El asesinato de un ciudadano indefenso a raíz de una agresión injustificada de un integrante de la Policía de la Ciudad, apenas mereció una «justificación» por parte de la Ministra de Seguridad. Pero nadie les preguntó a los máximos responsables de la fuerza: el jefe de gobierno Rodríguez Larreta, y el vicejefe Santilli.

La violencia de la Policía de la Ciudad se puede testear a través de los buscadores de internet: a esas acciones, hay que sumarle el brutal accionar del policía Esteban Ramírez, quien asesinó de una patada en el pecho a Jorge Gómez.

Según el testimonio del policía, reaccionó según lo que le ordena el protocolo.

Se supone que las normas indican que si hay alguien en actitud peligrosa, que pone en peligro la vida de otras personas, hay que reducirlo de cualquier manera.

Pero según lo que se ve en el video, ése no fue el caso de Gómez, que parecía extraviado e incluso, cuando el efectivo le habla, agacha la cabeza como acatando la orden.

Su patada mortal sigue siendo repetida una y otra vez por los canales de TV, como si en lugar de un asesinato en tiempo real, se tratara de otra ficción de Netflix.

Si la actitud del policía fue un acto de bestialidad -que no debería estar permitido por ningún «protocolo»- la de estos medios no le va en zaga: realimentan el morbo que ellos mismos generan.

Esteban Ramírez fue liberado rápidamente por la jueza Yamile Bernán. La magistrada consideró que la patada que terminó con la vida de Gómez fue «en cumplimiento del deber»

El fiscal se oponía a la libertad del policía, ya que consideraba que «podía entorpecer la causa».

Como fue dicho, el video del hecho es difundido hasta el hartazgo por parte de los canales de TV.

Sin embargo, a ninguno de ellos -ni a las grandes radios, diarios y/o los portales de noticias- se les ocurrió ir a preguntarle al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, máximo responsable de la fuerza de seguridad.

O al titular de la Policía de la Ciudad, que no es otro que el vicejefe de gobierno, Diego Santilli.

La única que salió a hablar para defender -por supuesto!- el accionar del policía fue la ministra de Seguridad Patricia Bullrich: «Cuando un policía termina con una amenaza, está haciendo lo correcto», dijo.

Y completó: «lo ideal hubiese sido que tuviera un arma Taser». O sea, a Gómez había que matarlo. Con una patada en el pecho, o electrocutado.

La ministra asegura que el asesinado tenía un arma de fuego, cuando en realidad… portaba un cuchillo tramontina. 

No es la primera vez que Bullrich protege a Larreta y su policía: cuando fue el episodio de Chocobar, fue el mismísimo presidente Macri quien lo recibió.

Que lo haga el gobierno nacional, es lógico. Lo que no se entiende, es por qué el periodismo no hace su trabajo: preguntar.

Claudio Serrentino

Foto: La Gaceta Mercantil