Cuando el amor de dos mujeres superó la pacatería de la sociedad, y la persecución de las autoridades. Una historia que llegó hasta Buenos Aires.

A fines del siglo XIX, dos chicas cursaban en la escuela Normal de Maestras de La Coruña. Marcela tenía 18, Elisa 23. Primero fueron amigas, y luego se enamoraron.

El padre de Marcela era militar, y percibió la situación. Decidió mandar a su hija a estudiar a Madrid.

Al terminar sus estudios, volvió a cruzarse con Elisa. Y volvió el amor. Con el tiempo, se fueron a vivir juntas.

Después de 10 años de convivencia, decidieron casarse. Pero la ley lo prohibía expresamente.

Entonces, Elisa se inventó un nombre y un apellido de hombre: Mario Sánchez. Que además, tenía un pasado: así se llamaba un primo suyo que había muerto en un naufragio.

Vestida de hombre, logró “certificar” su identidad, agregando otros detalles: había vivido en Londres, y su padre era ateo, con lo cual no había antecedentes religiosos registrados, que eran toda una referencia en aquella época.

Elisa, siempre vestida de Mario, concurrió a la parroquia San Jorge de La Coruña. Allí fue bautizada/o, y luego tomó la comunión, para poder casarse por iglesia con Marcela. Lo que efectivamente ocurrió el 8 de Junio de 1901, en una breve ceremonia.

Pero se sabe que la gente, a veces, es mala y comenta… Los vecinos pronto comprendieron el embuste, y el caso trascendió hasta llegar a los diarios, que bautizaron el episodio como “el matrimonio sin hombre”.

El escándalo provocó que Elisa y Marcela perdieran su trabajo, fueran excomulgadas y perseguidas, además de las consecuencias judiciales. Lograron escaparse a Portugal, donde Marcela da a luz a María Enriqueta. En ese país también fueron castigadas por su condición sexual.

Lograron subirse a un barco con destino a Argentina. Llegaron a Buenos Aires. Pero estaban en bancarrota, con lo cual trabajaron como domésticas.

A Elisa se le ocurre una estrategia: casarse con un hombre, y hacer pasar a Marcela como su hermana, y a María Enriqueta como su sobrina. El casamiento se produce, y el novio quiere consumar el matrimonio, Elisa se niega.

Finalmente, el candidato se dio cuenta de la maniobra, y otra vez a Tribunales, ahora porque el hombre pedía la anulación del matrimonio.

En 1904, en Buenos Aires, se pierde la huella de estas mujeres que lucharon de Europa hasta América por seguir en pareja.

La historia se cuenta en el libro “Elisa y Marcela, más allá de los hombres”, de Narciso de Gabriel. También en la película «Elisa y Marcela», de Isabel Coixet, disponible en Netflix.

En España, debieron esperar más de un siglo para que una historia similar pueda convertirse en legal: ocurrió en Madrid, el 11 de Julio de 2005, cuando Emilio Menéndez y Carlos Baturin pudieron casarse, después de 30 años de convivencia.

Claudio Serrentino

Foto: Wikipedia