Gualberto «Coco» Romero es músico, tallerista e investigador. Fue el impulsor del primer taller de murga, hace 30 años, en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Desde allí, fue uno de los que se ocupó de resignificar el carnaval porteño. En este reportaje cuenta parte de esa historia.

 

 

¿Cuál es tu primer contacto con el camaval?

 

De chico, a través de mi tío, que me llevaba a los corsos. Vivía en Belgrano «R» . El corso se hacía en Monroe y Avenida del Tejar. Te estoy hablando de la década del ’60. Salí en murgas de barrio durante algunos años. «Los mareados de Belgrano R», «Los pecosos de Chacarita» …. . Después dejé de salir con la murga porque crecí. En aquel entonces, la murga estaba integrada a un juego natural del barrio. Durante el «proceso» militar, fundé un grupo llamado «La Fuente», que era de fusión. Y durante todo ese tiempo, incluí, como un recuerdo de esa infancia, un tema que se llama «Dónde fueron los murgueros «, que para mí es como un banderín emocional. En esa época de dictadura, no nos callamos. Cantábamos. por ejemplo: «Tantos años de orejón, nos dejaron en la vía, se la vamos a cobrar. .. Toda junta y con el IVA, ea, ea, ea, ea.:». Una vez tocamos en la Feria de las Naciones, y estaban los «servicios» atrás nuestro, controlando. O fuimos a un programa de televlslón, con «Los Funebreros «, los pibes hicieron la «v «‘ del peronismo y nos hicieron grabar todo de nuevo. Había códigos entre la murga y la sociedad que a mí me hacían preguntarme: ¿qué pasa acá? Desde entonces empecé a tener una mirada entre nostalgiosa y feliz, y también presté atención a ese contenido. Tuve como una corazonada de que debía empezar a marchar por ese camino. A principios del ’80 empecé a preguntarme dónde había quedado toda esa historia del carnaval. Y como no me fue fácil reencontrarme con ella, me puse a recopilar la tradición oral. Ahí empieza fuertemente mi vocación por rescatar el carnaval.

 

¿El levantamiento del feriado por parte de la dictadura del ’76, fue un golpe fuerte contra las fiestas del Carnaval?

 

Fue un golpe de gracia, pero en esto he variado mi pensamiento: si vos te ponés a analizar, no es lo mismo una sociedad con televisión, que sin televisión. Soy casi de la última camada de los que jugábamos en el barrio porque la televisión no existía. Hubo, además, un cambio de costumbres muy fuerte: ya no vivís en el mismo barrio toda la vida, sino que cada 2 o 3 años te vas mudando, porque alquilás y buscás pagar más barato. Es un tema social más complejo, vivimos en una sociedad urbana sin potreros y con muchos edificios. sin el concepto de vecindad, sin el saludo de todos los días… Y si a todo esto se le agrega la salida del carnaval en el calendario, y fue una estocada final. Pero ya en la década del ’50 había estudios sobre la conformación de las comparsas. donde se plantea que la ruptura de los lazos barriales las llevarían a su desaparición. Además, fijate que la sociedad está «carnavalizada»: ahí va un pibe con una camiseta fucsia, esto antes era impensado. La cara pintada, los pelos de colores, mujeres que usan remeras con lentejuelas. Lo carnavalesco está instalado de otra manera en la sociedad. Antes, el carnaval era romper con lo cotidiano. Hoy, la presión es tan grande que la gente quiere romper con lo cotidiano todos los días. Cuando empezamos con esto, hace 30 años, estaba bien echarle la culpa al levantamiento del feriado, porque había que despertar al monstruo. Pero cuando el monstruo se despierta, hay que meditar qué se hace. Y hoy pienso que la Fiesta del Carnaval es a pesar del poder, no se necesita ninguna autorización para hacer la fiesta, y si tiene que ser, va a ser. Y si los tipos no la incluyen en el almanaque como feriado, es porque ellos no la viven. Para mí, hay que generar la Fiesta del Carnaval sin pedirle permiso a nadie, con o sin feriado. Y lo más interesante en este momento, es la cantidad de gente que está metida en el Carnaval. Porque no son sólo 50 murgas… Son miles y miles de chicos metidos en lo más interesante del Carnaval: volver al juego como algo natural, y ahí se hace la cadena y se genera un movimiento cultura en torno al tema. ¿Por qué me voy para lo cultural?: porque es una manera de escaparle a los encorsetamientos políticos o sindicales, que son parte de la decadencia de este país. ¿Viste cuando un tipo toca el bombo en una murga, y después viene uno y lo lleva a tocar la marchita partidaria? Ahí ya se pierde el espíritu. Ahora, si vos a la gente le metés el sentido de la expresividad y que ellos lo hagan, se liberen.. . la cosa cambia.

