¿Podrá la Argentina superar la mediocridad de sus políticos, de cara al futuro?  La pregunta ronda mientras el peronismo celebra en Chacarita, los medios aturden con datos, y la mayoría sigue con la penosa certeza de la incertidumbre.

Un paso para adelante. Tres para atrás. Así parece funcionar la democracia argentina.

La economía no tiene goyete, ya no para este gobierno, sino para tres generaciones de políticos: desde mitad del siglo XX para acá, no acertaron en casi nada.

Exceptuando a las dictaduras, cuya misión fue el saqueo en nombre de la «patria»… Fracasaron las generaciones de Perón-Balbín, Alfonsín-Menem, Cristina-Macri.

Sí, hubo «veranitos», pero nunca pudieron generar bases sólidas para ser un país desarrollado (materia prima y gente idónea hay de sobra), con distribución equitativa de la riqueza.

¿No pudieron, no supieron, no quisieron?

No tienen talento negociador, no tienen poder de convicción, no logran sumar voluntades más allá de sus alcahuetes. Creen que con hablar delante de un micrófono y posar para las fotos, ya está. Así, despilfarran el apoyo popular.

Después de los pésimos cuatro años de Macri -que siguieron a los flojos ocho años de CristinaAlberto tendrá la ¿última? chance de toda una generación de políticos que se especializó en crear… incertidumbre.

La política partidaria podría resumirse así: unos se acusan a otros y los otros le retrucan a los unos. Si otros robaron un chupetín, unos contraatacan diciendo «ustedes manotearon tres caramelos»… Un juego aburrido, que no parece tener final.

Lo cierto, lo único fatalmente cierto para unos y otros, es que:

  • si Macri ganó en 2015, fue porque el kirchnerismo ignoró a una parte de la sociedad, se obstinó en pelear con las grandes corporaciones de medios. Mientras los fanáticos endiosaban a Cristina y pretendían fundar alrededor de ella una nueva religión, la economía no crecía, la inflación se escondía bajo la alfombra y la inseguridad era una «sensación».
  • y si Alberto ganó en 2019, fue porque Macri cometió más y peores errores en cuatro años, que en los doce años de kirchnerismo. Prometió  «construir un país serio» y «la integración de Argentina al mundo». Durante su mandato, más bien, hubo una desintegración: megadevaluaciones, inflación incontrolable, aumento del desempleo

Es decir: unos y otros se alternan en el poder, y pasan los años, y siguen sin lograr controlar un ítem esencial para cualquier país, como lo es la economía.

Y ya van 36 años ininterrumpidos de democracia…

Eso sí: los que viven de la política tienen un status superior al resto. altos sueldos, grandes despachos, pasajes en avión y muchos asesores. Muy similar a la fastuosidad con que vivían los militares cuando ocupaban el poder.

Si cobraran por resultados -es decir, por la efectividad de sus políticas para bien de los ciudadanos- estas dos generaciones de dirigentes políticos se hubieran muerto de hambre.

Por estas horas, Macri y Alberto definen la transición. 

Ojalá no sea más de lo mismo.

Claudio Serrentino

Foto: Infobae