La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, habló con el ex diputado Fernando Iglesias, en el ciclo «Un café con Iglesias».  Estas son los párrafos textuales de su declaración.

 

«El lugar donde nacen los chicos es determinante de sus procesos educativos: si nace en un hogar pobre, tendrá un proceso educativo pobre también, seguramente no termine la secundaria y mucho menos, llegue a la universidad. Eso en la ciudad no logramos solucionarlo, tampoco. Obviamente esto no es sólo una cuestión de la escuela, aunque la escuela debiera marcar la diferencia, pero es una de las principales problemáticas que tiene la educación de la Argentina.

El otro problema, que cuando lo planteamos se lleva puesto a todas las paredes, es que no debemos hablar de aprendizaje sino de enseñanza. El problema no es que los chicos aprenden mal, y por eso les va mal en las evaluaciones nacionales e internacionales. El problema es que enseñamos mal. Y enseñamos a enseñar mal.

Que tengamos más de 1.200 institutos de formación docente en todo el país, que estén vinculados a las intendencias, que dependan del poder político de las intendencias, y que no haya una política centralizada, coherente y exigente de formación docente, va a hacer que este círculo no se corte nunca.

Tratamos de dar esa discusión en la ciudad, donde hay 29 institutos de formación docente, creamos la universidad de la Ciudad, pero fue una discusión impresionante y bastante hipócrita, como en general son las discusiones en materia educativa, donde hablan pocos que gritan fuerte, y las grandes mayorías quedan silenciosas.

Con la universidad hicimos una encuesta, y nos daba que el 80% de los porteños estaban de acuerdo con que creáramos una universidad que formara a los maestros. Sin embargo, lo que se veía era a un grupo muy politizado, muy violento, y que gritaba muy fuerte, y que lo único que defendían era el status quo de los institutos de formación docente.

Este año creamos la universidad y empieza a funcionar el año que viene, con cuatro carreras, tres de las cuales para que los actuales docentes puedan completar su formación y obtener el título universitario, siempre especializándolos en las áreas prioritarias.

Parece una contradicción, pero en las carreras que son prioritarias en el mundo de la educación superior, están vacantes. No conseguimos docentes de tecnología, matemática, ciencias, idiomas. Estamos haciendo complementos desde la universidad, para tratar de arrastrar y atraer estudiantes en las carreras que para nosotros son importantes, y que no tenemos suficientes docentes, que no están suficientemente formados.

Un dato es que más del 60% de los docentes de matemática de la Ciudad, no son docentes: son profesionales que ejercen la carrera docente. Después, cuando nos va mal en las pruebas de matemática, en lugar de mirar a los chicos, debemos mirar a quiénes enseñan y cómo aprenden a enseñar, los que enseñan.

La universidad está arrancando, en los institutos empezamos un proceso de evaluación institucional, no sin pocas luchas, porque entrar a los institutos es una discusión de política partidaria, ni siquiera de política educativa, donde la izquierda ha tomado una fuerza muy grande, donde además el perfil de los estudiantes cada vez tiene un sesgo más claro.

Esto es igual en todo el país, porque se refleja en las encuestas del ministerio de Educación nacional: son personas cada vez más grandes de edad, que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción, después de haber fracasado en otras carreras, y si uno mira por nivel socioeconómico –que no debiera ser determinante-, pero si uno mira en términos de capital cultural y de experiencias enriquecedoras en el momento de aportar para el aula, la verdad es que son los sectores socioeconómicos más bajos, los que eligen la carrera docente».

Fuente: Un café con Iglesias

Foto: Prensa GCABA