La Ciudad de Buenos Aires maneja uno de los presupuestos más abultados. Pero la relación entre fondos y cantidad de habitantes, la convierte en el distrito más rico de la Argentina. Pese a los ostentosos números, sólo durante el primer trimestre de 2019 casi 100.000 personas se convirtieron en pobres.

Los presupuestos más altos del país son los que maneja el gobierno de la Nación ($ 4.17 billones), la Provincia de Buenos Aires ($ 929.466.529.724) y la Ciudad de Buenos Aires ($ 315.000 millones).

Esto implica, por ejemplo, que María Eugenia Vidal gasta $ 55.991 anuales, por cada uno de los 16.600.000 habitantes de su territorio.

Mientras que Horacio Rodríguez Larreta cuenta con el doble de esa cifra: $ 108.990 anuales por porteño (según el último censo, 2.890.151 personas).

Siguiendo la comparación con otras provincias, Buenos Aires se destaca por su opulencia: la provincia de Santiago del Estero cuenta con $ 63.500 por habitante por año; Corrientes $ 57.425; el Municipio de La Matanza está entre los promedios más bajos, con $ 5.664 anuales por cada matancero.

Con esos números, Buenos Aires debería ser, tranquilamente, como Estocolmo o Copenaghe, ciudades que admira el actual Jefe de Gobierno.

Pero no.

Parece que tener un presupuesto inmejorable, no ayuda al desarrollo y la recuperación de la población más carenciada. Todo lo contrario.

Según la Dirección de Estadística y Censos porteña, durante el primer trimestre de 2019, 94.000 porteños se volvieron pobres.

Así, la ciudad más rica del país tiene en esa penosa franja de ingresos a 585.000 personas. En porcentaje, el 19,1% de la población total porteña (casi 1 de cada 5) que no logra cubrir el costo de una canasta básica de bienes y servicios.

Durante el primer trimestre, 52.000 dejaron de ser pobres para convertirse en nuevos indigentes.

Los porteños que sobreviven en esa condición, suman 184.000 personas. Es el 6% de la población  que no cubre el costo de una canasta básica sólo de alimentos.

Son personas, no números. Personas que no son tenidas en cuenta durante este tiempo electoralista.

Los precandidatos por la Ciudad deberían estar difundiendo cómo harán para solucionar este disparate, este despropósito: la ciudad más rica, produce cada vez más pobres.

Claudio Serrentino

Foto: Diario Z