde entraban las chatas. Hay verde en muchos sectores: pasto donde se tiran los visitantes con sus lonas a tomar mate y/o comer sanguches; plantas que se lucen, y algunos árboles.

Los tinglados en rojo recuerdan a las viejas estructuras de los galpones. Hay varios espacios para jugar: una canchita de fútbol con pasto sintético, arco y redes; una mini cancha de tenis; metegoles, ping pong y máquinas para hacer gimnasia.

Los caminitos atraviesan los espacios verdes, más elevados y en general, lindos. Quedó medio despoblado de plantas un cantero redondo, ubicado donde antes estaba la glorieta de la Plaza de la Victoria.

Seguramente, eso podrá mejorarse gracias al accionar de Clean Garden, la empresa que tiene a cargo el mantenimiento del lugar. Así lo informó Tito Vázquez (coordinador de Espacios Verdes en la Junta Comunal 10) a este medio, el día de la inauguración.

EL ESPACIO DE LA MEMORIA

Luego del acto oficial, se inició una marcha por los caminitos de la nueva plaza, hacia la Casona. Allí se realizó un «abrazo» para reclamar que allí se instale el Espacio de la Memoria.

Capítulo aparte merece este episodio que tiene como protagonista a la Casona.

A través de un acuerdo se había establecido que allí funcionaría el Espacio de la Memoria, pero imprevistamente fue «intrusada» por una dependencia estatal, «Adultos 2000», que ya tiene otra sede en el club Nueva Chicago y que además, brinda cursos a distancia.

La Casona quedó hermosa… pero eso contrasta con los escritorios y demás mobiliarios que se instalaron allí. Es chocante ver carpetas apiladas en una Casona que fue reciclada a nuevo, con otro fin; pero es más chocante aún, saber que entre gobierno, legisladores, comuneros y vecinos se había decidido instalar allí el Espacio de la Memoria… y ver que ahora fue ocupado por otra dependencia estatal.

¿Quién autorizó a que se instalaran allí? ¿Quién les dió la llave?

¿Quién tiene más poder que el Gobierno de la Ciudad, la Legislatura y la Comuna?

(sonido de grillos)

Claudio Serrentino

Fotos: La Bocina