La campaña electoral estaría en su apogeo, aunque no se destaca por el entusiasmo de los ciudadanos, más allá del que exhiben los militantes de cada bando. Los ojos se posan, mayoritariamente, en los candidatos a presidente. Con lo cual, los problemas de la ciudad de Buenos Aires -y sus posibles soluciones- pasan a un segundo plano.

Mientras los porteños ciculan con indiferencia, apurados como siempre, los candidatos locales espían las encuestas con un ojo en la nación, y otro en la ciudad.

Es que la boleta se compone de seis partes: presidente, senadores, diputados nacionales, jefe de gobierno, diputados locales y comuneros. Y posiblemente, aquellos que se dejen llevar por uno u otro candidato a presidente, introduzcan en el sobre toda la lista completa.

Entonces, el futuro de la ciudad no se vive a través de la problemática local, como debería ser. Al menos desde la política, se lo considera un apéndice de la elección nacional.

Mientras juegan al juego que más le conviene a sus referentes máximos, los cálculos electorales suben y bajan según van pasando las elecciones.

Buenos Aires es un territorio muy apetecido por los dirigentes políticos, ya que su presupuesto es mucho mayor al de varias provincias. Incluso, sumadas.

El actual jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, logró un holgado triunfo en las PASO (casi el 46% de los votos, 14% más que Matías Lammens).

Al oficialismo porteño le estarían faltando alrededor de 100.000 votos para evitar el ballotage. Todo depende de la cantidad de votantes que concurran a las urnas; las estadísticas dicen que va más gente a votar a las elecciones generales, que a las PASO.

Pero otro condicionante del resultado es el desempeño del gobierno nacional hasta las elecciones (evolución de la economía, por caso), y ahí es donde radica el riesgo para Larreta, en el distrito donde el PRO inició su camino político.

La incorporación de Martín Lousteau no sumó, o al menos, no sumó lo que se especulaba: cuando ambos compitieron por separado por la jefatura de gobierno, en 2015, ECO arañó el medio millón de votos, mientras que Larreta sumó más de 800.000. En total, 1.300.000 votantes apoyaron a uno y otro.

Ahora, el actual jefe de gobierno va por su reelección; y Lousteau como primer candidato a senador en la misma boleta. Juntos, en las PASO superaron los 900.000 sufragios. Es decir que en 4 años, perdieron 400.000 votos.

Para la principal fuerza opositora, todo es ganancia: pasó del tercer puesto de Mariano Recalde en 2015 (no llegó al 22% de los votos) al 31% del presidente de San Lorenzo en las PASO.

Si Lammens llega a entrar en el ballotage sería un gran avance, en un territorio que le fue hostil al peronismo desde el nacimiento mismo de la Ciudad Autónoma, hace más de 20 años.

Similar panorama sería para Consenso Federal, que no compitió en 2015. Pero podría considerarse al fallido intento de Guillermo Nielsen -entonces candidato por el Frente Renovador de Sergio Massa– como un antecedente cercano. Entonces, el candidato del Frente Por Buenos Aires no llegó al 1% de los votos.

En las PASO de este año, Matías Tombolini -también economista- logró consolidarse como tercera fuerza, con el 7.17% de los votos. Es decir, una notoria mejoría respecto de hace 4 años.

Pero la izquierda no logra sumar voluntades. En 2015, Luis Zamora fue como candidato a jefe de gobierno y logró 72.000 votos, mientras que Myriam Bregman (FIT) sumó 56.000.

En las PASO del 11 de Agosto, creció notoriamente el FIT (78.000) se achicó el apoyo a Zamora (23.600) y el MAS consiguió 17.000 votos. O sea: en 4 años, la izquierda, junta o separada, perdió 3.000 adhesiones.

El sector que sí crece a paso firme, es el de los indiferentes: los votos en blanco van en franco ascenso. En 2015, en la primera vuelta, sumaron 34.000. En el ballotage, casi 90.000. Y en las PASO de este año, casi 167.000.

Hasta unos días antes del 27 de Octubre, intentarán seducir a los porteños a través de palabras, spots publicitarios, volantes, caravanas y actos partidarios.

Ellos muestran sonrisas, optimismo. En cambio, los ciudadanos…

Claudio Serrentino

Imagen: Diario 26