 

¿Cómo nacía una murga antes, y cómo nace ahora?

 

Antes era así: alguien en una esquina generaba algo, y todos los pibes, naturalmente, iban a ese punto . En  el Centro Cultural «Rojas», nosotros trabajamos con talleres de Murga: y abordamos el tema en forma creativa y constante. Ahora el tema es más complejo, porque los pibes se encuentran en la escuela, en la plaza… Es un movimiento más multifacético. Pero aquel romanticismo de la barra de chicos con una lata, ya no existe más. Hoy se puede conseguir un bombo, pero la lata , como símbolo de las murgas nuestras, quedó registrada, básicamente, en aigunas películas y en la memoria de los que la vivieron.

 

¿Qué diferencia hay entre el carnaval nuestro y el de Brasil?

 

Brasil es un país muy poderoso en términos de cultura. Por ejemplo, ves las mujeres espectaculares, miles de personas en el sambódromo, pero la escola más importante de Río le dedica el carnaval a Chico Buarque. Por un lado hay un fenómeno mediático, pero por otro lado, ellos integraron su música, su folklore, y lo recrearon . O sea, parten de su identidad para hacer el carnaval. Y ante eso, hay que sacarse el sombrero. Hacen el carnaval más grande del mundo, y fijate que los lunes y martes de carnaval (que allá también es feriado) ellos salen a la calle , y entran en las casas de todo el mundo. Es algo muy fuerte, si te lo ponés a pensar. Creo, además, que hacen cosas interesantes y que van mucho más allá de las mujeres espléndidas y la sensualidad de su baile.

 

¿Por ejemplo?

 

Hay aspectos organizativos que me parecen ínteresantes: una escola tiene alfabetización para su gente, grupos de Bahía como «Olodum» .han influenciado en casi toda la música de su país , y ha provocado el ingreso de los jóvenes a Ios instrumentos de percuslón . Pero además de ser un grupo de carnaval, son un «holding» económico: Michael Jackson fue a cantar, pero con la camiseta de «Olodum». Y esto significa trabajo, profundizar sus raíces negras, estructura, y política para defender lo que uno piensa , Además, no hay tema en en Brasil que no haya sido tratado por una escola: y se meten con su historia, sus orígenes, y esto genera «identidad», algo sobre lo que nosotros estamos bastante perdidos. Es que también influye la política en esto: si vos no permitís que nuestra música se escuche, es posible que los pibes se prendan a la MTV, Pero no porque la MTV sea mala, sino porque hay una carencia de lo nacional entre los medios. Y eso es una decisión política. Mirá, yo he recorrido muchos países porque soy un estudioso de la cultura del carnaval, y casi que he llegado a una conclusión: detrás de todo ejemplo de carnaval, está la imagen de país que uno tiene . Y casi te diría que es lógico que una comunidad como la nuestra, todavía no se supo hacer la fiesta. No tenemos momentos de encuentro, tal vez sea en los mundiales, pero no en una fiesta.

 

¿Por qué?  ¿Si antes había esos encuentros de camaval?

