Felipe Vallese era obrero metalúrgico, vivía en Flores. De chico jugaba a la pelota en la Plaza Irlanda. Creció entre la revolución libertadora y la proscripción del peronismo.

Se incorporó a la Juventud Peronista (formaba parte del grupo “Insurrección”, que conducía un amigo de la infancia: Alberto “Pocho” Rearte).

En tiempos de interminables golpes de Estado, ingresó a trabajar a la fábrica TEA (Caracas 940). Hacía el turno noche. Se ocupaba de la reparación y el mantenimiento de las máquinas.

Sus compañeros lo habían elegido delegado de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica). Tenía 22 años.

La noche del 23 de Agosto de 1962, Felipe iba hacia su trabajo, caminando por la calle Canalejas. Al llegar a Trelles es interceptado por seis personas que empezaron a pegarle. Los gritos del agredido se escucharon desde el bar de la esquina.

Según el libro “Operación Vallese: Barraza, el hombre detrás de la historia» de Pablo Waisberg, “Buscaban a ‘Pocho’ Rearte. Le habían adjudicado un tiroteo en el que murieron dos policías en julio de 1962 y querían encontrarlo: Vallese fue torturado durante nueve días pero no soltó una sola palabra sobre ‘Pocho’, su amigo de la infancia”.

Pedro Leopoldo Barraza también militaba en la JP, y encaró la investigación para saber qué había pasado con Vallese. Reconstruyó su trágico periplo: así, se supo que estuvo detenido en la comisaría 1° de San Martín, donde fue torturado. Luego, lo llevaron al destacamento de Villa Lynch, y allí siguieron atormentándolo.

Según Wikipedia, «Cuando los secuestradores se sintieron cercados por la Justicia, lo llevaron a la casa de uno de los policías y tal vez allí terminaron con su vida».

El cuerpo de Felipe nunca apareció.

La investigación se publicó en un periódico peronista, “Compañero”. Y el caso judicial fue encarado por los abogados de la UOM Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde. La investigación de Barraza fue comprobada en la Justicia.

Felipe Vallese fue uno de los primeros desaparecidos por causas políticas en la Argentina. Hace unos años, la calle Canalejas –donde fue visto por última vez- cambió su nombre por el del obrero metalúrgico.

Claudio Serrentino

Imagen: Wikipedia