El primer día de clases fue, también, de conflicto en la escuela Rogelio Yrurtia: en ese edificio, el gobierno porteño pretende que convivan adolescentes de secundaria, con chicos de primaria. Rechazo de la comunidad educativa y abrazo simbólico.

El lunes 2 de Marzo, mientras en la Legislatura el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta decía:

«Del plan que lanzamos para construir 54 escuelas nuevas, 40 ya están terminadas, 6 abren ahora en los primeros días de marzo, 4 más abren en abril y las restantes las vamos a terminar en los próximos meses«.

Si se toma como caso testigo a la escuela Yrurtia, lo único que se construyó es el edificio, la escuela ya existía. Pero no se amplió el cupo. Según las autoridades, hay cien alumnos que no pueden acceder a su vacante en ese establecimiento. 

El año pasado, el gobierno porteño pretendió amontonar a dos escuelas, en un solo edificio (lo cual lleva el nombre elegante de «polo educativo»): en aquella ocasión, el amontonamiento propuesto era con la escuela de Cerámica Nº 1 de Almagro. La justicia ordenó que no.

Para el inicio del ciclo lectivo 2020, la administración Larreta volvió a la carga. Esta vez, quiere instalar en el segundo piso una escuela primaria, contraviniendo -de nuevo- lo ordenado por la Justicia: ese edificio, debe estar destinado exclusivamente a la escuela Yrurtia.

Ese lunes 2 de Marzo, en el edificio de Juan B. Alberdi 4139, «el ministerio continuó actuando con malicia e ilegalmente. Envió dos abogados que entraron sin identificarse ni anunciarse a la escuela (utilizando una entrada trasera en acuerdo con la empresa constructora). Todo el tiempo que permanecieron desconocieron el fallo judicial y alegaron desconocimiento de la situación!», denuncia la comunidad educativa.

Mientras esto ocurría, las autoridades de la nueva escuela primaria sin edificio -la 23 DE 13- pronto tomaron nota que iba a ser imposible instalarse en ese espacio, y tuvieron que salir «de apuro» a garantizarles a los alumnos, vacantes en otras escuelas de la zona.

Obviamente, hubo conflictos con los padres de los alumnos del nuevo establecimiento escolar, que desconocían la situación que atraviesa el Yrurtia. 

Estaba presente el comunero Fernando Moya, quien reclamó que se haga presente alguna autoridad «responsable» del ministerio de Educación porteño, y pidió a los funcionarios de segundo orden presentes, «que no le trasladen el problema a la comunidad educativa, ustedes tienen que resolverlo».

El colmo fue que desde el ministerio de Educación intentaron echarle la culpa a las autoridades de la escuela 23. Incluso, los abogados del ministerio los presionaron, intentaron obligarlos a firmar un acta que garantice el comienzo de las clases de la primaria en el segundo piso del Yrurtia.

¿Es necesario que alumnos de seis años y sus familias, que acompañan con alegría a los chicos en su primer día de clase, hayan tenido que pasar por este momento horrible?

Volviendo al principio: si todas las «nuevas» escuelas que anunció el jefe de gobierno en un discurso, están en la misma condición del Yrurtia… se explica la falta de vacantes.

Hoy, desde las 7.30, la comunidad educativa llevaba a cabo un abrazo simbólico para reclamar:

  • Apertura de cursos para los 100 ingresantes excluídos.
  • Entrega de las aulas para dejar de compartir y superponer actividades pedagógicas.
  • Ampliación de la Planta Funcional (POF), con más docentes y personal necesario.

Claudio Serrentino

Imagen: Construyendo Nuestro Yrurtia