Varias  promesas, algunas concreciones y sobre todo, mucho de improvisación: el recontra prometido soterramiento del FFCC Sarmiento se ha convertido en un símbolo -otro más- de esta Argentina a la deriva.

En cualquier otro lugar del mundo leerían esta nota y no lo podrían creer: ¿ASÍ, con esta mezcla de desfachatez e indiferencia se manejan estos temas, imprescindibles, vitales para la comunidad?

¿Con este nivel de desidia y desprecio por la obra en sí, donde parece que lo único que importa es que el constructor haga un buen negocio?

Y sin embargo, para nosotros, argentinos y porteños, es prácticamente normal. Dramáticamente normal…

PROMESAS, ANUNCIOS, INAUGURACIONES

¿Qué parte de la historia te gusta más? Elegí la que quieras: ¿Presidencia de Menem? Ahí surgió el primer conflicto entre el gobierno de turno y los vecinos. Anunciaron la realización de un túnel en la avenida Boyacá. Los vecinos se opusieron a través de marchas, bajo la consigna «No al túnel» (fue tapa de La Bocina por aquellos años).

Alianza: a raíz de aquella resistencia vecinal, el jefe de gobierno Aníbal Ibarra anuncia el soterramiento del Sarmiento, entre Hidalgo (Caballito) y Corro (Velez Sarsfield). Sobre las vías, se instalaría un gigantesco «corredor verde del oeste». Tiempo más tarde, extendieron la promesa de soterrarlo hasta Liniers.

Néstor: en Mayo de 2006, el ministro Julio de Vido promete por segunda vez el soterramiento, y la obra se adjudicó cuatro meses después, en un acto encabezado por el presidente Kirchner. Primero se soterraría hasta Liniers, luego la promesa se extendió hasta Haedo. Más tarde hasta Morón. Y finalmente, se comprometieron a soterrarlo hasta Moreno.

Cristina: la obra del soterramiento se incluyó en el Presupuesto 2009. El 9 de Septiembre de 2011 llega la tunelera comprada en Alemania, que a través de un concurso, se llamó «Argentina».

Pero mientras se seguían dando vueltas con la obra, el Sarmiento seguía siendo explotado por TBA (concesionario de los hermanos Cirigliano). El servicio era paupérrimo. Y trajo consecuencias nefastas.

13 de Septiembre de 2011: un colectivo de la línea 92 intentó cruzar con la barrera baja, en la calle Artigas, ya que la barrera no andaba, y estaba levantada con un palo. Una formación lo embistió, y por la otra vía iba otro tren que descarriló. Murieron once personas; 228 resultaron heridas.

22 de Febrero de 2012: el tren 3772 chapa 16 no pudo frenar cuando ingresaba a la estación Once. El siniestro acabó con la vida de cincuenta y un pasajeros, y dejó 789 heridos.

13 de Junio de 2013: la formación 3725 chapa 19 se encontraba detenida entre las estaciones Morón y Castelar, cuando la formación 3727 chapa 1 embistió de atrás a la formación que se encontraba detenida. Murieron tres personas, y hubo 315 heridos.

El 2 de Julio de 2012 se encendió por primera vez la tunelera en Haedo. Dicen que excava y construye 20 metros de túnel por día. Pocos meses después, el proyecto queda paralizado.

La seguidilla de hechos luctuosos, prácticamente que obligó al gobierno nacional a quitarle la concesión a TBA, y realizar la renovación total de la línea Sarmiento

De una manera casi insólita, se prometía inaugurar el ferrocarril bajo tierra para fines de 2015, mientras que al mismo tiempo se encaraba la remodelación de las estaciones (que se usarían apenas tres años, si se cumplían con los plazos anunciados), de las vías y los durmientes, y de los trenes.

La presidente Cristina participó de la reinauguración de la estación Villa Luro.

Macri: anuncia que se reactiva la obra en Febrero de 2016, a través de un pool de empresas entre las que está la de su primo Calcaterra y Odebrecht. Dos meses después, se cae el financiamiento de la obra. Pero vuelve a arrancar en junio de ese año, nuevamente a cargo de la empresa de su primo y la sospechada Odebrecht.

Cuatro meses después, vuelve a ponerse en marcha la tunelera. La imagen de Macri apretando el botón fue incluída en campañas publicitarias del gobierno nacional.

En Noviembre de 2018, la tunelera llega hasta la calle Lisandro de la Torre, pasando la estación Liniers.

Curiosamente, pocos meses antes, se terminaron las obras de la nueva estación Liniers (la histórica fue demolida),  que se usó muy poco tiempo, ya que fue trasladada a otro lugar, a la altura del estadio de Velez Sarsfield.

Dos meses después, se clausura la obra, lo que provoca más de cien trabajadores despedidos y cancelación de contratos con proveedores.

LA NUEVA… PROMESA?

Desde el gobierno nacional se dejó trascender una nueva promesa, más barata que el soterramiento.

Sí, ahora lo están planteando, después de más de 20 años en que el proyecto está dando vuelta por despachos oficiales, analistas de diverso calibre, arquitectos, ingenieros, etc. Y con buena parte de la obra avanzada.

Después que se gastó mucha plata (de nosotros) para estudiar la viabilidad del proyecto, para evaluar alternativas, y finalmente decidirse por el soterramiento… AHORA DICEN QUE NO.

Que el soterramiento no va a continuar. Que hay que jubilar a la tunelera, o ponerle un cartelito de «Se Vende – pocos meses de uso – oportunidad».

¡Cómo se ve que la plata no sale de sus bolsillos!

Según fuentes cercanas al Ministerio de Transporte de la Nación, la nueva «idea» es la misma que se está usando para los ferrocarriles San Martín y Mitre: elevar las vías y construir un viaducto.

Claro, lo que destaca la fuente es el verdadero «interés» de la mofidicación: que «a muchos inversores les interesa la avenida Rivadavia» se supone, que para seguir haciendo negocios inmobiliarios.

Enterrando para siempre la promesa del corredor verde ó parque lineal del oeste, que sumaría el imprescindible verde a la ciudad de Buenos Aires.

Estos «inversores» quieren engordar sus arcas vendiendo más departamentos vip para gente que los compra como inversión, mientras millones de personas carecen de casa,  y de crédito para comprar su casa.

Es decir: menos verde, más departamentos, con la misma infraestructura de principios del siglo XX.

Las conexiones de agua, cloacas, tendido eléctrico y de gas, siguen siendo las mismas que entonces. Nada se mejoró, a nivel infraestructura, como para que se sumen tantas viviendas  al desgastado paisaje de los servicios públicos de la Ciudad.

Si es cierto lo que circuló a través de algunos medios, el FFCC Sarmiento quedaría así:

– De Once a Caballito:  en trinchera.

– De Caballito a Flores: viaducto (hay que sacar el puente instalado sobre Fragata Sarmiento).

– De Floresta a Villa Luro: en trinchera.

– De Liniers a Haedo: soterrado.

– ¿De Morón a Moreno…?

Pregunto: si para hacer esta obra monumental siguen improvisando…

¿qué les queda para el acuerdo de «gobernabilidad»?

Claudio Serrentino

Foto: Diario Z