Tras la serie de irregularidades que afectaron el normal funcionamiento de la escuela Rogelio Yrurtia -y la posterior intervención de la Defensoría del Pueblo- la Jueza Liberatori ordenó al Ministerio de Educación porteño «que proceda en forma inmediata a habilitar de manera integral la utilización del edificio» escolar.

No se pudo haber hecho peor. Mientras por un lado, el gobierno porteño publicitaba profusamente el «nuevo polo educativo» que se instalaría en Juan B. Alberdi 4754, por el otro se generó una crisis de funcionamiento de la escuela Rogelio Yrurtia, que estuvo con todas sus cosas embaladas durante meses, y no se definía la fecha de la mudanza.

A esa crisis, había que sumarle otra mudanza, inesperada e inconsulta: la de los chicos de la Escuela de Cerámica 1, de Almagro, a ese mismo edificio. Semejante movida -dos escuelas en una- no era lo que se había planificado.

Las comunidades educativas de ambos establecimientos se movilizaron para protestar por esas cuestiones, mientras el silencio de las autoridades era atronador.

Finalmente, a las cansadas, la escuela Yrurtia pudo ocupar el nuevo edificio. Pero a medias. Con sectores «cerrados» y muchísimas falencias edilicias, que empezaron a destacarse a medida que bajaba la temperatura.

La intervención de la Defensoría del Pueblo, que presentó la denuncia de la comunidad educativa ante la Justicia, finalmente logró sus frutos.

Luego de una «visita ocular» de la Jueza Elena Liberatori al establecimiento, y testear «in situ» lo que denunciaban docentes, padres y alumnos, la magistrada decidió ordenar al Ministerio de Educación porteño que:

  • Realice las acciones necesarias tendientes a que en el plazo más breve posible se normalice la provisión de los servicios públicos esenciales de electricidad y gas. En caso de que la Ministra Soledad Acuña no cumpla,  podrá “imponerle una multa de hasta el 50% de su sueldo de funcionaria”.
  • Proceda en forma inmediata a habilitar de manera integral la utilización del edificio, conforme los usos y destinos de sus instalaciones previstos tanto en los procesos licitarios, en la construcción y en las respectivas disposiciones preexistentes de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad.

Indablemente, la amenaza surgió efecto, ya que la jueza emitió el fallo el 17 de Julio pasado. Y al día siguiente, la Escuela Superior de Educación Artística en Artes Visuales ‘Rogelio Yrurtia’ ya tenía conectados el gas y la luz.

Claudio Serrentino

Foto: Archivo La Bocina