 

Sí, pero en la década del ’60 esto se empieza a desdibujar, y hay un gran paralelismo entre las fiestas populares, y lo que pasa en la sociedad. ¿Qué pasaba en esa época?: Onganía te mandaba a cortar el pelo en la calle (y no te hablo de hace 100 años, hace 40 nomás), te esperaban a la salida de los hoteles alojamiento, en la universidad te daban palos… y esta fue la sociedad. Hoy, el marco de la democracia permite más quilombos -como los que hay ahora- pero también con otras lecturas sobre el tema . Y siento que hay una camada generacional que lo está tomando como propio: porque si este fenómeno no lo toman los jóvenes, no pasa nada.

 

¿Qué relaciones hubo entre las barras bravas de los clubes y las murgas?

 

Todas. Es casi como un ambiente familiar, pero esos grupos están en extinción , porque el carnaval ya está metido en el propio dispositivo del fútbol. Si observás, hay carnaval todos los domingos: caras pintadas con los colores del club, canto colectivo, instrumentos de percusión, predomina lo masculino, disfraces muy bien hechos… Esa inquietud, que antes iba a parar al carnaval, ahora está mediatizada y va a parar a la gran ruptura de lo cotidiano, todas las semanas. Yo no voy a la cancha, pero sí miro el partido del domingo a la noche y me gusta ver el comienzo, cuando muestran a la gente… Eso también es carnaval.

 

Este resurgimiento del carnaval, ¿tiene conexiones con la aparición de Los auténticos decadentes, Ariel Pratt, o Jaime Roos, que incorporan el carnaval a la música?

 

Totalmente. A esa lista, hay que agregarle a Alejandro del Prado,  quien para mí fue el generador de músicos como Ios que nombraste. No podemos negar el trabajo de Jaime Ross, que viene acá en la década del ’80, e influenció a todos los grupos. Tampoco hay que desconocer que nuestra clase media, primero conoció a la murga uruguaya, después a la de acá. Y este es un dato sociológico, fijate que Jaime, la última vez que vino, pudo tocar en muchos lugares, pero no en sitios de gente pobre, porque no lo conocen, a excecpión de cuando un tema suyo era cortina de una telenovela. Quienes fueron nuestros rnurgueros, desconocían ese movimiento, por una cuestión de franjas y gustos sociales . Gran parte de la movida carnavalesca, desde la democracia en adelante, está tomada por la clase media. Yo doy clases, y para mí era un fenómeno impensado: hoy los hijos vienen al taller de murga, pero para los padres era vergonzoso ser «murguero». Que grupos como Los Decadentes metieran a murgas importantes de la Capital en sus «clips», permitió instalar el tema a nivel nacional, y también la incorporación de los jóvenes al carnaval. Y que los cantautores hayan abordado el tema, lo enriqueció desde lo multifacético. Los Piojos metieron a un tipo que toca una métrica carnavalesca, y consiguieron que los pibes se vuelquen a la percusión, que antes no lo hacían.

 

Ayer había cabezudos, osos carolina, hombres disfrazados de mujer… ¿Qué costumbres quedaron, y cuáles se perdieron en las murgas actuales?

 

Hoy, por ejemplo, los cantitos picarescos como los del ’50 y ’60 no tendrían futuro. Cuando yo era chico, estaban «Los Parranderos» , ellos eran parte del folklore de esa época, hacían una poética carnavalesca. Ahora eso es inocente, porque después de lo que ves en televisión… Actualmente hay un código que va más allá del disfraz, que está en el cuerpo. Ahora hay como una deshinibición. ¿Por qué «pega » la murga nuestra? Porque puede partlcipar cualquera. Vos tirás un brazo para arriba, un brazo para abajo, pegás un saltito, y está todo bien. El elemento más fuerte de nuestra murga, hoy por hoy, es el baile . Desaparecieron los objetos, las máscaras, y ahora el cuerpo es el que habla. Nuestras murgas tienen minas lindas, feas, gordas, flacas, petisas… igual que nosotros.